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Un alcalde alertó la víspera de la dana del peligro de los barrancos para la población

Robert Raga accede el pasado 24 de septiembre al Palacio de Justicia de Catarroja.

Lucas Marco

València —
14 de octubre de 2026 22:33 h

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El Ayuntamiento de Riba-roja de Túria, gobernado por el socialista Robert Raga, alertó a la población la víspera de la dana del peligro que podían suponer los barrancos del Poyo y de Pozalet. Raga explicó el pasado 24 de septiembre ante la jueza de la dana que la “preocupación máxima” de los responsables municipales era precisamente el área industrial de la localidad, con un millar de naves esparcidas en seis millones de metros cuadrados y afectada por los barrancos del Poyo y de Pozalet, que “van en paralelo”. Se trata de un área logística con unos 20.000 trabajadores conectada con el Puerto de València. “Por la experiencia, nosotros sabemos que cuando en la zona oeste de nuestro término (o sea, Cheste, Chiva, hacia Liria) hay tormentas, pues siempre estamos mirando a ver qué puede pasar”, afirmó el alcalde, según consta en el acta de su declaración, a la que ha tenido acceso elDiario.es.

Robert Raga destacó dos avisos de la Policía Local de Riba-roja de Túria al Centro de Emergencias de la Generalitat: a las 12.50 (por el inicio del desbordamiento del barranco de Pozalet) y, sobre las 18.20, en relación con el desbordamiento del barranco del Poyo.

El consistorio convocó el Centro de Coordinación Operativa Municipal (Cecopal) el 28 de octubre de 2024, víspera de la dana. De hecho, Raga adelantó el regreso de un viaje personal a consecuencia de las previsiones de lluvia.

El Cecopal, la versión municipal del Cecopi, avisó por redes sociales del peligro potencial en los barrancos de la localidad e instó a la población a actuar con “prudencia” y a “tomar precauciones” en los “puntos críticos”. La localidad, según abundó el testigo ante la jueza, cuenta con siete barrancos en la parte del río Túria y dos en el sur (el del Poyo y el de Pozalet).

El día de autos también avisaron por correo electrónico a las empresas del polígono industrial, al observar que “efectivamente podía haber un problema de crecida muy deprisa y de cierto desborde”. A partir de las 14.00, “avisamos, porque no podemos prohibir, que redujeran la actividad industrial, dado que el tema de movilidad creíamos que iba a ser un problema importante”, manifestó Raga.

A partir de las “15 y pico”, tras observar que el barranco del Poyo “subía mucho”, aconsejaron a las empresas de los polígonos que “desalojaran”. “Aquello empezaba a pintar muy mal”, apostilló el alcalde de Riba-roja de Túria.

“Creo que se salvó mucha gente, sinceramente”, dijo el testigo en referencia a las medidas de la Corporación municipal (en la localidad fallecieron una decena de personas). Aunque “ojalá hubiera tenido potestad para obligar las cosas legalmente”, agregó.

“Tráilers que iban como si fueran barcos”

A partir de las 18.30, se vivió un “desborde absoluto” a consecuencia del desbordamiento de los barrancos, con “picos” de “cinco metros de agua”. “En nuestra área industrial, con esos seis millones de metros, casi mil naves y cinco metros [de agua], no pasó la barbaridad de Paiporta ni de la zona más baja, pero aquello eran tráilers que iban como si fueran barcos cargados con sus mercancías”, relató Robert Raga.

Por otro lado, el alcalde también dijo que, cuando fue enviado el Es-Alert de las 20.11 por parte del Centro de Emergencias, el municipio “estaba inundado”. Una media hora antes del mensaje automático a los móviles, según calculaba, “aquello estaba con dos metros de agua”.

A pesar de los avisos del ayuntamiento a las empresas, unos 7.000 trabajadores “todavía estaban allí”, según declaró Raga. El consistorio contrató autobuses para tratar de evacuar a partir de aquella noche y del día siguiente a numerosos trabajadores atrapados (algunos conductores provenían del extranjero). “La situación el día 30 era de una brutalidad tremenda”, dijo Raga.

El testigo indicó que aquella jornada hizo 120 llamadas telefónicas.

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