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Rosario, la vecina de 80 años de Toledo que iba perder su vivienda, consigue negociar: “Pedimos al menos un año”

Rodrigo Abad / Itziar Machicado Blanco

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Mientras en varias ciudades de España, centenares de personas se manifiestan y concentran contra el desahucio de Maricarmen, la anciana madrileña que esta semana fue sacada del que ha sido su hogar durante siete décadas, en Toledo, otro caso ha despertado la solidaridad ciudadana.

Rosario, una mujer de 80 años a la que se le ha terminado el contrato de alquiler, tenía que entregar hoy las llaves de su hogar. Viuda, sin hijos, con una discapacidad, y con una pensión que roza los 500 euros mensuales, afronta una situación complicada debido al tensionado mercado de vivienda de Toledo. No obstante, gracias a la “presión popular” se ha abierto la negociación con la familia propietaria y Rosario dormirá esta noche en su hogar.

Decenas de personas se han concentrado en la tarde de este lunes en la toledana plaza de San Justo, para pedir que se encuentre una alternativa habitacional en el barrio del Casco Histórico, donde ella reside. Una concentración para “apoyar y respaldar a Rosario, que no se encuentre sola ante este paso”, apunta Alicia Martínez, miembro del Unión Popular de Inquilinos de Toledo. Rosario lleva viviendo cinco años en esa casa, aunque siempre lo ha hecho en este barrio del Casco Histórico. “Antes podías cambiar fácilmente de casa, se te acababa el contrato y te ibas a otra, ahora te quedas en la calle y es una injusticia tremenda porque te obliga a irte de tu ciudad”. El barrio al que alude la activista es uno de los más codiciados para el negocio turístico en la ciudad.

“Una plaza residencial no resuelve un mercado tensionado”

Esta mañana la concejala de Asuntos Sociales del Ayuntamiento de Toledo -en el que gobierna PP y Vox- explicaba que se le ha ofrecido a Rosario una plaza en la Residencia Social Asistida (RSA) San José, ubicada en el barrio toledano de Azucaica, a varios kilómetros del centro.

Alicia Martínez ha señalado que “la crisis de la vivienda, marcada por un mercado tensionado no se puede resolver ni con plazas residenciales ni con viviendas sociales”. “No se nos puede apartar a las personas de nuestros barrios, de los espacios que nos han visto crecer y desarrollar nuestros proyectos de vida”, ha expresado. Explica que la propuesta del ayuntamiento es “una solución técnica, no una solución humana”.

Desde la Unión Popular de Inquilinas de Toledo también advertían de la “responsabilidad de la Iglesia, una institución con una importante presencia inmobiliaria en el Casco Histórico”. Explicaban que “mientras se destinan inmuebles a nuevos apartamentos turísticos, operaciones hoteleras y venta inmobiliaria, Toledo mantiene además numerosos conventos y edificios religiosos sin uso residencial”.

Además, exigen que Toledo sea declarada zona tensionada y que se intervengan los precios. “Precisamente el pasado lunes el pleno del Ayuntamiento de Toledo, con PP y Vox al frente, volvió a rechazar está declaración, que fue propuesta por IU”, recuerdan.

Martínez pide que Rosario pueda quedarse en su barrio: “Si no puede quedarse en su casa, que tenga una vivienda asequible en su barrio, una vivienda que pueda pagar ella igual que quisiéramos cualquiera de nosotros, de los vecinos que vivimos en cualquier barrio de Toledo y en este caso en el Casco Histórico”.

Negociación abierta con la familia propietaria

Asegura que “gracias a la presión popular” se ha conseguido abrir una ventana hacia la negociación con la familia: “Hemos abierto una negociación con la abogada de la familia de la vivienda de Rosario y están abiertos a escuchar nuestras propuestas”, explica Martínez. Apunta que “Rosario quiere quedarse al menos un año en la casa para que le dé tiempo a encontrar una vivienda asequible para ella en su propio barrio. Añade que para tener ese tiempo ”necesita evidentemente que mañana se apruebe el decreto Maricarmen, que se considere el mercado entero como tensionado por la introducción de los fondos y de la especulación en los mercados de la vivienda“.

“Si nos dan ese tiempo, Rosario podrá alquilar otra vivienda y seguir con sus vecinas con las que pasa el día aquí en los banquitos de la plaza de San Justo. Ella es una persona con cierto grado de discapacidad, pero que se vale por sí misma perfectamente, que baja a la calle, que visita a sus vecinas, que se va al mercado, que se pasa la mañana hablando con las vecinas y que si tú le quitas eso, le estás quitando la posibilidad de seguir viviendo”, matiza.

Martínez asegura que Rosario pasará la noche de este lunes en su casa: “Hoy va a poder dormir ahí, pero no sabemos lo que va a pasar el viernes que viene. Gracias a la presión popular y a todas las personas que nos están apoyando hoy [Rosario va a poder tener más tiempo]. Pero la presión tiene que continuar, concienciando de la necesidad que tiene que haber un cambio estructural y global porque es un problema colectivo”.

Martínez ha apuntado también que el mercado de vivienda en Toledo, y en particular en el Casco Histórico, tiene que “dejar de estar tensionado, que se reduzcan los precios, se liberen apartamentos turísticos y vurelvan a convertirse en residencias”. Exige que “los precios bajen mínimo un 50% para que las personas podamos vivir y desarrollar nuestro proyectos de vida en acasas habitables, no es torres aisladas o en residencias para personas mayores”.

En su opinión, “Maricarmen y Rosario están siendo las puntas de lanza de lo que nos está ocurriendo a todas, que en cualquier momento nos pueden tirar de nuestra casa si se nos acaba el alquiler y no tenemos la posibilidad de quedarnos en nuestros barrios porque con nuestros sueldos no podemos pagar esos alquileres”.

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