Frenazo a la bajada de contagios en Gran Canaria

Cribado al personal sanitario canario

Aún es pronto para afirmarlo con certeza, pero después de cuatro días presentando la misma tendencia, la curva de incidencia (IA) del COVID en Gran Canaria ha dejado de caer. Es cierto que lo hizo mucho y durante un tiempo sostenido. Desde el 2 de febrero, cuando alcanzó el pico de la tercera ola con una IA en los últimos 14 días de 233,1 casos por 100.000 habitantes, hasta el 20 del mismo mes (124,4). A partir de entonces (sábado), la línea no se ha movido. Ni para arriba ni para abajo. Lo que hace indicar que la isla ha entrado en una meseta de la epidemia preocupante por dónde se encuadra: en un contexto de riesgo medio.

Gran Canaria entró en nivel de alerta 2 (riesgo medio) este lunes. La isla, la segunda más poblada del Archipiélago, estuvo desde el 18 de enero en nivel de alerta 3 (riesgo alto) hasta hace unos días, cuando el Gobierno de Canarias decidió relajar las medidas de protección contra la COVID-19 por la favorable evolución de la epidemia. El problema es que esa favorable evolución se ha frenado. Y ahora Gran Canaria lo tiene, primero, muy difícil para caer al nivel de alerta 1 (riesgo bajo), y muy fácil, si la transmisión se desboca, para volver al nivel 3.

Solo hay que analizar los datos aportados por la Consejería de Sanidad del Ejecutivo autonómico para constatarlo. El viernes pasado se detectaron 38 positivos, el sábado 93, domingo (79), lunes (90) y martes (73). Las cifras de este miércoles aún no se han actualizado en la página web de Grafcan, el portal de transparencia del Gobierno canario sobre la COVID-19, que distribuye la temporalidad de las detecciones por la fecha de diagnóstico del caso y no según la jornada de publicación.

Otro indicador que está experimentando un cambio de tendencia es la positividad, que mide el porcentaje de diagnósticos positivos por pruebas realizadas. Ha pasado del 5,1% el 20 de febrero al 6,1% este martes. La Organización Mundial de la Salud (OMS) marca el 5% como umbral para valorar que la epidemia está controlada. Que esté por encima de eso es una mala señal. Además, según el último informe sobre los indicadores epidemiológicos de Gran Canaria, la incidencia acumulada (casos por 100.000 habitantes) en los últimos 14 días entre los mayores de 65 años está en 106,34, riesgo alto. La ocupación de pacientes COVID en las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) también está en riesgo alto (21,33%). Otros baremos como la trazabilidad (número de contagios que se asocian al caso confirmado) y la ocupación en planta se hallan en riesgo bajo.

A pesar de que la curva de casos cayó en picado durante varias semanas, los hospitales grancanarios ni siquiera se han acercado a vaciar las UCI de ingresados por coronavirus. En el Hospital Materno Infantil hay 18 pacientes críticos a causa del virus, el mismo registro máximo que hubo en las dos primeras olas y cerca del récord registrado en la serie histórica el 20 de febrero (20). Sin embargo, sigue habiendo 47 camas libres en caso de que repunte la presión. Una suerte con la que el Hospital Dr. Negrín no cuenta. Allí en estos momentos hay 29 pacientes COVID, más que los que hubo en primavera y verano, y muy cerca del máximo notificado (30, el 17 de febrero). ¿Lo preocupante? Que solo restan 5 camas UCI disponibles, un 8,06% del total.

Gran Canaria contabiliza 3.202 casos activos. De todos ellos, el grupo con más infecciones es el de las personas entre 40 y 49 años (667), seguido de los de 30 a 39 (587); y luego los de 50 a 59 (575). Las franjas menos afectadas son las de los mayores de 80 años (93) y la de los que tienen entre 70 y 79 (123).  

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