ENTREVISTA | President de la Generalitat

Quim Torra: "No soy el presidente que va a renunciar al derecho a la autodeterminación"

El president de la Generalitat, Quim Torra, posa en el Pati dels Tarongers del Palau junto a un lazo amarillo

Quim Torra no sabe cuándo dejará de ser president. Asegura no haber decidido aún la fecha en la que convocará elecciones y, además, la inhabilitación definitiva del Tribunal Supremo podría llegar en cualquier momento. Lo que sí tiene claro es que ni desea ni podría repetir la siguiente legislatura. Pero antes de disolver el Parlament, Torra desea aprobar los primeros presupuestos de su Govern y "explorar la vía del diálogo", según insiste.

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La semana pasada se sentó con Pedro Sánchez en La Moncloa en la primera reunión de la mesa con el Gobierno. El president no esconde que desconfía de su interlocutor. Asegura que no se levantará de la mesa, pero deja claro que no aceptará cualquier acuerdo. "Va en nuestro ADN alcanzar acuerdos pero el acuerdo tiene que ser sobre la autodeterminación", sostiene Torra, que responde a las preguntas de eldiario.es la víspera del acto multitudinario de Carles Puigdemont en Perpiñán.

Nunca antes ningún presidente había dado por agotada una legislatura sin anunciar ya la fecha de las elecciones. ¿Habrá elecciones en Catalunya antes del verano?dado por agotada una legislatura

Pero es que nunca antes habíamos tenido un presupuesto por aprobar y la posibilidad de explorar la vía del diálogo que parece que el Gobierno español quiere plantearnos. Son dos proyectos de país, tanto los presupuestos como el diálogo con el Estado. Por responsabilidad yo dije que efectivamente la legislatura estaba agotada y que el día siguiente a la aprobación del presupuesto diría la fecha en que los catalanes irán a las urnas.

¿Y a usted cuándo le gustaría que fuese, antes o después del verano?

Cuando crea que es mejor para el país, nunca he tomado una decisión siendo presidente con motivos partidistas, siempre he intentado ver qué puede ser mejor para el país. Veremos entonces, cuando se aprueben los presupuestos, cuál puede ser en mi opinión ese mejor momento para el país.

Se ha especulado con la posibilidad de que fuesen el 4 de octubre. ¿Es una fecha que le gustaría?

Ni 4 de octubre ni 21 de junio. Poner ahora una fecha significaría comprometer precisamente tanto la negociación de presupuestos como ese diálogo. Una de las cuestiones que hablamos en la mesa de diálogo es que queríamos blindarla de cualquier factor externo a ella misma, sean las elecciones catalanas o sean los presupuestos españoles. Si realmente queremos que ese diálogo sea efectivo y real y aborde los temas que ha de abordar, tenemos que estar seguros de que esa mesa va a funcionar. Poner una fecha encima de la mesa significaría alterar y tirar por la borda lo que estamos haciendo.

Se puede interpretar que se está alargando una legislatura agónica.

No, en absoluto, precisamente insisto en la responsabilidad y el bien común. Yo no me voy a comprometer en esta entrevista, no lo he hecho hasta ahora, en ninguna fecha en concreto. Quiero blindar la negociación presupuestaria, nos quedan a lo mejor un mes o hasta dos meses si se presentan peticiones al Consejo de Garantías, y están las reuniones con el Gobierno español para ver si esa voluntad de diálogo es real y es efectiva.

La potestad de convocar elecciones es suya, pero ¿tiene intención de acordar la fecha con los socios de ERC, que ya han dicho que deberían ser cuanto antes?

Esta es una potestad del president. Yo hablo con mucha gente, con ERC, con mis compañeros de JxCat y con otras personas con las que tengo mucha confianza, pero en definitiva quien toma la decisión soy yo. Debe tomarla el presidente de la Generalitat atendiendo al interés general del país.

Por tanto no está previsto pactarlo con ERC.

Mi responsabilidad la determinan las normas que rigen la presidencia de la Generalitat y mi respeto a las instituciones es máximo. Por tanto, queda muy claro que quien toma la decisión es el president.

Hace unas semanas aseguraba que era el momento de "no echarse atrás" para mantener su escaño de diputado. ¿Tiene previsto desobedecer a la Junta Electoral Central si el Supremo le inhabilita de manera definitiva y seguir en el cargo hasta que se invista un nuevo president?

A la vista precisamente de unas informaciones de su diario, más que nunca está justificado no presumir que vaya a ser inhabilitado. Por lo tanto, cuestiono la mayor. Había una especie de consenso respecto a que era inevitable mi inhabilitación. Yo cumplí con mi obligación como president, la Junta Electoral Central no tenía autoridad sobre mí para inhabilitarme ni para darme órdenes. Además, era una orden de imposible cumplimiento.

La función del presidente de la Generalitat, en un momento en que hay presos políticos y exiliados, era poner de manifiesto esa existencia, como organismos internacionales habían solicitado. El hecho de que un vocal de la JEC estuviera a sueldo de Ciudadanos pone, más que una duda y más que una sospecha, una certidumbre de que todas las resoluciones tomadas por la Junta Electoral en las que participó ese miembro son nulas de pleno derecho.

Lo que pasa es que en el juicio quien le condena no es la Junta Electoral, es un tribunal, y usted no niega la desobediencia ante ese tribunal.

Sí, pero teniendo en cuenta que todo esto arranca de una denuncia de Ciudadanos que va a la JEC, que es quien decide. Luego está la vía de la retirada de mi condición de diputado, que de nuevo tiene origen en una decisión de la JEC. Ahora vamos a plantear con mi abogado toda una batería de recursos e instancias, donde sea, para que se me devuelvan mis derechos, incluida el acta de diputado.

Todo eso arranca de haber colocado una pancarta que después acabó retirando. ¿Cuando mira atrás considera que en algún momento hizo algo mal?

No, yo estaría cuestionándome mi actuación si no hubiera puesto la pancarta. Que retirásemos la pancarta fue porque efectivamente vinieron los Mossos a retirarla.

¿Le molesta que los Mossos retirasen la pancarta?

No me molesta porque entiendo que, ante una decisión judicial, los Mossos la cumplan.

Con los Mossos ha tenido algunas polémicas e incluso se publicó que quería cambiar al conseller de Interior.

En todas mis intervenciones parlamentarias he defendido siempre a la Policía catalana, es nuestra policía, una policía democrática y que tiene que atender a cómo queremos que este país sea regido, en base a una radicalidad democrática y a un respeto escrupuloso a los derechos fundamentales, al de manifestación, al de concentración y al de protesta. Lo que sí pido es que se actúe en base a estos principios. La policía, que tiene todo mi apoyo, sabe que existen unos protocolos. Se cumplen en el 99% de los casos. Cuando hay un caso en que esto no se cumple, como cuando hay una negligencia médica o de un profesor, es lógico que se evalúe qué ha pasado y que se tomen las responsabilidades que sean necesarias. En ese sentido celebro que, como consecuencia de esa semana de protestas que hubo en la sentencia, se haya abierto la mayor auditoría que se ha hecho jamás por la actuación de los Mossos, con 37 expedientes.

¿En algún momento se planteó el relevo del conseller de Interior?

Mientras un conseller sigue siendo miembro del Govern es que tiene mi confianza. Todos los consellers que están hoy en el Govern la tienen.

En noviembre, cuando su proceso judicial ya estaba en marcha, dijo que no sería candidato. ¿Eso significa que no estará tampoco en la lista?

Lo dije mucho antes. Cuando tuve el honor de que el president Puigdemont propusiera mi nombre para ser presidente de la Generalitat, lo entendí como un servicio a mi país. Pero yo venía a hacer este servicio y después volver a mis actividades, donde seguiré también al servicio del país pero no en política estricta sino ayudando a la causa de la independencia.

¿Su nombre para encabezar la lista es Carles Puigdemont?

Lo decidirá todo mi espacio político. Es muy importante que los partidos voten a sus candidatos y por lo tanto todos vamos a votar quién nos parece que sea la mejor persona y la más idónea para ser candidato. Lo que es indiscutible es que Carles Puigdemont es el líder de nuestro movimiento político.

Pero la suya es una opinión importante en este espacio. ¿Usted le pediría que fuese el cabeza de lista?

Lo que me parece que va antes es si el president Puigdemont cree que puede ser la mejor opción. Sabe que cuenta con mi adhesión incondicional y decida lo que decida me tendrá a su lado.

En todo caso, lo que no podría prometer Puigdemont es que volverá a Catalunya.

Él ahora mismo es eurodiputado y puede tomar las decisiones que crea convenientes. Yo no sé si, suponiendo que aspirara a ser el candidato a la presidencia, en qué condiciones él plantearía esa presidencia. Todos esos detalles debería ser él quien los explicara.

Usted aseguró que "no aceptaría" la condena de los líderes independentistas. Pero cuando llegó la sentencia no hizo nada. ¿Qué les diría a los ciudadanos que se sintieron engañados por su palabras?

Que no es verdad, que yo no la acepté, que desde el primer momento tanto en las declaraciones que hicimos en el Consell Executiu como en las declaraciones públicas, y en mi planteamiento que hice justificando la posición del presidente de la Generalitat esa misma semana en el Parlament, yo planteé una alternativa. Y la hice pública. Los partidos la plantearon 44 días después. Lamento que no la tuviéramos en ese momento, y lo entiendo porque estábamos ya entre campañas electorales.

¿Igual lo que pasó es que usted planteó una propuesta sin haberla consultado antes ni siquiera a los miembros de su Govern?

Yo había hablado con muchísima gente, con miembros de los partidos y del Govern. En ese momento no se pudo plantear una propuesta por parte de todos, pero por responsabilidad yo sí que tenía que plantearla al pueblo de Catalunya. Por tanto, ahí está.

Esa propuesta de la que habla fue un compromiso para ejercer el derecho a la autodeterminación esta legislatura. ¿Ese compromiso está hoy vivo?

Ese compromiso va a ser muy complicado que se pueda mantener porque estábamos planteando unos plazos más alargados. Pero yo no soy el president que va a renunciar al derecho a la autodeterminación.

¿De cualquier manera? ¿También de forma unilateral como se intentó en la pasada legislatura?

Lo que le puedo contestar es que no soy el presidente que va a renunciar nunca al derecho a la autodeterminación.

Comentaba que había llegado a la presidencia para cumplir con una tarea y que luego se iría. ¿Cuál es esa tarea que ha cumplido?

Iniciamos la legislatura con un concepto: el de la restitución a la Constitución [catalana]. Hemos tenido una legislatura algo complicada, y no solo por los avatares políticos con compañeros en la prisión y el exilio. Mis memorias sobre esta presidencia, que ha sido de una complejidad extraordinaria, van a dar mucho de sí. Pero además se ha hecho un buen ejercicio de gobierno. Si en 2013 la cifra del paro estaba en el 24%, ahora está por debajo del 11% y sigue bajando, por séptimo año consecutivo las exportaciones van a marcar las cifras más altas.

Además, nos hemos enfrentado a circunstancias excepcionales como incendios, inundaciones, la explosión de la petroquímica o ahora el coronavirus, y este país ante hechos excepcionales ha actuado de forma excepcional. Hay una acción de gobierno que valoro y un avance en lo que sería el procés, con el debate constituyente y con el consenso sobre el derecho a la autodeterminación y la amnistía.

Usted valora la gestión que han hecho pero los ciudadanos no tanto, porque la nota que obtiene el Govern no ha hecho más que empeorar incluso en sus propias encuestas.

Y hasta puedo comprenderlo. Va a ser imposible que los ciudadanos recuperen la confianza en la gestión de la Generalitat mientras mantengamos un déficit fiscal en el que 15.000 millones de euros salen cada año de Catalunya. Es imposible que el Estado del bienestar que merecen nuestros ciudadanos podamos lograrlo solo con nuestros presupuestos.

Antes que el suyo, otros gobiernos también tenían déficit fiscal y no obtenían tan mala nota.

Pero tampoco tenían una nota excelente. No podemos trasladar el bienestar a la ciudadanía mientras haya este déficit fiscal insoportable. Y esto me lleva a decir que cuando Sánchez dejó encima de la mesa los 44 puntos que quiere discutir, resulta que 43 son incumplimientos y déficits crónicos de infraestructuras y financiación importantísimos.

Entre los avances que ha citado en la parte del procés, ha hablado del debate constituyente y el consenso sobre el ejercicio del derecho a la autodeterminación, pero no ha mencionado la mesa de diálogo con el Gobierno. ¿No le parece un avance?

Llevo cuatro reuniones con el presidente Sánchez, es probable que haya batido el récord de reuniones de un presidente de la Generalitat con uno del Gobierno español. Hemos hablado muchas veces, algunas no me ha cogido el teléfono. Hemos visto muchos Pedro Sánchez y tuvimos la suerte de ver uno con el que nos reunimos en La Moncloa y acordamos que había un conflicto político que había que resolver políticamente. Luego vimos a un Sánchez en Pedralbes que dice que a esto le encontraremos solución a través de un método de seguridad jurídica. Luego otro Sánchez que se levanta de la mesa porque la derecha de este país decide convocar una manifestación en Colón y porque la vieja guardia del PSOE se escandaliza de que se hable de un relator… Hay muchas caras de Sánchez y ahora parece que vuelve la del diálogo. Nosotros estamos encantados porque siempre hemos estado ahí.

Explicaba hace semanas que era imprescindible el relator pero se ha sentado a la mesa de Moncloa sin que hubiese esta figura. ¿Por qué ha cambiado de opinión?

No he cambiado de opinión. Yo lo propuse en la mesa y ante Sánchez en base al mandato parlamentario que tengo. Porque no es una cosa que dice el señor Torra, lo votamos JxCat, ERC y la CUP para que existiera esa figura. Y así se lo trasladé a Sánchez.

¿Si no se incorpora un mediador en la mesa en la próxima reunión o las siguientes, la parte catalana tiene que retirarse de la mesa?

No es solo la figura del mediador, lo que venimos es a hablar de cómo resolvemos un conflicto político. Ponemos la figura del mediador porque cuando hay discusión profunda entre dos partes puede ayudar a resolver y que no haya distorsiones, que genere más confianza, pero lo que interesa es resolver el conflicto político.

Le han acusado de buscar excusas para que la mesa de diálogo no funcione. ¿Cree que en esta mesa se puede resolver el conflicto?

Si los catalanes somos a los que más nos gusta pactar y alcanzar acuerdos. Va en nuestro ADN alcanzar acuerdos. Siempre lo hemos dicho. Pero el acuerdo tiene que ser sobre el derecho a la autodeterminación. Cuando Nicola Sturgeon le pide a Boris Johnson un segundo referéndum, le pide negociar un referéndum. Nosotros vamos con el mismo ánimo. Y en la reunión se produjo un momento muy interesante en el que se llegó a decir si en un momento determinado saliesen los presos, volviesen los exiliados… La parte española nos preguntó: "¿Entonces qué?". Pues que sigue el conflicto político, porque es un conflicto sobre decidir nuestro futuro como pueblo.

¿Cómo puede ofrecer la parte española la salida de los presos si no depende del Gobierno?

Era una hipótesis. Pero es interesante ese planteamiento. Me sorprendió que les sorprendiera: la represión es una consecuencia del conflicto político.

¿Cuando hablaron del referéndum, el Gobierno  también les dijo que no como en el caso del relator?

Nos dijeron que no veían el derecho a la autodeterminación.

Y acordaron también que la "seguridad jurídica" es el límite para los acuerdos que puedan alcanzar. ¿Significa que no se pactará nada que esté fuera de lo que establece la Constitución?

No, para nosotros significa que lo que es importante en esta mesa de negociación es que hablemos de política. De soluciones políticas. Acordemos una solución política y encontraremos la seguridad jurídica para trasladarlo al ordenamiento que sea. En Quebec no se podía votar y Canadá encontró por voluntad política una vía para que se pudiese votar. Esa es la discusión que hay en la mesa. En esas tres horas la parte catalana habló con mucha franqueza.

Pero si el Gobierno no quiere hablar del referéndum, no acepta un mediador y entiende que lo que se pacte estará en la Constitución, ¿qué van a negociar?

Entonces la pregunta es cuál es la voluntad real de diálogo del Gobierno como nosotros lo entendemos. En la Comisión Bilateral se puede hablar de infraestructuras, de la ley de financiación y otros temas muy importantes para el día a día de Catalunya. Insisto, estamos hablando del derecho a la autodeterminación y de cómo este va a ser ejercido por los catalanes.

Al final no ha ocupado el despacho del president de la Generalitat y se ha transmitido la sensación de que estaba de paso y que el president legítimo era Puigdemont. ¿Esto le ha restado autoridad respecto a los partidos y una parte de la ciudadanía?

Creo que no. La ciudadanía ha captado muy bien la situación. Ha sabido distinguir el trabajo extraordinario que se hace desde el Consell per la República, la voz de la prisión, la Generalitat y la propia ciudadanía. Estos cuatro pilares del movimiento independentista tienen que avanzar juntos. Para mí eso ha sido clave, es lo que he procurado hacer, y no ocupé el despacho porque en ese momento se estaba rehabilitando y ya no he pensado en volver.

Si mira atrás y pudiese cambiar una sola de las decisiones que ha tomado en su mandato, ¿cuál sería?

Como quedan unas cuantas semanas, esa pregunta me la puede hacer cuando acabe realmente el mandato.

¿Hasta ahora no hay nada que cambiar?

Pueden pasar muchas cosas y me he acostumbrado a que en este país cada día es un día nuevo en el que la noticia número uno puede acabar siendo la noticia 22. Insisto en mi voluntad máxima de tirar adelante los presupuestos porque el país lo necesita y de explorar la vía del diálogo. Ahí está mi trabajo estas semanas o meses. 

La entrevista completa a Quim Torra, president de la Generalitat de Catalunya

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Publicado el
1 de marzo de 2020 - 20:32 h

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