La Junta prosigue con el trámite para declarar BIC el Toro de Jubilo de Medinaceli y argumenta que el barro protege al animal del fuego
Con la apertura desde el viernes del mes de información pública, la Consejería de Cultura de Castilla y León ha iniciado el trámite para que la tradición del Toro de Jubilo de Medinaceli, en Soria, que hunde sus raíces al menos en el siglo XVI, sea declarado Bien de Interés Cultural (BIC) de carácter inmaterial.
En el anuncio que hace este jueves la Consejería en el Boletín Oficial de la Comunidad, el Bocyl, sobre ese expediente, , se argumenta que ese Toro Jubilo de Medinaceli –cuya denominación procede de jubileo o indulgencia y no de júbilo– es el “único” toro de fuego existente en Castilla y León.
El Toro Jubilo de Medinaceli se celebra en la Plaza Mayor de Medinaceli la noche del sábado más cercano al día 13 de noviembre, día de la festividad religiosa de los Cuerpos Santos en honor de los Santos Arcadio, Eutiquiano, Pascasio, Paulino y Probo.
Y “son portadores de esta manifestación del patrimonio cultural inmaterial los habitantes de la villa de Medinaceli, que lo sienten como una tradición enraizada en su pasado pero viva en el presente, participando activamente en el desarrollo de la representación e involucrando a los jóvenes, que aseguran la transmisión intergeneracional de Toro Jubilo”, según recoge la documentación que acompaña el inicio del expediente de declaración del BIC.
Amarrado a un poste de madera, con bolas de pez en los cuernos y 'protegido' por barro
Se trata de una representación de los toros de fuego que se desarrollan por el litoral Mediterráneo y los valles del Ebro y el Jalón y que se inicia cuando el toro es sacado de toriles a la Plaza Mayor por los mozos y es amarrado a un poste de madera plantado en el centro de la plaza.
Luego se coloca sobre su testuz una tela de arpillera humedecida sobre la que se apoya una estructura metálica que imita a unas astas, llamada «gamella», en cuyos extremos van fijadas unas bolas de pez, recoge el anexo documental sobre la tradición.
Asimismo, entre la gamella y las astas del toro se coloca la «astilla», una pieza de madera que separa las bolas de la cornamenta, impidiendo que el fuego alcance los pitones o la cara del toro. Todos los elementos se sujetan con cuerdas a las astas.
Y, posteriormente se procede al embarrado del animal “para protegerlo del fuego”. Se extiende a contrapelo una capa de arcilla –proveniente de la ladera que baja del Castillo de Medinaceli– por la testuz, la cara, las costillas, los lomos, las patas delanteras y la barriga.
Ese calor del fuego “endurece la arcilla y la convierte en una especie de coraza que protege al toro frente al calor o las chispas que puedan desprenderse”.
La documentación explica que luego se encienden las bolas de pez, elaboradas con estopa, aguarrás y azufre; y el mozo que más ha pujado en la subasta previa corta la soga y suelta al toro en la plaza, en la que arden cinco hogueras en honor de los cinco Cuerpos Santos, patronos de la villa, Santos Arcadio, Eutiquiano, Pascasio, Paulino y Probo, cuyas reliquias, según la tradición, fueron llevadas de África a Medinaceli sobre un toro que portaba teas encendidas en sus cuernos.
Durante algo menos de una hora, los mozos se lanzan a recortar al toro y luego se apagan las bolas; pasado el momento, el toro vuelve al toril y luego a la dehesa.
La documentación incide en que la “singularidad” de este evento es que el toro siempre es indultado, constituyendo una excepción frente a otros festejos taurinos tradicionales, en los que la normativa autonómica obliga al sacrificio de las reses.
Incluso la propia ordenanza municipal reguladora del festejo obliga a que haya un certificado o declaración jurada del empresario propietario del animal indultado de que no será utilizado para lidias posteriores en otros festejos.
El Toro Jubilo es desde el 2002 Espectáculo Taurino Tradicional y el Ayuntamiento de Medinaceli lo regula a través de una Ordenanza Municipal.
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