La curva de contagios cumple una semana estabilizada en territorio valenciano tras multplicarse por tres en un mes

Dos sanitarios tratan a un paciente con COVID-19. EFE/Javier Cebollada

Las restricciones en la movilidad aplicadas a finales del pasado mes de octubre unidas a las nuevas restricciones en materia de reuniones sociales y de aforos en los establecimientos empiezan a dar sus frutos.

En concreto, fue el 22 de octubre cuando el presidente del Gobierno Valenciano, Ximo Puig, anunció el toque de queda nocturno y el 29 de octubre se decretó el cierre perimetral de toda la Comunitat Valenciana, tras dispararse el índice de contagios como consecuencia principalmente de los desplazamientos que de produjeron durante el puente del 9 d'Octubre.

La consellera de Sanidad Universal y Salud Pública, Ana Barceló, ya advirtió recientemente que la tendencia de los últimos días apuntaba a una estabilización de la curva, motivo por el cual se mantendrá tanto el toque de queda como el cierre de la autonomía, así como el resto de restricciones hasta el 9 de diciembre. El objetivo es empezar a doblegar la curva y volver a un descenso de casos. De no producirse, habrá un edurecimiento de las medidas.

De momento, los datos de la última semana han dado un respiro y confirman que la Comunitat Valenciana ha frenado el aumento de casos y se ha estabilizado.

Según los datos del Ministerio de Sanidad, la incidencia por cada 100.000 habitantes en el acumulado de dos semanas alcanzó el pasado 13 de octubre su nivel más bajo durante la segunda ola con 95,09 casos.

Desde entonces se multiplicó por tres al alcanzarse el pasado 13 de noviembre el pico máximo registrado hasta ahora con 311,09 casos, momento a partir del cual se ha mantenido estable con ligeras subidas y bajadas hasta los 299,53 casos por cada 100.000 habitantes registrados este jueves.

En cuanto a la ocupación hospitalaria, también se ha frenado su crecimiento y desde el pasado lunes se mantiene en un 15% en planta y a en un 30% en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI).

Otro dato para el optimismo es el número de reproducción básico (R). Este indicador es uno de los más determinantes para lograr el control de una pandemia al estimar la velocidad con la que el coronavirus puede propagarse. Según los epidemiólogos, cuanto este valor está por debajo de 1 (riesgo de contagio a menos de una persona por afectado), la epidemia está controlada. Sin embargo, si está por encima, hay un alto riesgo de propagación comunitaria descontrolada.

Según los últimos datos del Insituto de Salud Carlos III, el índice ha caído en picado los últimos días al pasar de valor 1,31 el pasado 20 de octubre (el más alto de la segunda ola) al valor 0,84 el pasado 11 de noviembre (0,89 de media en España), último dato publicado por la entidad.

En cuanto a la detección de brotes, aspecto clave para frenar la transmisión comunitaria, también ha registrado un notable incremento. Desde que arrancaron las labores de rastreo a finales de junio con el fin del primer estado de alarma, se han detectado 2.739 brotes que han dejado 14.552 contagios. De ellos, 1.022 focos con 5.748 positivos se han registrado en el último mes, en concreto desde el pasado 20 de octubre. La Comunitat Valenciana está a la cabeza de España en número de rastreadores con 1.619 y en detección de brotes.

Según la última actualización de datos de este jueves de la Conselleria de Sanidad, la Comunitat Valenciana registró en 24 horas 2.207 nuevos casos de coronavirus confirmados por prueba PCR o a través de test de antígenos, además de 29 fallecimientos, mientras 1.620 personas permanecen hospitalizadas, 280 de ellas en cuidados intensivos.

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19 de noviembre de 2020 - 22:51 h

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