Cómo combatir las plagas más frecuentes en tu jardín sin usar productos químicos

Foto: Jsmuns

Jordi Sabaté

Acontece que tenemos un balcón o una terracita que es el primor del barrio por sus flores de vivos colores y sus enormes hojas verdes desde mediados de primavera. A medida que se acerca el verano, con el despertar de la vida natural a nuestro alrededor, todo tipo de animales pasan por nuestros tiestos: desde abejas y abejorros polinizadores a caracoles, mariposas y salamanquesas cazadoras.

Pero también acuden otros huéspedes no tan convenientes y que la mayoría de las veces no serán bien recibidos. Nos referimos a los pulgones, la mosca blanca, las orugas comedoras de hojas, los ácaros y todo tipo de indeseables cochinillas, pero también a hongos como el milidio y el oidio. Todos estos invasores minan con mayor o menor velocidad la tersura de nuestras hermosas flores y agostan los tallos, que ceden torciendo tristemente el espinazo en un acto de abatimiento final.

Es así como corremos el riesgo de perder nuestro el esplendor de nuestro hermoso jardín en un abrir y cerrar de ojos e incluso antes de que llegue el calor fuerte verano propiamente, privándonos del placer y el deleite de contemplar la sinfonía de colores y formas en los tiestos, que se convierten en un erial de plantas oscuras y macilentas, cuando no pálidas al perder la clorofila.

Acontece también que queremos defendernos de ellos pero no con los productos sintéticos que nos venden en la floristería de la esquina, bien sea porque tememos que su nube atomizada entre en casa y contamine objetos, alimentos, niños, etc., bien porque los creamos indiscriminados y no deseamos afectar a los visitantes simpáticos y beneficiosos como los citados abejorros, las mariposas, las salamanquesas o las mariquitas, por citar algunos.

A continuación se ofrecen remedios naturales para las principales plagas que suelen asolar nuestros jardines y las plantas de nuestros balcones. Ninguno de ellos es tóxico y se pueden elaborar fácilmente con elementos cotidianos y al alcance en los principales comercios.

1. Remedios contra la cochinilla

El mayor enemigo de cualquier jardín que se precie de tener plantas de gran tamaño. Hay diversos tipos y son todas muy resistentes a la acción mecánica del chorro de agua de la manguera o el pincel. Atacan desde cítricos a ficus, cactos -la chumbera- o las cicas y si no se las detienen son capaces de matar en una temporada plantas con décadas de vida.

Este año es además una plaga porque se han visto favorecidas por el pasado otoño, muy templado y la falta de frío en invierno en el mediterráneo. El mejor remedio es diluir unos mililitros de jabón en gel en un litro de agua, aploximadamente a un 4%, mezclar bien sin formar espuma y después pasar la mezcla a un atomizador. Con ella fumigaremos las hojas afectafas y esperaremos unos diez minutos a que empape.

Después lavaremos con agua abundante las hojas, mejor si es a presión, para que las cochinillas resbalen tallo abajo. Una vez lavada la planta, seguiremos aplicando agua sobre la tierra para que las cochinillas se vayan del tiesto con ella, o en caso contrario volverán a aparecer.

2. Contra el pulgón

Hay distintos remedios contra el pulgón. Uno de ellos es dejar tres cabezas de ajo en un litro de agua durante un día en un recipiente tapado. Después vertemos este agua en el atomizador y fumigamos las hojas, tallos y flores afectadas durante siete días seguidos. Otro remedio es aplicar agua helada de la nevera por muy de mañana y por la noche para bajarle la temperatura y matarlo. También se puede usar agua que ha estado durante cuatro días macerando una cebolla en un litro y fumigar con la mezcla dos veces al día. 

3. Contra la mosca blanca

Otra plaga que ataca desde cítricos hasta menta, pasando por todo tipo de plantas ornamentales. El remedio arriba descrito a base de agua de cebolla también se describe como válido, así como el uso de agua de ajenjo, que se macerará a razón de 250 gramos en un litro de agua durante ocho días. Otro remedio es poner cerca de las plantas afectadas una maceta con flores de caléndula, que se consiguen en la mayoría de floristerías, y hay quien recomienda cultivar albahaca o incluso fumigar con agua de hojas esta planta.

4. Contra los ácaros

Tanto agua de ajos como de cebolla o ajenjo se describen como buenos remedios contra los ácaros. También un preparado de agua de cola de caballo fresca y macerada puede funcionar, aunque este helecho no es tan fácil de conseguir.

5. Contra el oidio del rosal

El oidio o ceniza del rosal es uno de las plagas más frecuentes en las hojas y no solo afena la planta sino que le impiden fotosintetizar correctamente, por lo que pierde su porte y su vitalidad. Se prescribe una solución de bicarbonato, con dos cucharadas soperas por litro, con la que se fumigará las hojas dos veces al día durante una semana.

6. Contra las orugas

Las orugas suelen atacar las hojas tiernas y son un peligro porque si nos despistamos, pueden comerse un rosal, por ejemplo, en pocos días. El mejor remedio es podar las hojas atacadas y fumigar las que estén bien por el envés -la parte de abajo- con agua jabonosa al 4%. Después lavaremos con agua abundante para que caigan a la tierra, de donde las quitaremos manualmente. Otra prescripción es la del agua de infusión de un paquete de tabaco, que al parecer actúa como repelente muy potente.

7. Contra la araña roja

Este ácaro ataca principalmente a las hortalizas, pero también a plantas ornamentales como el rosal. Se puede utilizar el agua de macerar cebollas, pero también se prescribe un preparado con medio kilo de ortigas -manipularlas con guantes- maceradas durante una semana en cinco litros de agua. Después de fumiga con este agua dos veces al día. 

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