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CV Opinión cintillo

No robarás

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Si a cualquiera de nosotros nos dijeran un buen día que existen dudas sobre nuestro origen biológico a la sorpresa inicial se sumarian un mar de dudas. Hace ya años que la adopción no es motivo de ocultación social pero no siempre ha sido así. El ocultismo sobre la incapacidad de engendrar tanto por parte de las mujeres como por los hombres (casi más en estos casos) ha sido total, en ocasiones secretos que se han llevado a la tumba.

Si a esta vergüenza social añadimos una situación política de oscurantismo, represión y clasismo exacerbado como fue la España de la dictadura, nos encontramos con una realidad en la que los niñ@s eran separados de sus padres y madres por razones fundamentalmente ideológicas y que, aunque hoy nos semeja escandalosa convivió con nosotros más de 60 años. Que fuera conocido y no denunciado oficialmente no exime de culpabilidad a quienes articularon, urgieron y desarrollaron la conocida como trama de robo de bebés.

Mujeres (e incluso niñas) solteras; prostitutas; ideológicamente alejadas del catolicismo imperante; mujeres que ya tenían otros hijos; mujeres con bajo estatus económico y cultural; mujeres y hombres a los que engañaron asegurándoles que sus bebes habían nacido muertos o habían fallecido a las pocas horas. Bebés que eran vendidos a familias de bien a cambio de sustanciosos donativos a las instituciones. Y sí, la trama actuó en instituciones públicas y privadas.

Fueron miles, pero no importa tanto el numero como el hecho y siguen siendo la asignatura pendiente de nuestra sociedad. Tras la aprobación de la legislación estatal y autonómica sobre Memoria Democrática, seguimos enfrentándonos a multitud de impedimentos legales para poder abordar con esperanza las acciones necesarias para facilitar a las familias robadas acceder a la verdad de su origen.

No hay excusa válida y por ello he intentado siempre mantener vivo en la agenda política este infausto capítulo de nuestra historia con propuestas en las Corts, con artículos como este y sobre todo, con reuniones con las asociaciones de familiares. Cómo no estar alerta cuando te cuentan que no dejaron que vieran el cuerpo del bebé; que se han abierto ataúdes y se los han encontrado vacíos; cómo no alertarse ante la falta de registros de defunción y cómo evitar que un escalofrío recorra el cuerpo solo al pensar vivir un episodio similar.

Pero la trama de bebes robados va más allá de los casos personales, es la vergüenza añadida a las atrocidades de la dictadura. Estamos dando pasos muy importantes y por fin la Generalitat Valenciana ha desarrollado partiendo de la ley autonómica un decreto que obliga a las instituciones públicas y privadas a dar acceso a los archivos relativos a los bebes robados; un decreto que regula el censo de víctimas de la guerra de España, la dictadura y la transición política; y un decreto que regula la coordinación del banco de ADN que almacena las muestras genéticas con el banco de la administración estatal y el resto de Comunidades Autónomas.

Sigue sin ser la panacea, pero tras tanta espera las asociaciones van viendo cómo se avanza de forma firme en sus inquietudes, deseos y anhelos. Conocer los orígenes biológicos de las personas adoptadas; la autenticidad de los restos supuestamente inhumados en fosas comunes en Alicante; realizar y almacenar las muestras de ADN; acceso a los archivos oficiales de los registros civiles; a los informes e historiales clínicos de instituciones donde se realizaron asistencias a partos y/o acogidas de bebés; que todas las personas que sospechen pueden ser víctimas de esta trama tengan la facilidad para investigar su situación; y por supuesto dar a conocer lo sucedido a toda la ciudadanía que todavía hoy vive ajena a esta realidad.

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