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“Entre los derechos sexuales y reproductivos, está el derecho a recibir información sobre sexualidad”

Ana Rosa Maza

“¿Cómo (nos) informamos sobre sexualidad?” es el título de la I Jornada inSEX que han organizado esta semana en Zaragoza y Huesca la Asociación de Periodistas por la Igualdad y el Instituto Aragonés de la Mujer. Ana Rosa Maza (Huesca, 1981), integrante de la asociación y coordinadora del proyecto 'Tócate mucho' ha moderado uno de los debates de la jornada.

¿Cómo nos informamos sobre sexualidad hoy en día?

La información sobre sexualidad llega por los mismos canales que cualquier otro tipo de información: Internet, redes sociales, medios de comunicación, lo audiovisual, los libros... todos estos elementos son agentes socializadores y la sexualidad entra en esa rueda. En este caso, se ha producido un fenómeno a observar: las marcas de juguetería y las tiendas eróticas se han convertido en emisores de información con el contenido online que difunden. Quizá deberíamos plantearnos por dónde no nos llega la información sobre sexualidad: no llega en casa y no llega en la escuela. Y si no llega en los dos principales agentes socializadores de los que dispone nuestra sociedad, va a ser complicado que este tema se naturalice. 

De todos esos canales, ¿Cuáles solemos utilizar más?

La manera más frecuente que utilizamos es Internet. Las periodistas especializadas en sexualidad con las que he hablado para el encuentro señalaban cómo había un exceso de información que muchas veces nos lleva al punto de inicio. Es decir, tenemos una duda, buscamos algo en Internet, pero es tanta información la que encontramos que no sabemos muy bien con qué quedarnos. Lamentablemente, partimos de una falta de educación sexual y nos falta también saber cómo buscar información en Internet. Con respecto a la falta de educación sexual, deberíamos plantearnos que si cualquiera dijera que ha aprendido lo que sabe de matemáticas en Internet, con los amigos o por su cuenta en libros, nos llevaríamos las manos a la cabeza. Sin embargo, esta es la manera en la que aprendemos sobre sexualidad y sobre nuestro cuerpo. Aprendemos y nos informamos por nuestra cuenta y riesgo, conforme vamos avanzando en nuestro proceso vital y conforme nos van surgiendo las dudas que podemos tener. En este proceso de información, es importante llegar a un estado consciente, a ese momento en que eres consciente de tu cuerpo, de que eres un ser sexuado y que, si no eres tú mismo el que te proporcionar información, probablemente nadie lo va a hacer por ti. 

También comenta que nos falla saber cómo buscar información... 

Sí, el aprendizaje de Internet y de las redes sociales también ha quedado fuera de una formación reglada. Por lo tanto, se puede correr el riesgo de llegar a fuentes que no sean veraces o poco prestigiosas. Hay que tener capacidad crítica de la información con la que te encuentras, contrastar y buscar más información acerca de las personas autoras de los artículos. 

A pesar de que sea necesaria esta capacidad crítica, ¿Internet puede ser un espacio apropiado para aprender sobre sexualidad y sobre nuestro cuerpo?

Puede ser un arma de doble filo. Probablemente, Instagram sea el canal o la plataforma donde hay el mayor número de profesionales de la sexología y de otras áreas profesionales como la ginecología o la fisio sexología que están informando y aportando información veraz, de calidad y gratuita en la mayoría de las ocasiones. Internet en absoluto es una oportunidad perdida; lo que pasa es que hay de todo y es necesario tener capacidad crítica para saber a qué páginas te estás dirigiendo, a qué profesionales estás escuchando, decidir si te gusta esa información que recibes, si se adapta a tus necesidades, si resuelve las dudas que tenías y seguir en el proceso.

¿Qué otras redes sociales acogen buen contenido sobre sexualidad?

Además de Instagram, YouTube es una plataforma donde sexólogas, ginecólogas o fisioterapeutas de suelo pélvico o fisio sexólogas han abierto sus canales para proporcionar contenido sobre sexualidad. Pero también Twitch, Twitter, Facebook o sus propias páginas web. No depende del medio, del canal o de la plataforma, depende de quién proporciona esa información y de que se haga desde la rigurosidad. De todas formas, no hay que olvidar que no todo el mundo está en redes; hay una parte de la población que no accede a determinadas plataformas. Por ello, hay que asegurar que se abren espacios como el de este fin de semana en Huesca, para poder socializar el conocimiento sobre sexualidad, de forma que llegue también a esos segmentos de la población que no se encuentran en el mundo digital.

¿A qué barreras se siguen enfrentando las mujeres para hablar libremente sobre su sexualidad?

Además de la falta de información sobre nuestra sexualidad y el autoconocimiento sobre nuestro cuerpo, diría la vergüenza, el miedo a ser juzgadas, los estereotipos, la hiper sexualización, el miedo a ser agredida o violada o el ser sólo objeto de deseo y nunca sujeto. En cierta manera, hay miedo también a ser la única a la que le pasan determinadas cosas, a ser la rara. Una vez que te reúnes y te encuentras con otras mujeres, te das cuenta de que lo que te pasa a ti, no sólo te pasa a ti, sino que le pasa a muchas más. Incluso descubres que lo que otra persona cuenta que le sucede, también es un relato en el que te reconoces. Son mecanismos que el patriarcado ha articulado para tenernos sometidas y desconectadas de nuestros cuerpos, alejándonos de la oportunidad de disfrutar.

¿Cómo podrían romperse esas barreras?

Una de las maneras de romper esas barreras es garantizar el libre ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos. Tener acceso a información objetiva, veraz, basada en conocimiento científico es fundamental. Estamos hablando de una cuestión de derechos humanos, los derechos sexuales y reproductivos, entre los que se encuentra el derecho a recibir esa información. ¿Cómo se pueden contrarrestar las barreras? Abriendo esos espacios seguros para el diálogo y libres de prejuicios. Esto es una responsabilidad de todas, empezando por las administraciones públicas, pasando también por la responsabilidad individual como paso previo a la responsabilidad colectiva. 

'Tócate mucho' es un proyecto que fomentaba, precisamente, que las mujeres hablen de su sexualidad. ¿De qué hablan cuando las mujeres hablan de sexo sin esas barreras que comentábamos?

En realidad, lo que propusimos con 'Tócate mucho' era descubrir cómo era la relación de las mujeres con su propio cuerpo y su placer. Les preguntamos qué partes de su cuerpo les gustaban y cuáles no; de qué manera se relacionaban con su desnudez, también estando frente al espejo; o si consideraban que tenían una vida sexual satisfactoria. Lo que más nos llamó la atención fue que la relación con el cuerpo estaba limitada a través de la vista y el tacto. También, que nos gusta la sensación de estar desnudas, pero que nos cuesta ponernos desnudas delante del espejo y mirarnos. Que el olor que más frecuentemente nos disgusta es el de nuestros genitales. O que frente a la posibilidad de experimentar el placer, se da el “no placer” o el “no disfrute”, que se concreta en vergüenzas, dolor, haber experimentado violencias sexuales o la falta de cuidados en las relaciones sexuales compartidas.

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