eldiario.es

9

Síguenos:

Boletines

Boletines

Agricultura: del ruido diario al cambio de paradigma

La Comisión Europea planea recortar el presupuesto destinado a la Política Agraria Común (PAC).

Después de que los habitantes del medio rural salieran a la calle a finales del año pasado, a principios de este lo hacen los agricultores. No vamos a abordar en este artículo lo coyuntural, los acontecimientos que se han producido. Nuestro propósito aquí es más bien una reflexión estratégica, abordar el mar de fondo que está detrás de estas revueltas campesinas. Las mismas causas están provocando los mismos efectos. El malestar no es ni mucho menos exclusivo de nuestro país: también están desorientados, irritados, sublevados y se están manifestando agricultores de otros Estados miembros de la Unión como los alemanes, los holandeses, los franceses y los belgas.

Durante décadas, incluso antes de que entráramos en las Comunidades Europeas, las políticas públicas (agraria, regional, comercial, de competencia…) han promovido una agricultura productivista, capaz de ofrecer grandes volúmenes de producción a precios cada vez más competitivos. La verdad es que estas políticas fueron exitosas, en buena parte porque los agricultores supieron responder a este reto. Conozco pocos ejemplos de identificación tan plena entre los actores de un sector económico y las demandas que les transmitía la sociedad durante un periodo tan largo.

En este contexto, la política agraria disfrutó de una situación privilegiada frente a la política de competencia en el entramado jurídico comunitario. Los tratados fundacionales, en línea con la escuela de Friburgo, reconocen la existencia (por supuesto, no sin límites) de una excepción a la aplicación del derecho de la competencia para la agricultura y los productos agrarios.

Seguir leyendo »

Por una nueva cultura fiscal

Manifestación de pensionistas en Bilbao.

El desafío inmediato más serio que afronta el Gobierno es lograr los ingresos fiscales suficientes para financiar sus compromisos sociales. Las promesas políticas encaminadas a reducir las desigualdades y establecer unas relaciones sociales más justas exigen una auténtica revolución fiscal. No es suficiente crear nuevos impuestos o elevar algunos tipos fiscales. Hace falta una nueva cultura fiscal. El Gobierno deberá hacer mucha pedagogía. Los ciudadanos deben percibir las ventajas de pagar impuestos.

Vivimos en un país muy atrasado fiscalmente. La recaudación por impuestos y cotizaciones sociales representa casi la mitad del PIB en Francia (48,4%), y supera el 40% en Dinamarca (45,9%); Suecia (44,4%) y Finlandia (42,4%), frente al raquítico 35% en España.

Es evidente que carecemos del sistema fiscal adecuado para sufragar los costes de los servicios públicos que legítimamente exigen sus ciudadanos. Entre 2012 y 2017 el gasto social en España ha disminuido desde el 25,7% del producto interior bruto (PIB) al 23,4%, según Eurostat. En gasto social en España se sitúa 4,5 puntos por debajo de la media europea, muy alejada de Francia, (34,1%); Dinamarca, (32,2%) o Finlandia (30,6%). De ahí el aumento de la pobreza hasta el 26,1%, cuatro puntos por encima de la media europea.

Seguir leyendo »

Cómo mejorar la moral fiscal de los españoles

La economía sumergida no está formada por individuos que actúan de forma aislada y oculta; los defraudadores suelen estar interconectados entre sí, coordinados y actuando como un colectivo. No dar de alta a un trabajador en la Seguridad Social, no cobrar el IVA a un cliente, no emitir una factura a un proveedor, mover la sede fiscal de la empresa a un paraíso fiscal: son todos ejemplos de conductas que se producen con la presencia, complicidad o colaboración de otras personas. Un ejemplo de esta dimensión social de la economía sumergida es la justificación emocional o moral del impago de los impuestos.

La moral fiscal es el grado en que un contribuyente considera justo cumplir con sus obligaciones fiscales. Es una dimensión relativamente estable a lo largo del tiempo, aunque puede cambiar en función del contexto. La ausencia de moral fiscal motiva la economía sumergida, deslegitima las instituciones fiscales y justifica la elusión o evasión de los impuestos. Se podría decir que la ausencia de moral fiscal constituye el pegamento social necesario para que los grupos y las redes que operan en la economía informal, sumergida o criminal puedan mantenerse cohesionadas. Es un comportamiento que se cimenta en la falta de reconocimiento de la legitimidad del Estado, las instituciones fiscales y sus normas.

Con frecuencia se atribuyen que España tenga unos niveles elevados de economía sumergida a la existencia de una supuesta cultura de la picaresca entre los contribuyentes. La realidad es que el nivel de moral fiscal de los españoles no es bajo ni difiere mucho del resto de países de la Unión Europea, sobre todo si se compara con los países del este o del sur. Según las encuestas del Instituto de Estudios Fiscales (IEF) y del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), tres de cada cuatro ciudadanos reconocen que el pago de los impuestos es una cuestión de necesidad, justicia y honradez. A esto se suma que, aproximadamente, uno de cada cuatro españoles estaría de acuerdo con subir los impuestos si esto se reflejara en una mejora en los servicios públicos, y solo un porcentaje muy residual preferiría que se redujeran los impuestos aunque esto implicara un empeoramiento de los servicios públicos.

Seguir leyendo »

Los grandes debates sobre la anticorrupción

Cuando se habla de corrupción son habituales los lugares comunes y los análisis superficiales. Todos sabemos por qué queremos un sistema sanitario público universal o una educación gratuita y de calidad, pero quizás nos resulta más difícil explicar por qué las políticas de integridad institucional deben ser centrales en un proyecto transformador de nuestra sociedad.

En primer lugar, deberíamos considerar qué es la corrupción. Hay diversas definiciones, pero podemos empezar comentando la que usa Transparencia Internacional. Para la organización de referencia en este campo, la corrupción es el abuso del poder para el beneficio privado. Se trata de una definición muy amplia, que incluiría las conductas tanto legales como ilegales, y tanto las realizadas por cargos públicos como las que se dan en el sector privado. También encontramos varias clasificaciones, las más importantes basadas en las cantidades de dinero que implica o en si se produce en el ámbito administrativo o en los espacios de mayor responsabilidad política. La misma definición del fenómeno podría dar lugar a una amplia discusión que no es objeto de este artículo.

La primera cuestión que se plantea es por qué motivos es necesario combatir la corrupción. La explicación más extendida se refiere a los efectos de la corrupción sobre la economía, lo que explica seguramente que la anticorrupción sea un elemento especialmente destacado de los programas políticos liberales. En términos generales, se ha comprobado que la corrupción genera una asignación ineficiente de recursos, menoscaba la libre competencia, expulsa a algunos actores del mercado y crea un clima de inseguridad jurídica que desalienta la actividad empresarial. No obstante, para justificar las políticas anticorrupción, los efectos sobre la economía es un fundamento insuficiente, ya que esta genera otras lesiones tan o más graves que se producen en nuestro sistema social y político.

Seguir leyendo »

Necesitamos educación financiera

Reconozco que la primera vez que en ASUFIN oímos hablar de educación financiera para los consumidores nos recorrió un escalofrío por el cuerpo. En pleno auge de la litigación bancaria, swaps, preferentes, cláusulas suelo, hipotecas en divisas… nos preguntábamos hasta qué punto no se estaba culpando al consumidor por su ignorancia, dando por hecho que el banco no solo no era su amigo, sino que engañar a sus clientes era lo normal y solo si el cliente tenía conocimientos económicos podría evitar la contratación de un producto tóxico.

Con el tiempo, sin embargo, nuestra aproximación a la educación financiera ha evolucionado. Seguimos pensando que en ningún caso ha de servir para justificar una mala praxis, porque si un banco activa su maquinaria para colocar en el mercado un producto inadecuado, nada podrá salvar al consumidor. Pero es cierto que un mayor conocimiento puede llevarle a hacer preguntas pertinentes en el momento de la comercialización, fomentar la competencia en el mercado, gestionar mejor sus finanzas personales, mejorar su salud financiera y, en suma, prestar un consentimiento informado.

Finaliza así una década en la que los usuarios financieros hemos perdido la inocencia, muchos incluso la confianza, y estamos modificando nuestra relación con las entidades financieras. Ello nos ha llevado a tener más interés en probar nuevas formas de financiación, sistemas de pago o inversión desde nuestros dispositivos móviles gracias a nuevas empresas distintas de la banca tradicional: las Fintech.

Seguir leyendo »

Las lacras del fraude fiscal

En España tenemos un problema con la economía sumergida y el fraude fiscal. Es verdad que un mundo sin fraude y economía sumergida es, desgraciadamente, imposible. Como lo es un mundo sin robos ni asesinatos. Pero existe un amplio margen de mejora si nos fijamos en lo que ocurre en otros países de nuestro entorno. Mejora a la que, de hecho, estamos obligados, en la medida en que la economía sumergida y el fraude fiscal distorsionan el juego de la competencia; generan inequidad entre los que pagan impuestos y cotizaciones sociales y los que no; dañan la capacidad recaudatoria del sistema fiscal, perjudicando el objetivo de estabilidad presupuestaria; en fin, incrementan los efectos distorsionadores del sistema fiscal sobre la eficiencia y la equidad en la medida en que los tipos impositivos son más altos de lo que podrían ser si el cumplimiento fuese mayor. En todo caso, vaya por delante que, aunque economía sumergida y fraude son fenómenos entrelazados, no siempre van de la mano y sus causas y soluciones no son siempre coincidentes. Puede existir fraude sin economía sumergida. Y hay economía sumergida con escasa incidencia en la recaudación.

España experimentó un cambio extraordinario y muy positivo en su sistema tributario y su Seguridad Social con el retorno de la democracia. Pero, como casi todo, ha sido un cambio no exento de problemas. El principal de ellos: la fuerte, aunque del todo necesaria, subida de la presión fiscal contribuyó a que un número significativo de contribuyentes tuviese más incentivos para escapar del fisco y para caminar hacia la oscuridad de la economía sumergida. Hoy son lacras enquistadas que requieren un nuevo impulso reformista y ambicioso, generando la base institucional y sociológica para un mejor cumplimiento tributario y el afloramiento de actividades ocultas.

Sin duda, el primer paso para ese impulso sería contar con estimaciones fiables y actualizadas de su incidencia. Por este motivo, el Ministerio de Hacienda debería de crear una comisión oficial de expertos para: 1) consensuar una metodología, para disponer de estimaciones regulares de economía sumergida y del fraude fiscal, 2) analizar los principales factores explicativos de ambos fenómenos y las operaciones, agentes y sectores en los que se concentran y 3) ayudar a definir las medidas de corto, medio y largo plazo para su mitigación. Y todo lo anterior es solo una cuestión de voluntad política. Lo ocurrido con las llamadas balanzas fiscales lo demuestra, siendo un asunto mucho menos relevante para el bienestar de los ciudadanos y en el que los españoles no nos diferenciamos tanto de los demás. La relevancia que se le ha dado a la lucha contra el fraude en el acuerdo de coalición entre el PSOE y Unidas Podemos debería ser el mejor acicate para que esta tarea de medición, análisis y definición de líneas estratégicas fuese, por fin, una realidad.

Seguir leyendo »

Jaque a las pensiones privadas

La precariedad de las pensiones en Chile ha alentado las movilizaciones de los últimos meses.

Durante años, los actores más críticos con el modelo público de pensiones en España (a menudo vinculados al sector financiero) advertían de su supuesta falta de sostenibilidad pertrechados detrás de dos sistemas alternativos que enarbolaban como grandes símbolos de lo que había que hacer aquí: Chile y Países Bajos.

Los neoliberales más radicales miraban hacia Chile y hasta patrocinaron numerosas visitas a España del ministro de Economía del dictador Augusto Pinochet, que lideró, en 1981, la transformación desde un sistema de reparto, en el que los trabajadores de hoy pagan las pensiones de hoy, a uno de capitalización, en el que cada cual ahorra para su propia vejez cediendo su gestión a un fondo privado. 

Los críticos moderados, por su parte, se entusiasmaban sobre todo con Países Bajos y su modelo mixto, basado en tres pilares: el público, de reparto pero muy elemental; el privado casi obligatorio, canalizado en el marco de la negociación colectiva con aportaciones de empresarios y trabajadores a través de fondos que invierten en los mercados el dinero recaudado, y el privado puro, voluntario.

Seguir leyendo »

Sector textil: la auditoría social como pantalla

Protesta de trabajadoras del textil en Bangladesh.

Una pantalla al público y no una solución definitiva. Esto es lo que son las auditorías sociales, según el último informe La hoja de parra de la moda: cómo la auditoría social protege a las marcas y falla a los trabajadores, de la campaña internacional Ropa Limpia.

La organización hace un análisis exhaustivo de la industria de las auditorías controladas por las grandes corporaciones, poniendo de manifiesto los vínculos entre las iniciativas de cumplimiento social más proclives a las empresas, como Social Accountability International, Wrap, Fla y Amfori BSCI, y las firmas de auditoría controladas por las grandes corporaciones, incluida Bureau Veritas, TÜV Rheinland, UL, Rina y Elevate, así como los intereses de las marcas a las que sirven. Y la conclusión es: "La evidencia presentada a lo largo del informe muestra claramente cómo la industria de auditoría social ha fallado espectacularmente en su misión de proteger la seguridad de los trabajadores y mejorar las condiciones de trabajo. En cambio, ha protegido la imagen y la reputación de las marcas y sus modelos de negocio, al tiempo que se interpone en el camino de modelos más efectivos que incluyen transparencia obligatoria y compromisos vinculantes".

Clean Clothes Campaign es una red global dedicada a velar por las condiciones de trabajo y empoderar a las personas trabajadoras en las industrias mundiales de prendas de vestir y ropa deportiva. Y ha sido protagonista en las protestas por la desprotección de quienes trabajan en la industria en cualquier lugar del planeta.

Seguir leyendo »

Nueva agenda económica también en España

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, firma el acuerdo con patronal y sindicatos para subir el salario mínimo.

Cuando en 1981 François Mitterrand y Georges Marchais pactaron en Francia el primer gobierno de socialistas y comunistas en tres décadas y media, en seguida se vio que la economía iba a ser uno de los talones de Aquiles de la coalición. Y así fue: el programa socialdemócrata y keynesiano tradicional de la coalición de izquierdas no logró consolidarse en un contexto internacional de auge del neoliberalismo. Bajo el liderazgo de Ronald Reagan en EEUU y de Margaret Thatcher en Reino Unido, los nuevos postulados neoliberales lograron cambiar el paradigma económico internacional, se convirtieron en hegemónicos y arrinconaron el keynesianismo casi como si fuera una entelequia del pasado. En 1984, el Gobierno francés rectificó, dio un giro a la derecha, más acorde con los nuevos vientos internacionales, y los comunistas abandonaron el Ejecutivo.

Por primera vez desde la caída de la II República, en 1939, se ha formado en España un gobierno de coalición de izquierdas, ahora entre el PSOE y Unidas Podemos, que incluye al Partido Comunista, con un programa económico que, sin abandonar las reglas europeas, incluye significativas gotas neokeynesianas, visibles desde el arranque mismo del mandato, con la subida del salario mínimo a 950 euros, el aumento del sueldo de los empleados públicos, la revalorización de las pensiones (con la voluntad de vincularlas a la inflación) y el objetivo de utilizar la política fiscal para reforzar el Estado de bienestar y luchar contra la desigualdad, así como empujar las palancas de inversión hacia el crecimiento y la emergencia climática.

¿Sucederá lo mismo que en Francia tras el primer gobierno de socialistas y comunistas, en 1981-1984? ¿Puede ser viable un programa ligeramente reformista en un mundo globalizado que funciona con las reglas liberales?

Seguir leyendo »

Finanzas contra la salud

Manifestación contra los abusos financieros.

La crisis económica ha puesto al descubierto la profundidad de los trastornos causados por un capitalismo sin control dominado por las finanzas. La recuperación, en términos de crecimiento económico, iniciada en España en 2014, no ha logrado corregir los daños causados en la salud de los ciudadanos más vulnerables.

Las empresas y las instituciones han retomado el pulso, pero las condiciones de vida de los ciudadanos más machacados por la crisis han quedado seriamente estigmatizadas y son de difícil reparación. Corregir los daños causados por los excesos de la financiarización de la economía en la salud de los ciudadanos es la gran asignatura pendiente. Relevantes estudios especializados en el ámbito académico empiezan a abordar esta cuestión.

Los daños en la salud de los abusos del capitalismo son claramente perceptibles en numerosos ámbitos. Destacan el creciente deterioro de las condiciones laborales, los perjuicios generados por los fraudes bancarios y, de manera generalizada, los riesgos para el conjunto de la población por la destrucción del medio ambiente.

Seguir leyendo »