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Cada dos días se crea un nuevo partido en España

Juan Rodríguez Teruel

Siete de los partidos españoles que obtuvieron representación europea en las elecciones del 25 de mayo se habían creado en los últimos años, alguno de ellos pocos meses antes de los comicios. ¿Anécdotas de éxito excepcionales o termómetro de movimientos más profundos? Si atendemos a las inscripciones en el registro de partidos del Ministerio de Interior (requisito imprescindible para poder presentarse a las elecciones), la entrada de nuevos partidos es un fenómeno en aumento continuo desde los años 1990s.

Gráfico: Número de nuevas organizaciones inscritas en el Registro de Partidos Políticos del Ministerio de Interior (en períodos de cuatro años)

Como señala el gráfico, cada vez se crean más partidos. El récord tiene lugar en el último ciclo: entre 2008 y mayo de 2014 se inscribieron 987 nuevos partidos. Desde 2008, de promedio, se han venido inscribiendo en el registro 15 partidos al mes, uno cada dos días.

Ciertamente, el número de partidos registrados es un indicador imperfecto y de significado muy limitado, que hay que leer con mucha precaución. No nos indica, desde luego, qué partidos importan en el sistema de partidos español, siguiendo los criterios de Giovanni Sartori. Tampoco nos sirve para predecir quiénes obtendrán representación electoral en alguna instancia de gobierno. Ni siquiera es indicativo de hasta qué punto estas formaciones son verdaderos partidos o simples agrupaciones de pocos individuos, proyectos personalistas o denominaciones instrumentales que luego no recogerán apenas apoyo social (o ni siquiera llegarán a presentarse a elecciones).

Pero sí es un indicador sencillo e inteligible para saber cuántos ciudadanos quieren presentarse la competición política al margen de las siglas ya existentes. Y por tanto, a través de los movimientos de este Registro, podemos intuir cuál es el grado de renovación potencial que una democracia puede generar.

Lo interesante de este dato es dónde y cuándo se produce: la mayoría de estas formaciones aparecen en el registro en los 18 meses anteriores a las elecciones municipales y adoptan denominaciones locales o regionales. En ocasiones, surgidos en la estela de ciclos políticos de desgaste de uno de los grandes partidos o de escisiones territoriales. Muchos son, por tanto, proyectos de orientación localista, que aspiran a disputar el espacio de los partidos ya establecidos en el ámbito municipal. Algunos de ellos se aliarán con otros partidos para presentarse a las elecciones, muchos fracasarán en el intento y solo unos pocos abordarán un proyecto de ámbito estatal y llegarán a ser realmente conocidos por el amplio público. ‘Podemos’ es una de estas significativas excepciones.

Sin embargo, este incremento constante de inscripción de nuevos partidos en el registro es el reflejo de un fenómeno gestándose en silencio en el ámbito municipal: el cuestionamiento del papel de los grandes partidos (no solo de PP y PSOE) en la arena subestatal o local, allí donde las condiciones son más favorables para emprender una empresa política de carácter electoral.

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