Casi 800 vecinos de La Puebla de Alfindén (Zaragoza) denuncian el ruido constante de la A-2: “Es insostenible vivir así”
Casi 800 vecinos de La Puebla de Alfindén conviven cada día con ruido constante a causa del tráfico de la autopista, una situación que califican como “insostenible” y por la que reclaman la instalación de pantallas acústicas. Algunas de las casas se encuentran a 40 metros de la A-2 “sin nada por en medio, recogemos todo el ruido de los coches”, explica Benjamín Alcalde, portavoz de la recién creada plataforma 'AfectA2'.
Sus quejas están amparadas en un informe técnico que establece que el nivel de ruido que soportan supera los niveles recomendados y tiene efectos directos sobre la salud. La cercanía a la vía y la ausencia de pantallas acústicas —que sí existen en otros tramos— deja a estas viviendas completamente expuestas: “Esto lleva pasando muchos años, pero desde que quitaron el peaje en 2021 ha aumentado muchísimo el tráfico, sobre todo de camiones”, añade Alcalde.
El día a día está condicionado por ese ruido constante. “En las terrazas no se puede estar y dentro de casa se mete igual”, explica. Pero el problema no es solo el volumen, sino también la irregularidad de algunos sonidos. A la circulación continua se suman las bandas sonoras instaladas en la calzada para alertar de salidas de vía, que generan golpes de ruido difíciles de anticipar. “El ruido constante el cerebro lo acaba filtrando, pero este es aleatorio. A veces pasan tres camiones seguidos por la banda y no hay forma”.
El impacto se agrava por la noche y en verano. “No puedes tener las ventanas abiertas para refrescar y mucho menos dormir. Cada diez minutos pasa un camión por una de esas bandas”, describe. Los vecinos aseguran que esos efectos ya forman parte de su día a día. “Aunque el cerebro lo filtre, está haciendo un esfuerzo continuo y eso genera estrés. Se nota en el ánimo”, apunta el portavoz.
Nivel de ruido por encima de la normativa
Un informe elaborado sobre la zona concluye que existen áreas residenciales afectadas por niveles sonoros por encima de lo que establece la normativa y de lo que recomienda la Organización Mundial de la Salud, que sitúa el umbral en 53 decibelios durante el día y 45 por la noche. El documento recuerda además que el tráfico rodado es la principal fuente de contaminación acústica en entornos urbanos y puede tener consecuencias más allá de la molestia: desde alteraciones del sueño hasta estrés, ansiedad o problemas cardiovasculares.
El mismo informe recoge la “prioridad” de actuación en la zona mediante la implantación de medidas correctoras orientadas a minimizar los niveles de ruido ambiental, proteger la salud de la población y contribuir al cumplimiento de los compromisos normativos y ambientales“. Por tanto, la colocación de estas pantallas acústicas se considera ”necesaria y plenamente justificada desde el punto de vista ambiental y legal“.
Estas barreras constituyen una medida correctora “viable, técnica y ambientalmente efectiva, cuyo fin es lograr que los niveles de ruido en fachada de las edificaciones afectadas se situen por debajo de los límites establecidos”. El informe concluye: “La colocación de pantallas acústicas en el tramo de la A-2 a su paso por la Puebla de Alfindén no solo responde a una necesidad ambiental y sanitaria, sino que también cumple con la obligatoriedad legal de garantizar los objetivos de calidad acústica, asegurando la protección de la población expuesta y la reducción efectiva del impacto sonoro en el entorno”.
La principal reivindicación de la plataforma es la instalación de pantallas acústicas, una medida que, según recuerdan, fue aprobada en 2013 pero nunca llegó a ejecutarse. “No se le dio presupuesto. Es llamativo que en otros municipios de la A-2 sí estén y aquí no”, critica Alcalde. Junto a esta actuación, plantean otras soluciones como la reducción de la velocidad, el uso de pavimentos menos ruidosos o la sustitución de las bandas sonoras por sistemas que generen menor impacto acústico. “Pero lo inmediato son las pantallas”, insiste el portavoz.
Hasta ahora, han trasladado sus demandas a la Demarcación de Carreteras del Estado en Aragón, sin obtener respuesta. También han contactado con el Ayuntamiento y con el Defensor del Pueblo, mientras el expediente sigue abierto. Este diario ha contactado con el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, competente en la materia, pero por el momento no ha obtenido respuesta.
La estrategia de esta recién creada plataforma pasa ahora por aumentar la visibilidad del problema. Entre las próximas acciones, prevén instalar un medidor de decibelios y difundir los resultados. “Hay que seguir insistiendo, mandar instancias aunque no contesten y estar encima de las administraciones”, señala. Mientras tanto, la sensación entre los afectados es clara: “Cada vez hay más tráfico y cada vez es peor. En verano, con la gente que va a la playa, se nota muchísimo”.
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