'Lula' y 'Trufa', las calabazas de récord que sobrepasan los 650 kilos en un huerto de Guadalajara
Un año más, Carlos lo ha conseguido. Lula y Trufa, dos calabazas de récord, y en este caso ambas superan por el momento los 650 kilos. Dos hortalizas gigantes que bien podrían servir para crear la próxima carroza de La Cenicienta.
El año pasado, este hortelano de Marchamalo (Guadalajara) cultivó la calabaza Antonia, que llegó a pesar 533 kilos y fue todo un fenómeno en la red social TikTok, donde cada día, a través del perfil 'El Huerto de Carlos', hace un seguimiento a través de vídeos y directos sobre cómo avanzan sus peripecias con las hortalizas gigantes.
Carlos procede de un pueblo de Extremadura, Aldeanueva del Camino, pero reside en Marchamalo desde hace varios años. Nos cuenta que su familia siempre se ha dedicado a la agricultura y aunque él no vive del campo, es un hobby que le encanta practicar, así como otros planes en naturaleza.
Hace tres años comenzó a sembrar calabazas gigantes tras ver un vídeo sobre el tema en redes sociales. “El primer año conseguí una calabaza de 88 kilos, luego después de estudiar durante todo el invierno las condiciones de la tierra, el año pasado sacamos a Antonia con 533 kilos, y ahora estamos con Lula y Trufa”. Un hobby que comparte con Leticia, su esposa, donde mano a mano trabajan para cuidar de estas hortalizas curcubitáceas gigantes. “A ella le da un poco de vergüenza exponerse, así que yo tomo la voz en redes sociales, pero somos un equipo, todo lo hacemos juntos”, confiesa.
Lula y Trufa, calabazas gigantes e internacionales
El proceso comenzó el 25 de marzo con Lula, una calabaza de genética americana. Germinaron entre 7 y 8 plantas en un armario de cultivo, pero por viabilidad eligieron a Lula y el 3 de abril la trasladaron al huerto. “En Guadalajara los meses de abril y mayo son bastante fríos, así que la pusimos en un pequeño invernadero con hilo radiante, para controlar al máximo posible la humedad y las temperaturas. El 15 de mayo cuando íbamos a retirarla bajaron las temperaturas y tuvimos que ponerle una malla antihelada”, explica.
Carlos nos cuenta que una tormenta le hizo “bastante daño”, pero que consiguieron recuperarla. Con respecto al año pasado han invertido en una malla termoreflectante y sistema de nebulización. Actualmente, ocupa una extensión de 110 metros cuadrados.
Por otro lado Trufa, cuya genética es centroeuropea, lo cual ha complicado un poco su crecimiento, ya que las temperaturas de España son más altas y “se quemaban las hojas en el momento que hacía un poco de sol”, desde que la germinaron el 1 de abril. “Hemos tenido que llegar a un equilibrio entre refrigerar la planta con una malla y que haga la fotosíntesis para aportar nutrientes a la calabaza”, apunta.
Los nombres de estas calabazas vienen sus dos perritas, la primera fallecida hace cuatro meses y la segunda por el nuevo cachorro que han adoptado. “Quise ponerlas así en su honor”, señala el hortelano.
Un sinfín de cuidados
Cultivar estas calabazas conlleva mucho tiempo. Leticia y Carlos pasan alrededor de 4 horas diarias en su huerto. Cada planta necesita aproximadamente regarse con 1.000 litros de agua al día.
Lula es la que más complicaciones está causando. “Actualmente tiene una grieta, pero no es preocupante, hemos conseguido tratarla con alcohol y un ventilador. Una vez que empezamos ya no lo quitamos en todo el proceso, es importante dejarlo hasta que se selle la cicatriz”.
Carlos lamenta que para proteger a ambas plantas han tenido que utilizar productos fitosanitarios: “En Guadalajara tenemos altas temperaturas con baja humedad y eso hace que aunque nebulicemos mucho, no llegamos a más del 30% de humedad. Los ácaros y los pulgones campan a sus anchas”, matiza.
Asegura que la plaga “más preocupante” en las calabazas es la mosca blanca. Lula se ha visto afectada por ella, además de por ácaros que les llevó a “quitar un 20% de la planta, porque no conseguidos erradicarlo, sobre todo por las limitaciones y prohibiciones que hay actualmente en productos fitosanitarios Cosas que hace años era muy sencillo de erradicar, ahora es bastante complicado”.
Lula y Trufa concursarán en una feria internacional en Navarra
Al igual que el año pasado Antonia viajó hasta la Feria Internacional de Calabazas Gigantes de Valtierra, en Navarra -de la que no salió muy contento-, Carlos quiere llevar a Lula y a Trufa para que demuestren su talento y su tamaño el próximo 12 de septiembre. “Ya estamos inscritos, pero no sabemos cuál de las dos vamos a llevar todavía. No sabemos cuál es la más pesada porque no tenemos una báscula como tal. Podríamos pesarlas antes de llevarlas, pero también es más emocionante llegar allí y descubrirlo”, explica.
El récord nacional de la calabaza más pesada lo tiene Rubén Mendi, con 1.187 kilos en la feria de Valtierra el pasado año. A nivel internacional, el récord Guinness mundial lo ostentan -aunque fuera de esta feria-, los hermanos británicos Stuart e Ian Paton con su hortaliza de 1.278,8 kilos, también obtenido en 2025.
Cultivar este tipo de hortalizas gigantes es sacrificado, pero Carlos considera que vale la pena y recomienda a quien quiera hacerlo que lo haga con cabeza. “Lo más importante es no excederte nunca con los fertilizantes. Muchas veces la gente piensa que esto consiste en echar fertilizantes y más fertilizantes y más productos y cosas raras. Pero es todo lo contrario, hay que mantener un equilibro en todo”, relata. Además, recalca poner mucho ojo en el control de plagas y controlar el pH del agua de riego.
Una fiel comunidad en TikTok que cruza el Océano Atlántico
Todos los días, desde que comenzó a cultivar a Lula y a Trufa, Carlos hace un directo en su perfil de TikTok para compartir con su pequeña, pero “fiel comunidad” cómo se encuentran y cómo van creciendo.
“Desde abril hay gente que lleva todos los días entrando a los directos, preocupándose por las calabazas, de cómo van avanzando. Hay gente que se sabe hasta el peso, que a mí se me olvida decirlo y lo dicen ellos en los comentarios del directo. Es muy curioso. Gente que al final yo creo que la ha hecho como suya también la calabaza. Creo que es la maravilla de las redes sociales en este aspecto”, señala.
Considera que es “muy bonito” porque cuando las cosas no salen como uno espera también siente el apoyo de esa comunidad de seguidores, “que a lo mejor tenemos 100 personas todos los días, pero están una horita entretenidos con nosotros”.
Un contenido casero, sin grandes flortituras, que edita el propio Carlos y que ha conseguido saltar el charco hasta Latinoamérica: “Tenemos muchos seguidores de Argentina y Perú. Mónica es una chica de Argentina que está todos los días en los directos. Es muy curioso que gente de diferentes países se interesen por lo que hacemos. A veces nos dicen que ojalá pudiesen venir a Valtierra para conocernos en persona. También hay que aguantar a haters, pero nos quedamos con lo bonito y el apoyo”, concluye.
Carlos quiere seguir cultivando hortalizas gigantes. Este año ha conseguido un ejemplar de calabacín Marrow de 22 kilos de peso y algunas calabazas de la especie Field Pumpkin, pero que se han quedado más pequeñitas.
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