La recuperación vecinal de un ramal jacobeo olvidado para luchar contra la despoblación desde Agüero hasta Sos
Hay caminos que nunca desaparecen del todo. Solo esperan a ser transitados de nuevo. A veces se encuentran cubiertos por la maleza, otras olvidados en la memoria de los pueblos, pero siempre latentes. En el noroeste de Aragón, uno de esos caminos —un ramal secundario del Camino de Santiago— empieza ahora a recuperar el pulso gracias al empeño de quienes se resisten a dejar caer su historia en el olvido.
La Asociación colaborativa Amigos del Camino de Santiago Hoya de Huesca Noroeste-Altas Cinco Villas constituida de manera oficial en 2025, está trabajando en la recuperación de este recorrido del camino jacobeo. El germen del proyecto viene de tiempo atrás, ya que desde 2023 se han venido manteniendo reuniones discretas, conversaciones entre ayuntamientos y colectivos locales, que han evidenciado lo que era una intuición compartida y constatada desde Patrimonio del Gobierno de Aragón: que este territorio todavía tiene mucho que contar.
La iniciativa promovida desde esta asociación aragonesa busca no solo rescatar un itinerario histórico, sino también dinamizar el territorio frente al reto que supone la despoblación para las zonas por las que trascurre. El proyecto conecta los municipios de Murillo de Gállego, Agüero, Fuencalderas, Biel, Luesia, Uncastillo y Sos del Rey Católico, enlazando finalmente con el Camino Francés desde Sangüesa, la ruta jacobea más transitada. Se trata de un trazado con base histórica, vinculado a antiguos caminos de peregrinación y vías de comunicación tradicionales que habían caído en desuso con el paso del tiempo.
Según explica el presidente de la asociación, Antonio Torrea, el objetivo es triple: “Recuperar, defender y promocionar este ramal del Camino de Santiago”. Para ello, se ha trabajado en colaboración con ayuntamientos, entidades culturales y colectivos locales, logrando el reconocimiento institucional y el respaldo de diversas administraciones. En la actualidad, el proyecto ha sido reconocido por Patrimonio y cuenta con la aprobación de los ayuntamientos a los que afecta. Además, forma parte del Plan director de Caminos Identitarios por Aragón de la administración pública.
Del papel a la realidad
Existen evidencias suficientes, apoyadas por Patrimonio del Gobierno de Aragón, que demuestran que este ramal “no es una invención contemporánea”, sino que estamos frente a la recuperación de una ruta con base histórica, un camino que durante siglos sirvió de paso a peregrinos, comerciantes y vecinos.
El proyecto no se ha quedado en el papel, porque uno de los pilares del mismo es la puesta en valor del recorrido mediante actividades concretas. Entre ellas, destacan la organización de etapas senderistas abiertas al público —como las que unen Agüero con Biel o Biel con Luesia y Uncastillo—, recorridos compartidos que son también una forma de redescubrir el paisaje y reforzar vínculos.
Por otra parte, se está llevando a cabo una importante labor de difusión en los propios municipios por los que pasa el ramal “para que se impliquen en la iniciativa”. A esto se suman charlas divulgativas impartidas por expertos donde la historia del Camino se entrelaza con la vida cotidiana. El escritor Luis Barreiro Bordonaba, es una de las voces que acompaña este proyecto ya que, su trabajo sobre los caminos peregrinos en la comarca, ha servido de inspiración para la puesta en marcha de la Asociación que ha hecho posible la recuperación de esta parte olvidada del Camino de Santiago a su paso por Aragón.
Una iniciativa intermunicipal: “El camino es de todos”
El proyecto tiene una dimensión social relevante. Desde la asociación recuerdan que se trata de una iniciativa intermunicipal que requiere implicación ciudadana. La asociación lo tiene claro: sin la implicación de los vecinos, nada de esto tendría sentido. La participación de los habitantes de los municipios cercanos al ramal, así como voluntarios y asociaciones, ha sido fundamental para poder dar los primeros pasos hacia la recuperación de este camino que, al fin y al cabo, “no pertenece a nadie y es de todos”.
El reto está en el mantenimiento del trazado y la acogida de futuros peregrinos. Por eso la asociación hace un llamamiento a participar, a implicarse y a formar parte de algo que va más allá de una ruta señalizada. Caminar de Agüero a Biel, o de Biel a Luesia y Uncastillo, no es solo hacer kilómetros. Es reconstruir una geografía emocional, volver a mirar el territorio con otros ojos.
Y es que, además del componente cultural, el impacto económico es uno de los aspectos clave de esta iniciativa. La recuperación del camino se plantea como una oportunidad para atraer turismo sostenible, generar actividad en el medio rural, además de reforzar la identidad territorial. “Supone recuperar un legado histórico y añadir valor al patrimonio natural y cultural de las comarcas por las que pasa”, subrayando el potencial del Camino de Santiago como motor de desarrollo.
El Patrimonio: Un balón de oxígeno para la supervivencia de zonas rurales
En un contexto en el que muchas zonas rurales buscan fórmulas para reinventarse, la recuperación de este ramal jacobeo se presenta como un ejemplo de cómo el patrimonio histórico puede convertirse en una herramienta de futuro. “Recuperar este legado es también una forma de desarrollo”.
En la comarca de Cinco Villas, por ejemplo, hablar de patrimonio es también hablar de futuro. En las localidades situadas en la zona más alta de la comarca, sentenciadas por la despoblación, iniciativas como esta abren una puerta —quizá pequeña, pero firme— a nuevas oportunidades. El Camino de Santiago no es solo espiritual o cultural; es también una red que genera actividad, movimiento y, en muchos casos, arraigo.
Y en esa idea late una realidad que conocen bien en el medio rural: que cada proyecto suma, que cada visitante cuenta, que cada paso puede ayudar a sostener lo que permanece. Las Cinco Villas, con su riqueza paisajística y cultural, tiene un nuevo as que le permite volver a la partida situándose en el mapa de los caminos que conducen a Santiago. Porque quizá se trata de eso, de volver a abrir caminos. Y de recordar que, incluso en los territorios más silenciosos y silenciados, siempre hay historias esperando a ser recorridas.
Evidencias verosímiles del ramal como ruta oficiosa en la época
En el caso del ramal secundario que ha sido recuperado, no existe una prueba documental clara y directa como la del Camino Francés, pero sí un conjunto de indicios históricos, geográficos y patrimoniales que permiten plantearlo como ruta secundaria o complementaria. Los historiadores coinciden en que existían múltiples caminos alternativos o locales, no siempre documentados con precisión. Esto abre la puerta a la existencia de ramales secundarios al camino.
Agüero, Biel, Luesia o Uncastillo fueron núcleos relevantes entre los siglos XI y XIII, justo cuando se consolida el Camino. No eran aldeas aisladas, sino parte de una red que podía sostener tránsito de viajeros. Se trata de un itinerario que aparece citado desde la Edad Media hasta el siglo XIX, y que ha sido repetidamente documentado en distintas épocas. A lo largo de este trazado está constatada la existencia de numerosos hospitales de peregrinos (aunque algunos ya desaparecidos), monasterios que acogían caminantes, restos funerarios y muestras de señales referidas a los peregrinos como tumbas, veneras, testamentos, además de numerosos símbolos jacobeos.
En la localidad de Agüero, al inicio del itinerario, se encuentra la ermita dedicada a Santiago, del siglo XII, con iconografía jacobea. A esto se suma la abundancia de patrimonio religioso en Uncastillo, indicativo de que había una importante actividad económica y social por el paso de viajeros. Y, finalmente, la posición estratégica de Sos del Rey Católico como puerta de acceso a Navarra por su cercanía con Sangüesa. Todos estos factores hacen posible, según los expertos, como Luis Barreiro Bordonaba, la existencia en la zona del ramal secundario ahora recuperado, de una ruta “históricamente verosímil, documentada y coherente”, que pudo ser utilizada por peregrinos durante siglos.
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