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“Noto que ya me reconocen por la calle”: la contrarreloj de Espadas para aumentar su popularidad

Espadas saluda en el mercadillo junto al alcalde de Baza, Manuel Gavilán, y el delegado del Gobierno en Andalucía, Pedro Fernández.

Antonio Morente

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El autobús de campaña del PSOE entra en el pueblo, con una imagen tamaño XXL que reproduce el busto de Juan Espadas, y el paisano de turno se queda mirando con curiosidad. Los hay que sí, que saben de quién se trata, pero otros no se hacen la idea hasta que ven las siglas del partido en unas dimensiones sensiblemente más modestas. El candidato socialista está recorriendo estos días Jaén, Granada y Almería, una ruta por una Andalucía oriental en la que su nivel de conocimiento es más bajo que en la mitad occidental, donde también tiene todavía margen de mejora pese al mar de carteles con su cara que ha traído la campaña electoral. Espadas lo sabe y lo asume, pero asegura que, pese a todo, ya le van conociendo, que lo nota a pie de calle.

El secretario general del PSOE andaluz reconoce que lo suyo ha sido “una contrarreloj” para darse a conocer. Este lunes, 13 de junio, se cumplirá un año de las primarias en las que se impuso a Susana Díaz, aunque no asumió el liderazgo del partido hasta finales de julio y fue ya en noviembre cuando constituyó su ejecutiva. Todo eso, mientras continuaba como alcalde de Sevilla, cargo que no abandonó hasta finales de diciembre y que le obligó durante meses a compatibilizar su actividad institucional con la orgánica, recargando su agenda para intentar atender ambos frentes “con grave riesgo para la vida del artista”, como llegó a afirmar.

En paralelo a este ajetreado recorrido inaugural, en el PSOE se puso en marcha la operación para dar a conocer a su secretario general, conscientes de que sí, que tenía el pedigrí de la Alcaldía hispalense, pero que eso valía (y tampoco una barbaridad) para según qué provincias y no desde luego en las orientales. Así que al margen de mucha red social (incluyendo Tik Tok), se empezó a tirar del método tradicional: pisar calle.

“Placear al candidato”

De esta manera, arrancó el viernes pasado la campaña electoral, con un paseo por territorio amigo como es la barriada de Parque Alcosa en Sevilla, donde remató con churros en la cafetería Mercalimón. Bajo el brazo se llevó hasta unos versillos compuestos para la ocasión por Juan Fajardo, simpatizante socialista que se plantó en el lugar hecho un pincel: “Andalucía, tierra grande; Andalucía, buena gente; aquí está Juan Espadas, nuestro nuevo presidente”.

“Esto es a lo que siempre se le ha dicho placear al candidato”, apunta en este sentido un dirigente socialista. La encuesta preelectoral del CIS de hace una semana no le daba a Espadas ni un aprobado, una calificación de 4,88 puntos sobre 10 lejos de los 5,19 de Juan Marín (Ciudadanos) y, sobre todo, de los 6,28 de Juan Manuel Moreno (PP). Y un estudio de la consultora Thinking Heads lo sitúa como el cuarto candidato con mejor reputación, por detrás de Moreno, Marín e Inmaculada Nieto. “Juan no genera rechazo y eso es importante, a lo mejor no provoca ilusión para ganarse a otros, pero sí a los nuestros”, apostilla este mismo dirigente. ¿Eso es suficiente? “Hombre, hay que tener en cuenta que el voto útil de verdad es el de los nuestros...”.

El candidato, por su parte, cree que progresa adecuadamente, que ya le va conociendo el personal que no es militante o simpatizante socialista. En la localidad granadina de Baza, donde recorrió el mercadillo, señalaba que “eso lo percibo y lo siento, noto que ya me reconocen por la calle, eso se percibe cuando es de verdad o no”. “Desde luego por trabajo no queda, porque estoy haciendo kilómetros y recorriendo plazas y mercados”, una campaña electoral como las de toda la vida con mucho saludar a la gente. “Esto ha sido una contrarreloj”, apunta sobre el poco tiempo que lleva como secretario general del PSOE, aunque está convencido de que los debates electorales (el del pasado lunes fue visto hasta por más de cinco millones de personas) le están terminando de dar el empujón.

“¿Quién es el famoso?”

Además de en Baza, este miércoles también se pateaba las calles de Guadix y Motril para estrechar manos, hacerse selfis y saludar a los vecinos, entre los que estaban los convencidos y los que preguntaban directamente que quién era “el famoso”, rodeado como lo veían de cámaras. Este jueves también toca paseo, en este caso en Almería, una de las provincias en los que su conocimiento es más bajo. “Andalucía es muy grande, es como un país europeo”, alegaba Espadas en cuanto a las limitaciones que le impone la geografía para multiplicar su agenda de contacto directo con la ciudadanía. Y ahí es donde entra en juego el factor de aparato del partido: cada provincia, recuerda el candidato, tiene un secretario general que está movilizando a la militancia a través de los alcaldes, que para eso hay 470 del PSOE repartidos por toda Andalucía. Todo ello, además, con el contexto del subidón que da la campaña y las buenas vibraciones que asegura percibir un Espadas cada vez más suelto y cómodo en su papel.

Eso sí, está convencido de que “quien tiene corazón y cabeza progresistas va a votar más allá de que le haya estrechado la mano al candidato o no”, y en ese sentido pregona a los cuatro vientos que está “convencido de que habrá una participación y movilización clara contra el Gobierno de la derecha”. También ayuda, claro, que por ejemplo en Baza le acompañaba el delegado del Gobierno en Andalucía, Pedro Fernández, que fue alcalde de este municipio 14 años y que por tanto es mucho más conocido que Espadas, al que iba introduciendo a sus paisanos. “Aquí que estoy con Juan, que se presenta a las elecciones”, repetía una y otra vez, al tiempo que la concurrencia le decía aquello de “cuánto tiempo hacía que no te veía” y “estás más joven”. Y mientras unos le reconocían y animaban al candidato socialista sobre todo a pararle los pies a Macarena Olona (Vox), dos vecinos pasaban junto al autobús de campaña y, al ver la imagen tamaño XXL, uno le preguntaba al otro: “Oye, ¿y éste quién es?”.

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