Castilla y León reconoce importante impacto económico del sacrificio de 800.000 aves en tres explotaciones por gripe aviar
Castilla y León ha reconocido el “importante impacto económico” que supondrá el sacrificio de 800.000 aves en tres explotaciones de la zona de Olmedo, en Valladolid, afectadas por la gripe aviar, para lo que establecerán compensaciones y ayudas que permitan reiniciar la actividad, con protocolos estrictos y la tranquilidad en cuanto al efecto en la población.
En rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno, el portavoz de la Junta, Carlos Fernández Carriedo, ha incidido en que se trata de una enfermedad difícil transmisión al ser humano, aunque ha reconocido que la principal transmisión se puede realizar en el caso de los trabajadores que están en la cercanía de los animales vivos.
Para esos casos hay “un seguimiento especial para buscar también las fórmulas que eviten estos contagios”.
“El mensaje que podemos dar a la población en general es de tranquilidad porque no es una enfermedad de fácil transmisión al ser humano, pero que tiene sin lugar a dudas un importante impacto económico para las granjas avícolas de nuestra Comunidad Autónoma, porque estamos hablando de decenas de miles de aves que han sido afectadas en algunas granjas, que exigen algunos sacrificios, que tiene un importante coste económico”, ha analizado Carriedo.
El portavoz de la Junta ha incidido en que Castilla y León es una comunidad de referencia nacional en el sector de las aves y de la producción de huevos.
Ha explicado que habrá mecanismos de compensación, de ayudas y de subvenciones para que esa granjas puedan reiniciar su actividad, y “no pongan en riesgo su futuro como consecuencia del coste que sin duda tiene este impacto en la reposición de los propios animales para su actividad productiva”.
Carriedo ha cifrado en esas 800.000 las aves afectadas por los protocolos de la comunidad y que serán sacrificadas.
En concreto, el pasado 19 de setiembre se comunicó un foco de gripe aviar en una explotación de 760.000 gallinas ponedoras en la localidad de Olmedo, en Valladolid.
Y luego se declararon ayer otros dos focos secundarios en otras dos granjas de Aguasal y Olmedo, con 14.000 y 88.000 gallinas camperas en el primer caso y ponedoras en el segundo.
La Junta, tras el foco inicial de Olmedo, estableció una zona de restricción con dos áreas alrededor de la explotación afectada, una de protección de tres kilómetros desde el lugar del brote, y otra de vigilancia con un radio de diez kilómetros
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