Ana Vázquez (PP) se libra de la sanción por llevar un spray de pimienta al Congreso por la convocatoria electoral
La diputada del PP Ana Vázquez no será sancionada por el Congreso de los Diputados por haber introducido al hemiciclo un spray de gas pimienta, un instrumento reconocido por la ley como un arma. La Mesa de la Cámara acordó este martes el sobreseimiento de su expediente, y lo hizo obligada por la convocatoria de elecciones generales para el 29 de noviembre. La disolución de las Cortes fruto de esta convocatoria hace imposible que el pleno del Congreso vote —como establece el reglamento— la imposición de una sanción a Vázquez, pese a que mantiene su condición de diputada como vocal suplente de la Diputación Permanente, el órgano que mantiene en marcha la Cámara Baja en periodo electoral.
Según figura en el escrito aprobado este martes por la Mesa, “la disolución anticipada del Congreso impide someter la suspensión de la diputada al pleno”. El artículo 101.2 del reglamento de la Cámara Baja prohíbe “portar armas dentro del recinto parlamentario”, como Vázquez hizo hace unas semanas. Pero también establece que el castigo para quienes incurran en dicha conducta es “la suspensión temporal en la condición de diputado o diputada”, y que este tan solo podrá “acordarse por el pleno de la Cámara”, que ahora no puede reunirse porque todos los diputados —a excepción de los que forman parte de la Diputación Permanente— han perdido su condición de tales tras la convocatoria de elecciones.
En cualquier caso, la Mesa —en la que PSOE y Sumar cuentan con mayoría— dejó claro en su escrito de este martes que, “si hubiera sido posible, se hubiera elevado la propuesta de someter a la señora Ana Belén Vázquez de su condición de diputada durante una semana”. “Para evitar que esta suspensión hubiera afectado a los derechos de las personas a las que representa, se habría propuesto hacer coincidir esta suspensión con la primera semana de noviembre, de modo que, al no haberse celebrado ninguna sesión plenaria, no se habría visto privada de la posibilidad de ejercer el derecho de participar en las votaciones”, explica el documento.
Pese a todo, el órgano de gobierno del Congreso quiso hacer constar que “los incidentes que tuvieron lugar en el Congreso de los Diputados el pasado 23 de septiembre son de una indudable gravedad”. “La introducción de armas en el recinto parlamentario se encuentra completa e incondicionalmente prohibida por el reglamento”, y “se trata de un límite que ningún otro diputado o diputada había superado en este período constitucional”, denuncia la Mesa, que insiste en que “las personas responsables no deben confundir la imposibilidad de imponer una sanción a causa de la disolución anticipada del Congreso con una condonación de su conducta”.
Aunque no pueda sancionarla, el órgano considera a Vázquez “políticamente responsable de una infracción grave del reglamento” al haber introducido “en el recinto parlamentario un arma que afectó a decenas de personas, una de ellas con una baja médica, obligó a desalojar dependencias en tres edificios distintos y causó daños económicos considerables”. “Su comportamiento en el hemiciclo, su decisión de exhibir durante horas un espray de gas pimienta en el recinto de la Cámara y su intento de descargar la responsabilidad en un subordinado son conductas que la Mesa de la Diputación Permanente considera reprobables y dañinas para las Cortes Generales”, zanja el escrito.
Vázquez compara el espray con llevar unas tijeras
Por su parte, Vázquez presentó la semana pasada un escrito de alegaciones ante la Mesa (al que ha accedido elDiario.es) asegurando que las afirmaciones que se han “vertido” contra ella “carecen de todo sustento fáctico y jurídico”, y acusando al Congreso de haber puesto en marcha un procedimiento sancionador contra “con el único propósito de menoscabar” su “honor, reputación e integridad moral, que deben quedar de nuevo intactos”. La diputada insiste en el argumento con el que trató de defenderse durante el día en el que exhibió el espray de gas pimienta en el Congreso: que no es un arma, a pesar de que ella misma reconoce en las alegaciones que aparece recogido como tal en el artículo 5 del Reglamento de Armas.
“La ubicación sistemática del producto en un reglamento sectorial, y más aún cuando se mencionapara excluirlo de la regulación de prohibición general, no basta para transformar en 'arma', a efectos de un tipo sancionador autónomo, todo objeto allí regulado”, espeta Vázquez en sus alegaciones, en las que se queja de que “la interpretación” de la Mesa “convierte en arma cualquier objeto concebido para defenderse o, simplemente, potencialmente lesivo”. Llevando al extremo dicha interpretación, sostiene la diputada, “podría llegarse a la conclusión de que porta armas el diputado que entre en el recinto parlamentario con simples objetos de oficina, como unas tijeras”.
Por otra parte, Vázquez recuerda que no fue ella quien vació el espray de gas pimienta en un baño del Congreso, sino un trabajador del PP, tras entregárselo ella misma. “No existe, por tanto, prueba directa de que la señora diputada accionara el aerosol en ninguno de esos lugares, ni se identifica orden, instrucción, concierto previo o aportación causal consciente que permita imputarle el comportamiento de un tercero”, argumenta el documento de alegaciones, que sostiene que “la mera entrega de un objeto, aun si se entendiera acreditado que era el mismo aerosol, no demuestra por sí sola que conociera o aceptara su ulterior utilización”.
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