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Toru Nakajima, Yudai Suzuki y Kosuke Kawachi abren 'Echoes in the Dark' en el Cerro Cota 2000

Toru Nakajima, Yudai Suzuki y Kosuke Kawachi en Echoes in the Dark en el Cerro Cota 2000

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Patagonia volvió a demostrar una vez más que no concede victorias fáciles. Después de semanas marcadas por el mal tiempo, la incertidumbre y una escalada al límite de la resistencia física y mental, los japoneses Toru Nakajima, Yudai Suzuki y Kosuke Kawachi lograron abrir Echoes in the Dark (800 metros, 7a, X) en la cara este del Cerro Cota 2000, una montaña apenas explorada situada en el corazón del hielo patagónico. La ascensión culminó una expedición en la que el trabajo en equipo fue decisivo para superar una pared que puso a prueba cada decisión de la cordada.

El objetivo inicial del equipo era otro. Nakajima pretendía abrir una nueva línea en el cercano Cerro Catedral, una montaña que ya conocía de una visita anterior. Sin embargo, tras evaluar el terreno descartaron el proyecto al comprobar que las placas inferiores eran demasiado inestables y peligrosas debido a la abundancia de roca suelta. En lugar de insistir decidieron buscar una alternativa y encontraron una imponente pared de granito en el Cerro Cota 2000, donde un gran sistema de diedros parecía ofrecer una línea lógica hasta la cima entre las escasas rutas existentes.

La expedición reunía perfiles muy diferentes. Nakajima, especialista en escalada libre, aportaba además su creatividad como escalador de bloque; Suzuki, una amplia experiencia en alpinismo clásico; y Kawachi, un profundo conocimiento de escalada en grandes paredes adquirido en Yosemite y Cochamó. Esa combinación de habilidades terminó convirtiéndose en una de las grandes fortalezas del equipo durante toda la escalada.

Primeras dificultades

El comienzo tampoco estuvo exento de sobresaltos. Mientras inspeccionaban la pared, un enorme bloque de roca se desprendió desde gran altura y cayó sobre una zona que los tres habían atravesado apenas unos minutos antes. Fue el primer aviso de una montaña que no dejaría margen para la relajación.

La instalación de las cuerdas fijas también presentó dificultades inesperadas. En el tercer largo, una antigua sucesión de paraboles terminaba de forma abrupta, dejando un vacío de nueve metros sin protección. Suzuki se vio obligado a instalar un nuevo anclaje desde una posición extremadamente precaria, haciendo equilibrios sobre un gancho de progresión y un viejo pitón oxidado. Solo después de varios movimientos muy comprometidos consiguió alcanzar una fisura donde un pequeño empotrador permitió asegurar el largo y mantener viva la expedición.

Con el paso de los días, la pared fue mostrando su verdadero carácter. Los largos alternaban excelentes fisuras de granito con tramos mojados, cubiertos de hielo y pasos de escalada artificial. Cada sección exigía una estrategia distinta y el progreso dependía más de la paciencia que de la rapidez. Mientras Nakajima escalaba de primero la mayoría de los largos buscando siempre opciones de escalar en libre, Suzuki se encargaba de recuperar el material y transportar los pesados macutos, mientras Kawachi se aseguraba de que la logística de la escalada funcionara con precisión.

El largo clave

El largo clave de la ruta se encontraba bajo el gran muro superior. Suzuki afrontó una enorme chimenea por la que caía agua helada y donde las posibilidades de asegurarse eran casi inexistentes. Las fisuras eran demasiado anchas para el material disponible y había hielo que recubría buena parte del interior de la grieta. Sin tornillos de hielo ni posibilidad de asegurarse, el escalador japonés avanzó durante casi tres horas enlazando movimientos extremadamente expuestos, consciente de que una caída tendría consecuencias muy graves. Más que un único paso difícil, la verdadera dificultad del largo residía en el desgaste en general debido al frío, el agua helada y el esfuerzo físico continuado... Ingredientes que le llevaron a asegurar que había sido el largo más exigente de toda su trayectoria deportiva.

El reconocimiento de sus compañeros llegó de inmediato. Cuando Nakajima alcanzó la reunión tras repetir el largo, resumió la magnitud del esfuerzo con una frase de agradecimiento que reflejaba el respeto que le había inspirado aquella escalada. Él mismo reconoció que no habría querido liderar ese tramo.

La montaña, sin embargo, todavía guardaba un último desafío. Con un ambiente muy húmedo y la roca completamente empapada, Nakajima intentó liderar el siguiente largo, pero decidió descender tras comprobar que las condiciones eran demasiado comprometidas y peligrosas. Decidió ceder el relevo a Suzuki, convencido de que tenía más opciones para resolver el problema. La decisión ejemplificó el espíritu de una cordada que priorizó siempre el éxito colectivo frente al protagonismo individual.

El penúltimo obstáculo volvió a darse entre hielo, agua y bloques inestables. Suzuki fue avanzando, con apenas seguros, hasta alcanzar una sólida fisura donde pudo finalmente asegurar bien el largo antes de devolver el liderazgo a Nakajima.

Al día siguiente, con la pared todavía mojada y la oscuridad de la noche ralentizando la progresión, el último largo difícil quedó en manos de Kawachi, cuya aportación silenciosa durante toda la expedición encontró finalmente su recompensa. El escalador resolvió el tramo definitivo y anunció la llegada a la arista con un escueto mensaje que puso fin a días de incertidumbre: “Estamos en la cresta”.

La cima llegó sin grandes celebraciones. Después de semanas de espera y varios días metidos en pared, la sensación predominante fue de alivio. Para los tres alpinistas, el verdadero valor de la expedición no residió únicamente en abrir una nueva ruta en una de las regiones más remotas del planeta, sino en haber demostrado que la confianza mutua y la capacidad de adaptación pueden ser tan importantes como las habilidades de cada uno. La nueva vía, bautizada Echoes in the Dark, pasa así a formar parte del reducido catálogo de itinerarios que recorren la cara este del Cerro Cota 2000 y representa una nueva muestra del altísimo nivel del alpinismo japonés en las grandes paredes de Patagonia.

Actividad

  • Ruta: Echoes in the Dark .
  • Pico: cara este del Cerro Cota 2000 (Patagonia).
  • Dificultad: 800m, 7a, X.
  • Aperturistas: Toru Nakajima, Yudai Suzuki y Kosuke Kawachi.
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