¿Cómo salimos de ésta en Andalucía? Lecciones desde Estados Unidos
En Estados Unidos vamos por delante en algunas cosas, y una de ellas es el auge de la extrema derecha y el deslizamiento lento pero inexorable hacia sistemas más autoritarios, menos justos. Por eso, desde este lado del Atlántico, os dejo algunas lecciones que me han dejado estos diez años desde la primera victoria presidencial de Trump, en 2016.
Lo primero que debemos hacer es mirar hacia atrás. Y no me refiero a comparar nuestra situación con la Alemania de 1939 (por favor influencers paramos ya con esto, ¿vale?), sino a la historia de nuestro país, y si quieres sin salirnos del siglo pasado.
En España nos costó dos repúblicas, una guerra civil y una dictadura militar de 40 años desempolvarnos del absolutismo, y ni siquiera pudimos echar a los Borbones: los esquinamos en un huequito donde pueden seguir viviendo a cuerpo de rey, pero sin molestarnos a los demás.
El progreso es así: a veces avanza en línea recta, otras en zig zag, y otras tienes que darte la vuelta y danzar Kuduro.
Segunda lección, la fragmentación de la izquierda nos está costando cara.
Los votos totales de PSOE, Adelante Andalucía y Por Andalucía suman 1.613.060, apenas por debajo de los 1.735.819 del PP. Pero esos tres partidos juntos tienen 41 escaños; el PP, 53. Esto es porque, como explica Ainhoa Díez, el sistema de escaños favorece a los partidos grandes y castiga a los pequeños.
Es hora de que el PSOE entienda un par de cosas: que no va a ningún lado sin los partidos a su izquierda (y viceversa), y que para reconquistar la confianza de los andaluces, hay que empezar desde abajo. Desde los pueblos y las asociaciones, no con un paracaídas
Es hora de que el PSOE entienda un par de cosas: que no va a ningún lado sin los partidos a su izquierda (y viceversa), y que para reconquistar la confianza de los andaluces, hay que empezar desde abajo. Desde los pueblos y las asociaciones, no con un paracaídas.
Y aquí entra la parte de la política en la que a Sánchez no le gana nadie: el cálculo. Él ya sabía que María Jesús Montero no iba a ganar Andalucía. Este movimiento, en el ajedrez, tiene un nombre: el sacrificio de la reina. Veremos si en los siguientes turnos puede hacer jaque mate.
Tercera lección: desde Estados Unidos estamos viendo en tiempo real que a la derecha reaccionaria no se la frena sólo con superioridad moral: hay que disputarle las instituciones, los tribunales, los distritos, los medios y la calle.
En el primer año del segundo mandato de Trump, su administración se enfrentó a más de 600 demandas, de las cuales perdió el 70%. El movimiento No Kings (no a los reyes) se considera histórico en el contexto de las protestas en Estados Unidos, y los gobiernos locales y estatales están plantando cara a muchas de las políticas abusivas del presidente.
La lucha por la democracia y los valores progresistas no solo se libra en las urnas, también en las cortes, en el periodismo, en las manifestaciones, en los ayuntamientos y los bancos de alimentos.
Si a Sánchez le salen los cálculos de que los votantes de izquierdas, espantados por los resultados autonómicos, levanten el culo y le voten, existe la posibilidad de mantener un gobierno progresista a nivel nacional
Sin embargo, nada de esto sustituye a las urnas. Las acompaña. En noviembre serán las elecciones de medio término en Estados Unidos, donde los demócratas pretenden recuperar el control de las cámaras, y en España las elecciones generales deberían ser dentro de un año más o menos, a no ser que el presidente Sánchez nos sorprenda con otro adelanto electoral.
Si a Sánchez le salen los cálculos de que los votantes de izquierdas, espantados por los resultados autonómicos, levanten el culo y le voten, existe la posibilidad de mantener un gobierno progresista a nivel nacional.
Y si no es así, pues recogeremos el cable, y seguiremos la lucha donde podamos, o donde nos dejen. Porque no importa lo difícil que se ponga, que la gente esté desinformada o que haya muchos que por no soltar su sillón, están contribuyendo al deterioro de la democracia. Donde hay posibilidad, hay esperanza, y ahí tenemos que estar nosotros con nuestros votos, con nuestros cuerpos y nuestras voces para defender lo que sabemos es progreso.
0