CV Opinión cintillo

A quien lea

El dinero del pueblo

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“Calcular

quantes pessetes són un franc,

i quants francs sumen un dòlar,

i els dòlars que val un home,

i els homes que fan un poble,

i els pobles que costa una vida,

en qualsevol idioma, satisfeta.”

Josep-Lluís Fos Martí, Texas-1970

El Consell del Botànic II, presidido por Ximo Puig, se mueve entre la indecisión sobre adelantar la convocatoria de elecciones autonómicas y el reto de lograr la implantación de un sistema justo de financiación autonómica para el País Valenciano. Después de seis años de gobierno progresista en la Generalitat, la convocatoria de la segunda manifestación para conseguirlo ha sido precipitada y fallida. Con la intención de impulsar el cambio de las dos reformas que quiebran y hacen inviable el Estado de las Autonomías que proclamó la Constitución del 78: la modificación del gobierno de José María Aznar en 2002 (PP) y el remiendo en 2009 de José Luís Rodríguez Zapatero (PSOE). Tampoco se ve que U. Podemos, a la vista de su zozobra en el País Valenciano (caída de Antonio Montiel y espantada de Rubén Martínez Dalmau), defienda y esté por su manifiesto apoyo en el gobierno de Pedro Sánchez, a la normalización de la financiación autonómica de la Generalitat Valenciana.

Caixa Popular

Dos consideraciones sobresalieron en la reciente intervención (30 de noviembre) de Josep Maria Soriano Bessó, en La Nau, cuando departía con el conseller d' Hisenda, Vicent Soler, en el Paraninfo de la Universitat de València: la zozobra que supone para los valencianos que el destino de su dinero esté en manos de las grandes entidades bancarias que toman sus decisiones a cientos de kilómetros y el cartel exhibido por Caixa Popular-- que Soriano fundó y dirigía-- en la inauguración de su tercera oficina de Aldaia, el 1 de febrero de 1981: ”Els diners del poble per al poble”. Lejos de un slogan filocomunista defendían que los ahorros de los aldaienses se quedaran en su pueblo. Caixa Popular junto con Caixa Ontinyent, son las dos entidades supervivientes del desmantelamiento financiero que sufrió la Comunitat Valenciana a raíz de la crisis económica que se inició en 2008.

Oligopolio

Especialmente traumática para el sistema productivo valenciano resultó la caída de las dos grandes cajas de ahorro: Bancaixa y CAM (Banca pública) y el hundimiento del Banco de València, estandarte de la banca privada autóctona, con más de cien años de historia. Los beneficiarios de estas tres absorciones: CaixaBank y Banco Sabadell. La demoledora maniobra financiera ha costado unos 70.000 millones de euros a los españoles. Los bancos que controlaban el 50% del mercado bancario pasaron a ampliar su negocio hasta el 99’95%, en régimen de oligopolio. Salvo en contadas excepciones, como Caixa Popular. No parece infundada la convicción de los expertos que afirman sobre la debacle de las entidades financieras valencianas, que ”obeeix a un pla establert a priori mitjançant un pacte entre els polítics governants i els grans banquers”(Joan Ramon Sanchis). A juzgar por quienes son los principales beneficiarios de esta macrooperación y la distribución de las marcas adjudicadas. Mucho antes de la caída de cajas y banco, se sabía quienes iban a ser sus destinatarios, con la aquiescencia de las restantes entidades financieras. Algunas pesquisas y los resultados de determinadas negociaciones, así lo demuestran. Las principales cajas y bancos valencianos pasaron a manos de entidades catalanas-- B. Sabadell y CaixaBank-- respaldadas por gobiernos del PP. Ante la perplejidad de la burguesía doméstica y las clases acomodadas que se autoproclaman anticatalanas, sin saber por qué.

Banca pública

El conseller Vicent Soler habló sobre la costosa recuperación del Institut Valencià de Finances, que dirige Manuel Illueca y la aciaga quiebra en la Sociedad de Garantías Recíprocas que ha cambiado de denominación para borrar su negro pasado. Los consejeros acabaron multados por el Banco de España. Estos son los hitos que permiten augurar una existencia estable. Los dos organismos, aquejados de mala gestión durante el mandato del conseller del PP, Gerardo Camps--precedido del convicto por malversación, José Luis Olivas, alias “Presidente de la ruina”-, constituyen los pilares de la “banca pública” del Consell. Instrumentos financieros públicos que han de apuntalar a las pequeñas y medianas empresas, sin privilegios ni líneas de crédito e inversión de dudosa solvencia. ¿Qué más?

Modelo económico

Acerca de dos instituciones-- Ferias de Muestras (València y Alicante) y Cámaras de Comercio de la CV -- ambas dependientes de la Generalitat-- todavía se desconoce la fórmula y la naturaleza-- públicas o privadas-- escogidas para enfocar su futuro más allá de su capacidad de atraer o recibir fondos públicos del Estado español o de la Unión Europea. En cuyo órgano ejecutivo, la Comisión Europea, no se fían de la capacidad redistribuidora ni de la administración Autonómica ni de las organizaciones empresariales. Las patronales han protagonizado ,en las últimas décadas, escandalosos casos de corrupción y desvío de las subvenciones facilitadas por los departamentos comunitarios. Tanto fondos de cohesión, estructurales y aportaciones Covid, Con el fin de superar la pandemia y evitar el deterioro del sistema productivo-- ¿deberíamos denominarlo modelo económico?--, así como su facultad de crear empleo en las sociedades avanzadas.

Juego de urnas

Se advierte una inusitada aceleración en las determinaciones dormidas con respecto a la Administración Institucional dependiente de la Generalitat. Tal como si se estuviera en tensión ante la posibilidad de que se precipite la convocatoria de elecciones autonómicas, en convergencia con Andalucía y con elecciones generales, que podría decidir Pedro Sánchez. A pesar de que las encuestas conocidas no le son favorables. Si el crujido de urnas se incrementa, crecerá el nerviosismo en un contexto político en donde predominanlos temores y las incertidumbres, a pesar del triunfalismo exacerbado de PP y Vox. A veces coincidentes y últimamente enfrentados y combativos en pos de un mismo espacio político, en el segmento de la derecha flexible (Núñez Feijoo, Moreno Bonilla, Martínez Almeida) o en la intransigencia autoritaria (Suárez, Díaz Ayuso, Cuca Gamarra ) atrapada por los destellos de la extrema derecha encarnada por Vox (Santiago Abascal).

Fisuras

Las últimas noticias sobre los avances en la propuesta de criterio -enigmatica población ajustada- por el ministerio de Hacienda, de María Jesús Montero, no muestran el avance que se esperaba en la urgente implantación de la financiación justa para la Comunidad Valenciana. ¿Para qué sirvió la última manifestación ? ¿Más frustración? Se trata de un problema político, ante el cuál la Generalitat Valenciana carece de capacidad de presión y de la necesaria libertad de movimientos. Es elocuente la baja en Més Compromís de Pere Mayor -líder fundador del Bloc- decepcionado por la incapacidad del Consell actual de PSOE-Compromís-Podemos, para desbloquear un problema que impide el bienestar de los valencianos. Aprovechando la visita a Barcelona del president Ximo Puig días atrás- por el 250 aniversario de la patronal catalana Foment del Treball- se ha entrevistado con el president de Catalunya, Pere Aragonés, con el que reiniciar alianzas y aunar posiciones, para resolver la financiación justa para ambos territorios. El problema de fondo de catalanes y valencianos se superpone en su necesidad de equilibrar cuentas con la Administración central del Estado. Al fin de adecuar la financiación de sus competencias ineludibles e incrementar la inversión en servicios e infraestructuras.

Estructural y existencial

La idea diáfana expresada por Josep María Soriano en el Paraninfo de la Nau -el dinero del pueblo para el pueblo- como razón de ser de Caixa Popular, es el argumento fuerza que sintetiza la reivindicación y que los valencianos no pueden seguir reclamando eternamente un derecho que les corresponde. La sucesión de gobiernos de distinto signo. La disposición al diálogo con las diferentes fuerzas políticas y la interacción con grupos de presión empresarial, dejan un escaso margen de acción reivindicativa. Siempre dilatada y pospuesta sin justificación. Recientes están las declaraciones de la ministra de Hacienda, M.J.Montero, de la ministra de Economía y vicepresidenta, Nadia Calviño y del presidente Sánchez, quien reconoció en València la razón, pero se limitó a poner paños calientes. No se trata de dádivas sino de justicia. El gobierno español está agotando la oportunidad de solucionar un problema estructural del Estado y existencial de los valencianos. Los que se juegan su sanidad, su educación, sus servicios sociales y sus infraestructuras, en gran medida obsoletas. En un territorio entregado sistemáticamente a la gobernabilidad del Estado. Después no se sorprendan.

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