Fábulas nada ingénuas

“Un brí petit, Senyor, però llegítim

dins aquest regne amenaçat, s’ofrena;

captiva arrel d’amor sosté la força

que l’adreça i governa.”

Matilde Llòria, València, 1960

Circulan, en tiempos de intoxicación, abundantes leyendas urbanas. La última vinculada a la cultura de acuerdos que requiere la especialísima situación sanitaria, social y económica que viven España y la Comunitat Valenciana. Se inició la andanada de hermandad con las propuestas de Pedro Sánchez para conseguir unos equivocados “Pactos de la Moncloa, junto con el extemporáneo Plan Marshall para afrontar el coronavirus y sus consecuencias. Ya nadie se acuerda de que la Moncloa, donde habita Sánchez, había de albergar el pacto de Estado para la reconstrucción nacional. Ahora será el Pacto de Diego de León, sede de la CEOE que preside Antonio Garamendi. Tampoco la advocación del general estadounidense Marshall parecía conveniente para que se orquestara una acción conjunta de la Unión Europea a 27, para asistir a los países miembros más necesitados. Entre ellos, España, junto con Italia.

Recentrando

Desde las fábulas de Esopo, estas epístolas moralistas nunca fueron ingenuas. La de la cigarra y la hormiga, la liebre y la tortuga, la zorra y las uvas o la muy sutil de “El Lobo con piel de Cordero”. Estos días se ha propagado el relato insólito sobre las expectativas de un acuerdo de Estado, entre las principales fuerzas políticas para sacar la nave española a flote. Ya no es de la Moncloa, pero está pensado, desde los cubículos del poder, para reunir a los dos partidos mayoritarios, PP y PSOE, asistidos por los partidos que quisieran sumarse a la iniciativa. Se parte de una quimera sobre la independencia de los lobbies empresariales y financieros con respecto a los partidos que se sitúan entre el centro y la extrema derecha. Hay indicios de que la derecha económica se sintió angustiada por la deriva que tomaba la corrupción en el PP. En su día tumbó al presidente Mariano Rajoy, con la moción de censura que aupó al poder a Pedro Sánchez, cuando ni él mismo se lo creía.

Los que mandan

Excepción hecha de la posibilidad metafísica, pocos analistas políticos pueden creer que detrás del PP, por supuesto y de la época de esplendor de Ciudadanos, “partido soufflé”, no estaban apoyando y apostando los poderes económicos : empresas del Ibex, el invento del Consejo de la Competitividad después reconvertido en la Cámara de España, los grandes bancos y el conjunto empresarial que participaba en el entramado de financiación del PP. Ciudadanos- ahora en la primavera de Luís Garicano-- todo el tiempo que estuvo liderado por el fracasado Albert Ribera, nació y se desarrolla en el entorno de la nueva operación por el centro-derecha. En cuyo acariciado horizonte nunca se descartó al Partido Socialista Obrero Español, si se reconvertía en “políticamente correcto”.

Dos Españas

Las mentes pensantes del poder han cometido torpezas. Contribuir a promocionar y jalear a la derecha radical de Santiago Abascal y Espinosa de los Monteros, que puede recrecer el mito de las dos Españas. Muy peligroso en este momento, en el que la fractura social podría cristalizar a partir del próximo otoño, si no se dispone de vacuna para la Covid-19. Los empresarios que ven más allá del centralismo visceral y del integrismo ideológico, se anticipan a la posible polarización de la sociedad española a cargo de Unidas Podemos (Pablo Iglesias), al acecho y Vox, propenso a incendiar las bajas pasiones con escenas de fusilería. A este último grupo hay que unir la intolerancia confesional que aún cree en el nacionalcatolicismo y en la guerra santa. La que preconiza en València el Cardenal Arzobispo, Antonio Cañizares.

Rumores

Estamos ante el escenario ideal para la propagación de noticias falsas (fake news), la muy antigua rumorología que describió --en si libro “Rumores”,-- Jean- Noël Kapferer en 1989, a la que calificó como un fenómeno huidizo. La técnica del rumor y su manipulación están en las mismas raíces del periodismo promovido por los poderosos de las finanzas y la política: los Fugger, los Tassis, los Rockefeller, los Rotschild, los Medicis o los Borja de Xàtiva. Al lado de estos imperios económicos con solera e incombustibles, nuestros grupos de presión son una broma de ir por casa. La crisis de PRISA, un cuento doméstico a la medida del dúo Juan Luís Cebríán-Felipe González y la decadencia de las grandes cadenas españolas—Vocento, Unidad Editorial, Prensa Ibérica—.Relatos simples de experiencias empresariales sin principios ni arraigo en la compleja realidad de cada día.

Pasado rosa

En 1956, periodo de posguerra mundial, Alfred Sauvy trató el mito universal del “pasado rosa o la edad de oro”. No todo lo anterior fue bueno. El problema de la realidad española, en plena pandemia mundial, es que vive en precario e interconectada con intereses internacionales (multinacionales, turismo, comercio exterior, la erupción iberoamericana, el abismo africano o la reconversión de fuentes energéticas). Reconozcámoslo: España no tenía una economía sólida y estable antes del coronavirus. Aderezada con la incertidumbre política y la insurgencia. Al borde de la crisis de deuda—ahora disparada--, dependiente en exceso del turismo, industria colonizada por multinacionales, en plena catarsis deslocalizadora , con notables desequilibrios territoriales tensionados (Catalunya, Euskadi), inestabilidad política prolongada. No era cierto que estuviéramos bien. Ahora estamos peor.

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