La portada de mañana
Acceder
Los rebrotes y confinamientos añaden incertidumbre a las vacaciones
El brote de Lleida, fuera de control tras multiplicar por siete los casos en dos semanas
OPINIÓN | El arte de incomodar, por Esther Palomera

“Cualquier territorio que no ponga en valor su cultura está abocado a que lo colonicen o a la despoblación”

Pablo Pérez Terré, director de Estoesloquehay.

Programar una actuación del último miembro en activo de The Ramones, Marky Ramone, en una localidad pirenaica de unos 120 habitantes. Es uno de los hitos conseguidos por la muestra Estoesloquehay, que alcanza su decimoséptima edición el próximo fin de semana en Belver de Cinca (Huesca). Pablo Pérez Terré (Lleida, 1978) es su director.

¿Qué hay en Estoesloquehay que no haya en otras muestras más convencionales?

Es un evento de carácter anual que persigue la transformación de una localidad del medio rural con una muestra artística integral. Una primera peculiaridad es que se trata de un proyecto itinerante; esto la hace única en su género. En segundo lugar, la muestra se hace cada año en una población distinta de la provincia de Huesca, se integra el arte de los participantes en el medio y se hace coexistir con la realidad de la población; cada año se elige una temática en función de las peculiaridades del municipio que acoge la muestra. El tercer aspecto que lo diferencia es que es multidisciplinar: hay exposiciones, artes gráficas, música, instalaciones, cortometrajes... un abanico muy amplio. Por tanto, Estoesloquehay es itinerante, temático y multidisciplinar. La gente alucina con que, a pueblos pequeños de Huesca, a veces de sólo 100 habitantes, haya venido gente como Marky Ramone, el último miembro en activo de Los Ramones, Mike Kennedy, el vocalista de Los Bravos, o Arthur Brown.

Estoesloquehay tiene que suponer una revolución para los municipios donde se celebra...

Sí, es un proyecto que permite a poblaciones pequeñas tener una experiencia de programación de actividades de calidad que no podrían tener de otra manera, se escaparía a cualquier presupuesto habitual. Les ofrece la posibilidad de disfrutar de un fin de semana muy intenso y obtienen también una difusión muy interesante para dar a conocer la población, consiguen visibilidad. También se conciencia sobre los espacios patrimoniales, porque otra de las características de la muestra es que las actividades se realizan en espacios de interés de la localidad. En muchas ocasiones hemos rehabilitado o puesto en valor espacios que ni siquiera la población tenía en cuenta. A partir de ahí, han seguido utilizándolos con alguna muestra de arte o algún festival de pequeño formato... Se conciencia a estas poblaciones de que eventos así son posibles.

¿Es, entonces, una concienciación con doble dirección: hacia los propios habitantes y hacia los artistas y el público más acostumbrados al medio urbano?

Sí, incluso triple, porque el origen de este proyecto, cuando comenzó en 2002, era concienciar sobre la despoblación. Ya entonces el campo en Aragón estaba desarrollado, pero en el medio rural no se puede vivir sólo de que haya carreteras y ambulatorios. Si no hay estímulos culturales, si no se pone en valor el aspecto patrimonial de los pueblos, están abocados a que la gente se vaya. Hace 17 años se hablaba de esto tímidamente; solíamos decir que en los pueblos sólo había abuelos. Ahora, los abuelos de 70 años de entonces tienen casi 90. La despoblación ya es una realidad total, no hay un cambio, no hay una regeneración. Y ese cambio no se puede producir sólo con que se satisfaga la base de la pirámide de Maslow. También tiene que haber cultura, con estímulos, que no se dan habitualmente en las poblaciones donde hemos realizado Estoesloquehay.

Este año, Estoesloquehay llega a Belver de Cinca, en el Bajo Cinca, con un eje temático en torno a los árboles frutales…

Sí, los árboles frutales han inspirado la temática, que es el sabor. Esa zona es un verdadero vergel de frutales. Ahora está más especializada, por la economía global, en el melocotón, pero la gente de la población cuenta que ha habido de todo: nísperos, almendros... La vega del Cinca está completamente rodeada de una zona estepárea, una prolongación de los Monegros, un espacio realmente árido, pero en esta zona, generación tras generación, los habitantes han sabido crear y conservar un jardín frutal.

En esta época de series televisivas, de grandes producciones, ¿los creadores se siguen inspirando en la vida rural? ¿Os cuesta encontrar temáticas para la creación cultural inspiradas en el campo?

No se trata necesariamente de que la creación cultural esté inspirada en la vida rural. Otro de los objetivos del proyecto es hacer cada vez más fina esa dicotomía que existe entre campo y ciudad. Es decir, esa diferencia entre campo y ciudad se ha ido fomentando históricamente, pero creo que el artista de hoy no hace una diferenciación tan estricta. Vivimos en unos tiempos en los que es todo tan poliédrico que no creo que haya una gran diferenciación. Desde luego, lo que no pretendemos en ningún momento es que los artistas que programamos actúen como un paracaidista en los municipios. Precisamente intentamos elegir bien la temática para evitarlo. Por ejemplo, en esta edición tenemos un proyecto del colectivo Chico Trópico que se llama "La C.O.S.A.", un "Centro Organizado de Sonido Ambulante"; es una caravana con un estudio de grabación. Se instalará el sábado de Estoesloquehay, el 29 de junio, en dos puntos clave de Belver de Cinca: las piscinas, que es donde transcurre buena parte de la vida social durante los veranos, como en todos los pueblos de España; y en la plaza de Santa Ana. Allí, el colectivo se dedicará a recoger historias relacionadas con el cultivo de frutales. Ya se han puesto en contacto con la rondalla local y han recuperado dos o tres canciones propias de Belver. Con este material, mezclando estos sonidos, por la noche ofrecerán una sesión de música electrónica. Será bastante curioso. Queremos que los artistas estén integrados con el medio. Hay que buscar vínculos entre lo rural y lo urbano, no tiene ningún sentido hablar de dos mundos enfrentados.

¿Cómo reciben este tipo de proyectos los vecinos del medio rural?

Muy bien, hay una involucración muy importante por parte de todos los colectivos, sobre todo, de las asociaciones locales de mujeres, que son quienes mantienen vivo el mundo rural. Son una parte muy importante de este proyecto a todos los niveles, tanto de colaboración como de público. Es un fenómeno curioso: se consigue que todo el pueblo participe. En ciudades pequeñas, de 10.000 o 15.000 habitantes, pueden acudir 500 o 1.000 personas, que está muy bien. Pero cuando se hace Estoesloquehay en pueblos de 100 o 300 habitantes, en el cómputo total aparece que han venido 2.000 o 3.000 espectadores; es un éxito total. Ha acudido todo el pueblo, más los visitantes de los alrededores; nadie se ha querido perder la actividad.

Antes comentaba que servicios como las carreteras o los ambulatorios son necesarios, pero no suficientes para luchar contra la despoblación. ¿Cómo ve otras propuestas que también fomentan las actividades culturales en zonas despobladas?

Sin duda, muy positivo. Por suerte, hemos sido inspiradores de otros programas similares. Ha habido muestras de arte desde hace muchos años, pero creo que somos pioneros en marcarnos tan claramente el objetivo de combatir la despoblación, de que el territorio sea algo más que un sitio bonito al que ir. Si están surgiendo más proyectos es porque realmente hay una necesidad. Cualquier territorio que no ponga en valor su cultura está abocado a que lo colonicen o a que se acabe despoblando.

Etiquetas
Publicado el
22 de junio de 2019 - 22:15 h

Descubre nuestras apps

stats