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Las mafias que se lucran vendiendo citas para la embajada española de Islamabad: “Me piden 6.000 euros para el visado”

Saad Mukhtar, 62 años, muestra uno de los anuncios de los intermediarios ilegales que consiguen citas en la embajada.

Pol Pareja

Barcelona —
22 de julio de 2026 21:26 h

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Javed Iqbal lleva más de dos años y medio esperando. Logró, a principios de 2024, la autorización de la subdelegación del Gobierno en Barcelona para la reagrupación familiar y así poder traer desde Pakistán a su hijo, al que le espera un contrato de trabajo. No hay manera, sin embargo, de que en la Embajada española en Islamabad le den el visado.

“Estoy enfermo, me han operado y necesito que venga a ayudarme”, explicaba una tarde de la semana pasada en la Asociación de Trabajadores Pakistaníes de Catalunya (ATPCat), en el barrio del Raval. “Pero parece que es imposible hacer un trámite que no debería ser complicado”.

A pesar de tener toda la documentación en regla, su hijo lleva todo este tiempo intentando obtener una cita en la embajada española de Islamabad para que le concedan el visado, un paso imprescindible para poder reagruparse con su padre.

Su caso no es excepcional. Según ATPCat, son cientos los miembros de esta nacionalidad que, a pesar de tener todos los papeles en regla, llevan años esperando a que la embajada española en Pakistán les de una cita para concederles el visado, el último paso necesario para venir a España.

La falta de opciones para realizar el trámite ha contribuido a la proliferación de mafias que consiguen las citas a cambio de dinero, según aseguran más de una docena de entrevistados y ha podido comprobar elDiario.es. Algunos intermediarios se anuncian sin pudor en redes sociales, mientras que otros merodean por los alrededores de la embajada ofreciendo las citas a quién se acerca al edificio.

“Todos los pakistaníes que conozco que han logrado la cita para el visado y venir ha sido pagando a esta gente”, explicaba Farwq Hmad, 64 años, 30 de ellos en Barcelona. No todos los que ofrecen el servicio, no obstante, cumplen con su promesa. Houssian Shouket señalaba la semana pasada que, tras pagar en dos ocasiones 1.000 euros para que le dieran cita a su hijo, este no ha logrado obtener el visado para abandonar Pakistán.

Las cantidades que se pagan oscilan en función de la desesperación de los clientes y de los contactos que tenga cada intermediario. Algunos piden hasta 6.000 euros por la cita, una suma altísima para un trabajador en Pakistán, donde el sueldo medio son unos 250 euros al mes.

Algunos miembros de la comunidad pakistaní afectados por la falta de citas en la embajada española, reunidos la semana pasada en el barrio del Raval de Barcelona.

“En Islamabad se piensan que aquí somos ricos y podemos enviar todo ese dinero”, apunta Deilshad Houssain, 47 años y con nacionalidad española. “Pero sigue siendo demasiado incluso para los que estamos en España”.

Estas mafias, afirman los entrevistados, se jactan de tener contactos en la embajada que les conceden las citas. Otros intermediarios ofrecen un servicio más básico: están pendientes de cuando la embajada abre las citas disponibles y, cuando encuentran una, la venden a cambio de dinero.

“Es un dilema”, resumía Yassir Mahmud, trabajador de 50 años en el sector de la construcción. “Por un lado sabes que si no pagas no logras la cita, pero por otro te arriesgas a que te engañen y pierdes tus ahorros”.

La situación afecta también a estudiantes pakistaníes que han pagado su matricula en universidades españolas y no han podido cursar sus estudios, asegura Javed Ilyas Qureshi, fundador y presidente de la asociación de trabajadores pakistaníes.

En el Ministerio de Asuntos Exteriores admiten la existencia de estos grupos organizados que se lucran con las citas en la embajada de Islamabad. “Es una actividad ilegal ajena a la embajada que España condena tajantemente”, apunta una fuente oficial del Ministerio.

Respecto a la ausencia de citas para solicitar el visado, Exteriores responde que la embajada “está intensificando sus esfuerzos” para “atender la alta demanda existente”.

Los problemas para obtener el visado han movilizado a la comunidad pakistaní de Barcelona, que ya lleva recogidas más de 1.500 firmas y ha denunciado la situación al Defensor del Pueblo.

Más allá de los años de espera, denuncian el coste que tiene para ellos tener que renovar constantemente los certificados médicos, de antecedentes penales, que caducan a los seis meses, así como sus respectivas traducciones juradas.

“Estamos dispuestos a llevar a juicio a la Embajada española”, afirma Javed Ilyas Qureshi. “También estamos preparando movilizaciones y una huelga de hambre en Madrid”.

Según el Instituto Nacional de Estadística, hay más de 100.000 pakistaníes en España y casi la mitad están en la provincia de Barcelona. En la capital catalana son la segunda nacionalidad extranjera más numerosa solo por detrás de los italianos.

La comunidad pakistaní lleva recogidas más de 1.500 firmas y prevé movilizaciones a la vuelta de las vacaciones.

Un sistema que funciona por recomendación

Los intermediarios que publicitan estos servicios ilegales en redes sociales no acceden a trabajar para cualquiera y recelan de quien les escribe sin ir recomendado.

elDiario.es escribió a dos de estos contactos para intentar conseguir una cita previa en la embajada de Islamabad a cambio de dinero. Lo primero que preguntaron ambos intermediarios fue quién había facilitado su número de WhatsApp.

“Lo siento solo trabajo con gente que tiene referencias”, respondió uno de ellos al responderle que no teníamos ninguna de referencia. Tampoco sirvió de nada enseñarle el anuncio de Instagram en el que aparecía su número.

El segundo intermediario al que contactó esta redacción también preguntó por una persona de referencia. Al decirle que su número se había obtenido gracias a un anuncio en redes sociales, pidió ver la publicación en la que aparecía su contacto.

Conversación de elDiario.es con uno de los intermediarios que se lucran ilegalmente con las citas en la embajada.

“Podemos trabajar en ello”, respondió tras mostrarle el anuncio que había publicado en Instagram. “Lleva mucho tiempo conseguir una cita para la reunificación familiar”, añadió.

Tras unos cuantos mensajes, afirmó que podía conseguir la cita: estaría pendiente durante todo el día de las citas disponibles en la embajada y cuando hubiera una libre, la reservará y la pondrá a la venta. “Cuando aparezca una franja libre te mando el enlace”.

Para el trabajo pide 200.000 rupias (poco más de 600 euros al cambio) y solicita el 20% por adelantado. Sostiene que en el plazo de dos o tres semanas tendrá la cita, que será para septiembre, y comparte una cuenta bancaria para hacer la transferencia.

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