CSIF alerta de que Castilla-La Mancha afronta el verano con un operativo contra incendios “muy insuficiente”
La duración de la actual campaña de extinción de incendios en Castilla-La Mancha es “muy insuficiente” a criterio de la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF), que ha alertado este viernes de las “carencias estructurales” de la empresa pública Gestión Ambiental de Castilla-La Mancha (Geacam) que “comprometen tanto la seguridad de los trabajadores como la eficacia de la respuesta dentro de la campaña de extinción de incendios”.
“La propia Consejería de Desarrollo Sostenible ha comunicado que entre el 1 de enero y el 15 de junio se han producido 137 incendios forestales más que en el mismo periodo del pasado año, y ello antes de que esta misma semana hayamos entrado en riesgo extremo en la mayor parte de Castilla-La Mancha por condiciones meteorológicas”, señala CSIF en un comunicado.
Por ello, la central sindical considera “muy insuficientes” los 103 días que dura la actual campaña de extinción, que considera que debería durar, “al menos”, seis meses. “Las campañas de extinción deberían comenzar, como mínimo, el 1 de mayo y concluir el 31 de octubre y que estén siempre operativos todos los medios. Cada año estamos observando cómo se activan o se desactivan los medios con fechas ya determinadas a pesar de encontrarnos en niveles muy altos o extremos de incendios, lo que es una auténtica temeridad ya que no todas las unidades ni siquiera llegan a estos 103 días de campaña”, explica Ana Nares, bombera forestal técnica de formación y delegada de CSIF en Geacam.
Dentro de este calendario prefijado, CSIF informa de que está previsto que el próximo 18 de septiembre se desactive el 26% del dispositivo “a pesar de que Castilla-La Mancha se encontrará todavía en plena época de peligro alto de incendios forestales”. Posteriormente, añade la central sindicarl, el 25 de septiembre se desactivará otro 62% adicional, lo que supondrá que el 88% del operativo quede inactivo. De esta forma, la región contará con 17 autobombas operativas, “una situación que pone en duda la capacidad de respuesta”.
Este próximo 1 de julio se activará la fase de riesgo extremo. CSIF denuncia que, pese a este escenario de aumento de temperaturas, se mantienen decisiones organizativas que ya han demostrado sus consecuencias en campañas anteriores, como activación o desactivación progresiva de medios a pesar de la necesidad de contar con todos los recursos necesarios desde mucho antes de la campaña de extinción; falta de personal en distintas unidades operativas con retenes con dotaciones mínimas, lo que además supone que no se puedan cubrir todos los turnos en algunas bases, así como carencias en las bolsas de empleo que resultan insuficientes para responder a las necesidades reales del servicio.
Elevada temporalidad y salarios bajos
CSIF también ha criticado “la precariedad laboral existente en Geacam”. Una situación que, a su juicio, dificulta que los profesionales quieran trabajar y quedarse en esta empresa pública en una actividad “altamente especializada y de elevado riesgo”. “La elevada temporalidad afecta de manera muy negativa: alrededor del 30 % del personal está vinculado mediante contratos fijos discontinuos de cuatro meses o contratos de interinidad. Las campañas se están sustentando sobre contratos temporales de corta duración”, indican desde la central sindical.
“A ello se añaden los salarios bajos: el sueldo base es de 1.340 euros netos (apenas unos 100 euros por encima del Salario Mínimo Interprofesional), disponibilidad absoluta 24/7 durante la campaña de incendios a 0,37 euros/hora, además de riesgo vital (penosidad, toxicidad y peligrosidad) por 2 euros al día. Además, no se está respetando la desconexión digital”, añaden.
CSIF también asegura que se producen “deficiencias” en materia de formación y seguridad laboral. “El personal de nueva incorporación recibe únicamente cinco días de formación a pesar del riesgo que conlleva un incendio forestal con intervenciones de hasta 12 horas ininterrumpidas en condiciones extremas de calor, humo, esfuerzo físico y estrés”.
Bases sin finalizar y puestos de vigilancia sin baños
También ha denunciado carencias con las infraestructuras, asegurando que hay bases pendientes de reforma, obras sin finalizar y puestos de vigilancia que no disponen de servicios básicos como suministro eléctrico, aseos o taquillas. “Hay varias bases que carecen de sistemas de cloración operativos, lo que impide utilizar el agua de las instalaciones con garantías sanitarias, incluso para necesidades básicas como ducharse. Las bases de Villaverde de Guadalimar, El Bonillo, Montes Claros y El Vado son algunos ejemplos de esta problemática. También se han detectado problemas de infestación de insectos en puestos de vigilancia como las casetas de El Padrastro y El Padroncillo, entre otras”.
Asimismo, CSIF también señala problemas con los equipos de protección individual, así como incidencias con determinadas prendas y problemas de reposición.
Negociación del nuevo convenio colectivo
Por último, CSIF ha valorado que la negociación del II Convenio Colectivo de Geacam representa una oportunidad histórica para corregir muchas de estas deficiencias estructurales. Sin embargo, ha criticado que los avances estén siendo “muy limitados” debido a la falta de recursos presupuestarios alegada por la empresa y a la escasa voluntad de diálogo.
Por ello, el sindicato reclama campañas ajustadas al riesgo real, cobertura inmediata de vacantes, recuperación de efectivos perdidos, mayor estabilidad laboral, formación adecuada, dotación completa de equipos de protección individual, infraestructuras dignas, descansos efectivos, aplicación plena de la Ley del Bombero Forestal y avances reales en la negociación colectiva.
Finalmente, CSIF quiere reconocer la profesionalidad y compromiso de los trabajadores y trabajadoras de Geacam, que continúan garantizando la protección de nuestro medio rural pese a las dificultades existentes. “Invertir en los bomberos forestales no es un gasto, es una inversión en seguridad pública y prevención, una inversión en nuestros pueblos, en nuestros montes y en la protección de la ciudadanía”, concluye Yolanda Galán, bombera forestal y también delegada del CSIF en Geacam.
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