CRÓNICA

La filosofía de Cruyff o cómo Jaume Giró ha debutado en el Govern

El conseller Giró, de Junts, y la líder de los comuns en el Parlament, Jessica Albiach.

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Hay muchas frases de su idolatrado Cruyff que servirían para entender la estrategia que Jaume Giró está siguiendo en el Govern y que le han convertido en el conseller más reverenciado por Junts y ERC. Que ambos partidos se pongan de acuerdo en algo no es fácil y si se trata de elogiar a alguien, en el caso de los republicanos a un adversario, aún tiene más mérito. Del lapidario del entrenador del Barça, la expresión que mejor resume la estrategia que el titular de Economía está siguiendo es la de "si no puedes ganar, asegúrate de no perder". Esa es la táctica que siguió para negociar los Presupuestos y no le ha salido mal. 

Giró llevaba tres meses hablando con la CUP para dibujar unas cuentas que pudiesen contar con su apoyo. Es un conseller que había sido director ejecutivo de Caixabank y posteriormente, entre el 2014 y el 2019, director general de la Fundación Bancaria La Caixa. Fue el nombre más sorprendente cuando se anunció la composición del Govern, es el conseller con más patrimonio y a priori el más alejado de las asambleas de los anticapitalistas. Aun así, se sentaron con la diputada Eulàlia Reguant, encargada de negociar en nombre de la CUP. Ambos sabían que no sería fácil cerrar un pacto. 

Paralelamente a sus contactos con los cupaires, el titular de Economía ejerció de 'doctor no', apodo que comparten todos los responsables de finanzas de una administración porque entre sus tareas desagradecidas está la de negar lo que a veces piden el resto de departamentos. Se reunió con todos los consellers con el propósito de repartir equitativamente las insatisfacciones pero a la vez intentando asegurar que a nadie le faltase lo que se considera necesario. 

El lunes 15, un día antes de que el Govern aprobase las cuentas, los cupaires le enviaron un documento titulado "punto de partida". Que después de tantas semanas ese fuese el epígrafe ya permitía anticipar que la cosa no acabaría bien. Por eso Giró salió en rueda de prensa tras el Consell Executiu proclamando que habría "Presupuestos o Presupuestos", que fue su manera de avisar a la CUP de que si no era con ellos sería con otro grupo. A los anticapitalistas les molestó y mucho que el conseller decidiese llevar las cuentas a la aprobación del Govern antes de tenerlas cerradas con ellos. El margen de maniobra se estrechaba y más cuando se había explicado que la idea inicial, el planteamiento en la pizarra, era ponérselo fácil a los cupaires. 

ERC había pactado con los anticapitalistas que el apoyo a la investidura de Pere Aragonès incluía su voto favorable al presupuesto que presentase el Ejecutivo. Pero a la primera de cambio tocaba activar el plan b. Para los republicanos no había otro que llamar a los comuns. En Junts no había unanimidad. Unos eran partidarios de insistir con la CUP (pese a que su militancia por dos veces dijo que había que bloquear las cuentas) mientras que otros reclamaban pactarlos directamente con el PSC con el argumento de que su modelo de país y su estrategia económica es más parecida a la de los posconvergentes y para muestra la frustrada ampliación del aeropuerto de El Prat. Giró no tenía claro qué era mejor. De lo que no tenía dudas era de que los Presupuestos debían salir adelante. A quien quería escuchar le repetía que un gobierno serio y responsable aprueba sus cuentas. Él y otros en el Ejecutivo catalán lo comparan con la situación de Pedro Sánchez, a quien es probable que no le haga una especial ilusión tener que acordarlos con ERC y Bildu. 

El tiempo apremiaba y pese a los aspavientos públicos de varios dirigentes de Junts, ERC convocó una reunión el domingo 21, a horas de que se votasen las enmiendas a la totalidad, de las que dependían que se pudieran tramitar los Presupuestos. Junts anunció que no estaría en un encuentro que era decisivo para el Govern del que forma parte. Lo que se supo después es que esa misma tarde y también en el Palau de la Generalitat estaban reunidos el president y el conseller de Economia. La secretaria de Aragonès llamó a la de Giró y no hubo respuesta. Después el contacto fue entre los respectivos jefes de gabinete y tampoco funcionó. Finalmente fue el propio Aragonès quien descolgó el teléfono para reclamar la presencia de Giró. Este, obligado por la lealtad de todo conseller al president, acudió al encuentro. Y obligado a la lealtad de partido avisó al secretario general de Junts, Jordi Sànchez, de su cita. Habló con Sànchez  antes de llegar a Palau y después de salir de la reunión para informarle de cómo había ido.

La reunión con Aragonès

En el encuentro, el president le formuló una pregunta: "¿Sigues pensando que Presupuestos o Presupuestos?". La respuesta de Giró fue afirmativa aunque introdujo un matiz y era que siempre y cuando no se diese a los comuns nada que se hubiera negado a los cupaires.  

ERC y comuns cerraron un pacto barato puesto que el Govern no ha tenido que renunciar a ninguno de sus proyectos. Lo que buscaba y consiguió el partido de Ada Colau era garantizarse que los republicanos facilitasen las cuentas del Ayuntamiento de Barcelona y ganar protagonismo en el Parlament. "Ha sido una negociación leal", resumen en el Ejecutivo catalán. Los anteriores Presupuestos, con Quim Torra, también se acordaron con los comuns aunque ahora incluso el mismo expresident, para afear a ERC su estrategia, insiste en que la situación no es comparable.  

Giró mantiene una buena relación con Aragonès y no se ha posicionado en las guerras internas de Junts. Es de los que cree que entre el electorado de ERC y el de su partido hay muchas menos diferencias que las que a menudo muestran sus dirigentes en entrevistas o intervenciones en el Parlament. Eso sí, los que le conocen apuntan que si un día detecta que el president ha jugado sucio con Junts se convertirá en su peor pesadilla.  

De momento, y fiel a la filosofía Cruyff, ha confesado a sus allegados que está disfrutando. Trabaja más que antes y ahora su mujer tiene que ver sola las series después de cenar porque él se dedica a leer informes o prepararse las intervenciones en el Parlament, esas cuartillas manuscritas que su equipo después intenta transcribir para las notas de prensa. La carrera de Periodismo y las matrículas de honor en la asignatura de Historia le ayudan a tener titulares preparados en las respuestas a la oposición o a citar desde la tribuna las peleas entre mencheviques y bolcheviques y recordar que lo de la papelera no lo inventó la CUP para Artur Mas porque la frase hay que atribuírsela a Trotsky cuando tras la toma del Palacio de Invierno, en 1917, le espetó a Yuli Martov aquello de "¡id a donde pertenecéis: al basurero de la historia!".

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