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Una orquesta desafinada: califican con un cero a músicos profesionales de Asturias en la oposición para consolidar su plaza

Concierto de la OSPA, el pasado mes de febrero, bajo la dirección de Nuno Coelho.

Pilar Campo

Oviedo —

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Pablo de la Carrera es un músico reconocido internacionalmente. Su especialidad es el violín y en su amplio currículo figuran las Orquestas Filarmónicas de Malasia y la Metropolitana y Gulbenkian, ambas en Portugal, entre otras. Nadie discutió jamás su profesionalidad, ni fuera de España ni tampoco dentro a lo largo de los 20 años que lleva en ejercicio. En Asturias lleva más de una década tocando este instrumento como interino en la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias (OSPA) y paradójicamente desde el pasado mes de mayo, cuando se presentó a un concurso-oposición de estabilización para consolidar la plaza, ha encontrado el 'enemigo' en casa.

Tanto él como otras dos compañeras han visto perplejos cómo la nota que les han puesto a los tres en las pruebas selectivas ha sido un rotundo cero sobre una puntuación máxima de 30, una calificación tan sorprendente como “humillante”.

Ninguno de ellos daba crédito a una situación tan kafkiana como el hecho de que entre las piezas que debían interpretar estaban las mismas que llevan tocando en el repertorio con el que actúan en los conciertos oficiales: el primer y segundo movimiento de Mozart y seis pasajes orquestales. Obras de Beethoven, Brahms o Schubert a las que están muy acostumbrados y que eran recurrentes en los conciertos.

Las presuntas irregularidades

La primera parte del concurso-oposición, de acuerdo con la Ley de Estabilización 20/21, tuvo lugar el 27 de mayo. Al proceso se presentaron cinco violinistas, de los cuales cuatro llevan tocando en la OSPA entre seis y diez años. El tribunal estaba formado por violinistas fijos de la orquesta, el concertino invitado y el director titular Nuno Coelho. De los cuatro violinistas interinos que llevan años prestando sus servicios a la OSPA, tres recibieron un cero y el cuarto un 6,81 sobre una puntuación de 30.

La segunda parte del proceso selectivo se celebró el 3 de junio y solo uno de los candidatos superó la prueba, obteniendo un 23,65 sobre 30. Era el mismo que en la anterior prueba había obtenido un 6,81.

Los aspirantes que obtuvieron un cero apreciaron la existencia de algunas anomalías que les llamó poderosamente la atención.

“En el tribunal no había ningún Principal o Coprincipal de cuerda. Tampoco existe una grabación oficial de las pruebas y no se permitió la presencia de público”, señala Pablo.

El tribunal estaba formado por otros músicos de la orquesta, es decir, compañeros suyos, y por su actual director, Nuno Coelho.

La gerente, Ana Mateo, no formaba parte del tribunal y, por tanto, se ha desvinculado de las denuncias de presuntas irregularidades efectuadas por los aspirantes.

Pablo: “¿Cómo se lo explico a mi hija de 11 años?”

“Curiosamente sí soy válido para participar en los conciertos de cámara como hice en enero de este año donde toqué la parte de solista, en conciertos sociales y para tocar de ayuda de concertino varias semanas durante los últimos cinco años”, asegura Pablo.

Él ha decidido dar la cara y lo hace también en representación de sus otras dos compañeras que han tenido que acogerse a una baja laboral por problemas de ansiedad.

“Esta situación es muy dura. Es un insulto y una humillación. ¿Cómo le explico yo esto del cero a mi hija de 11 años?”, reflexiona en voz alta Pablo sin poder disimular su sorpresa ante lo que ve que es la deriva del que se consideraba hasta ahora como “el buque insignia” de Cultura del Principado.

Desde un principio, han contado con el respaldo del sindicato CSIF y han empezado a dar los primeros pasos para recurrir la calificación. Han presentado alegaciones ante el Instituto Asturiano de Administración Pública Adolfo Posada, al tratarse de puestos de trabajo públicos, pero de momento aún no han obtenido respuesta.

La comparecencia de Cultura

Cristina Esteban, responsable de Acción Sindical Autonómica de todos los sectores de CSIF en Asturias, ha sido muy explícita en su comparecencia pública para denunciar este caso que califica como “un despropósito”.

“La OSPA se lleva la mitad del presupuesto de Cultura de Asturias. Es una administración pública, los puestos de trabajo son públicos y se pagan con dinero público de nuestros impuestos. Un tercio de la orquesta es interina. Las plazas de estabilización aparecieron el último día, a última hora, en las mesas de negociación, pese a que las habíamos reclamado reiteradamente. Al principio pensé que las calificaciones con un cero eran un error de transcripción. El objetivo de la estabilización era reducir la temporalidad al ocho por ciento. Jamás he visto cosa semejante, no ha pasado en ningún sitio, salvo en la OSPA”, ha censurado.

Por su parte, el diputado regional del PP y portavoz de Cultura, José Luis Costilla, ha pedido la comparecencia de la consejera de Cultura, Vanessa Gutiérrez, para que explique lo que define como “el languidecimiento” de la OSPA. Un progresivo deterioro que atribuye a la gestión “negligente” del Gobierno del Principado y de la que culpa también a la gerente del organismo ya que, en su opinión, ambas tienen una responsabilidad sobre la situación de “abandono y deterioro” actual.

“¿Cómo es posible que músicos que llevan años tocando en una orquesta saquen un cero, la misma puntuación que sacaría cualquier persona que no haya tocado un violín en su vida?”, ha interpelado. Opina que esta situación responde a una cuestión clara: “Todo parece indicar que este proceso ha tenido vicios ocultos de cara a evitar que se cubran con personal fijo las plazas de la orquesta”, dice.

La OSPA nació en 1991 con el objetivo prioritario de enriquecer musical y culturalmente la región y hoy, 33 años después, está “languideciendo”, según el PP. El presupuesto de este año asciende a 6.600.000 euros y, en su opinión, el Gobierno regional la ha abandonado “a su suerte” y ha culpabilizado de esta situación directamente al Ejecutivo autonómico y a la Gerencia de la orquesta.

“Tanto el prestigio musical y artístico de la OSPA como su gestión han venido sufriendo un deterioro permanente que hace que esta orquesta sea más conocida por los escándalos de su gestión y sus procedimientos judiciales que por su actividad musical”, sostiene.

Costillas: “Hay una fuga de talentos”

Costillas asegura que en los últimos años ha desaparecido prácticamente su actividad nacional e internacional y reduciendo sus giras únicamente a Asturias.

“La OSPA ha estado más de tres años sin un director titular, ha visto reducido el número de abonados y ha visto descender paulatinamente el número de entradas vendidas para los conciertos, así como su colaboración con la Ópera de Oviedo, pasando de tres títulos por temporada a únicamente dos”, ha enumerado.

“Hay una auténtica fuga de talentos que hace que los músicos, en cuanto pueden, se vayan para otras orquestas. No existe información sobre los contratos que realizan ni sobre la gestión económica y asimismo, tampoco tiene publicadas sus memorias anuales”, ha insistido.

A todo ello se suma que el Consejo Rector lleva más de un año sin convocarse y, según los datos que maneja Costillas, no ha podido ni aprobar el proyecto de presupuesto, ni conocer, ni aprobar los planes generales de programación y actuación, ni tampoco la memoria general.

Su denuncia pública no queda ahí. Afirma que existe “un absoluto caos en materia de personal. Más del 30 por ciento de la plantilla es temporal y hay más de diez plazas judicializadas”, ha concluido.

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