El colapso del registro civil de Barcelona dejó sin inscribir 4.000 fallecimientos en el último mes
El aumento de la mortalidad y la reducción de personal dejaron bajo mínimos el registro civil de Barcelona durante las primeras semanas del estado de alarma: entre el 17 de marzo y el 15 de abril no se inscribieron fallecimientos y solo se expidieron licencias de enterramiento. La reincorporación de funcionarios del registro ha permitido empezar a inscribir los fallecimientos de esos 30 días. El total de decesos que se ha comenzado ahora a registrar –no solo coronavirus– asciende a 4.000, cifra que multiplica la mortalidad de los últimos años de los meses de marzo y abril.
Los registros públicos de estadística no permiten comparar la mortalidad de los primeros 30 días de estado de alarma –que entró en vigor el 16 de marzo– ya que presentan los datos por meses. Con todo, la cifra de 4.000 fallecidos en Barcelona estos 30 días multiplica casi por tres tanto los registros de marzo –alrededor de 1.500 muertos en los últimos años, según el Instituto de Estadística catalán– como de abril –unas 1.400 muertes de media.
A diferencia del resto de registros civiles de Catalunya, que sí seguían proporcionando los datos de fallecimientos al Sistema de Monitorización de la Mortalidad (MoMo) del Centro Nacional de Epidemiología, el colapso en el registro de Barcelona hizo que se paralizaran las inscripciones de fallecimientos durante las primeras semanas del estado de alarma. Hasta este 15 de abril no se incorporaron más funcionarios y se logró descongestionar el servicio.
De esa forma, en un solo día se han podido llevar a cabo 360 inscripciones de defunción y dejar en fase de borrador otras 1.900, pendientes de formalización, del total de 4.000 que se habían acumulado en el último mes a raíz de la pandemia de coronavirus y la disminución de efectivos acordada por el estado de alarma.
La actividad de los servicios mínimos estaba centrada en las licencias de enterramiento –necesarias para los sepelios– y la expedición de libros de familia. El registro, que depende del poder judicial, incrementó sus servicios mínimos presenciales desde el 30 de marzo, pasando a cinco funcionarios en el turno de mañana y tres en el de tarde. Sin embargo, el personal en Barcelona no daba abasto.
Todo ello pese a que el Ministerio de Justicia, en su protocolo de cobertura de los servicios esenciales de los registros civiles estableció que, en caso de expedir la licencia de enterramiento antes de la inscripción de defunción, ésta se practicara cuanto antes, al día siguiente siempre que sea posible.
La comisión permanente del Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC) ha animado a los responsables del servicio del registro civil a seguir en esa línea de trabajo hasta “actualizar” todas las inscripciones de defunción pendientes, unos datos claves para poder precisar la incidencia de la pandemia.
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