Estos son los 11 consejos de la DGT para ahorrar gasolina (y dinero)

Conducción por carretera

Ante la subida de los precios de los carburantes, que han alcanzado máximos históricos, muchas personas se plantean cómo hacer para consumir menos gasolina y gasóleo con sus coches. Una medida que no solo ayuda a sus bolsillos, sino también al medio ambiente.

La reducción en el gasto de combustible y de la contaminación ambiental son las claves de la conducción eficiente, una meta propuesta por la Dirección General de Tráfico (DGT) que además proporciona un mayor confort en la conducción y una disminución de los riesgos en la carretera.

Y no solo eso: el mayor confort en la conducción -que procura evitar los frenazos bruscos, los acelerones y otras situaciones de tensión- reduce el nivel de ruido (otro de los grandes factores de contaminación ambiental) y rebaja el estrés y la ansiedad. Por lo tanto, hay beneficios también para la salud.

¿Cuáles son los consejos de la DGT para lograr una conducción eficiente y de ese modo ahorrar gasolina y obtener también otras ventajas? Se pueden dividir en dos grandes grupos: por un lado, las medidas que se deben tomar antes de salir con el coche; por el otro, los consejos que se deben aplicar durante la conducción.

Antes de partir

1. Hacer un uso racional del coche

Para empezar, una obviedad: la manera de ahorrar más combustible consiste en no usar el coche. Aunque suene tonto conviene empezar por aquí, pues a menudo -sobre todo cuando se trata de trayectos cortos- el transporte público resulta más cómodo, más práctico e incluso más rápido que emplear el propio vehículo.

También es importante estar atento a las veces que se puede compartir vehículo (el propio o el de alguien más). Y, al momento de comprar un coche nuevo, el bajo consumo de combustible, la menor cantidad de emisiones contaminantes y un tamaño que no exceda las propias necesidades deben ser prioridad.

2. Efectuar un mantenimiento correcto

Un correcto mantenimiento del coche implica la detección temprana de averías en el motor o en los filtros, así como asegurarse de que los niveles de agua y aceite son los apropiados. Muchas veces, la falta de revisión lleva a que esos problemas no se adviertan y el automóvil gaste más combustible y contamine más.

3. Planificar la ruta con antelación

Cuando hay que recorrer una ruta que no se conoce con precisión, planificarla antes de partir o contar con la ayuda del GPS ayuda a recorrer menos kilómetros y, por ende, a gastar menos. También contribuye conocer de antemano las zonas con atascos, tanto en las vías urbanas como en las interurbanas, para eludirlas.

Diez minutos no parecen mucho tiempo, pero si en un viaje que normalmente demanda una hora se tardan diez minutos más por elegir mal el camino, el gasto en combustible será equivalente (y nada despreciable): alrededor de un 16% mayor.

4. Evitar peso innecesario

Hay que evitar cualquier sobrecarga innecesaria del vehículo. De acuerdo con el Real Automóvil Club de España (RACE), añadir 100 kilos de peso a un coche de tamaño medio aumenta el gasto hasta en un 6%. Por eso, ese organismo aconseja no convertir el maletero en un “almacén” y dejar en casa todo lo que no haga falta.

Asimismo, es recomendable tener instalada una baca solo cuando se utiliza, pues su presencia -aun sin carga- ejerce una resistencia al aire que obliga al vehículo a hacer más fuerza y, por lo tanto, a consumir más combustible. La baca con carga puede aumentar el consumo hasta en un 35%.

5. Controlar la presión de los neumáticos

¿Cómo afecta la presión de los neumáticos al consumo de gasolina? La falta de presión (es decir, cuando las ruedas no están lo suficientemente infladas) hace que el vehículo ofrezca mayor resistencia a la rodadura sobre el asfalto. En consecuencia, el motor tiene que hacer un esfuerzo más grande -y gastar más- para que el coche se mueva.

Ya en marcha

6. Arrancar sin pisar el acelerador

La DGT recomienda poner en marcha el motor sin presionar el pedal del acelerador, y luego ponerlo en movimiento: en los coches a gasolina, de inmediato; en los diesel, después de unos segundos, para que el aceite tenga tiempo de llegar en condiciones adecuadas a la zona de lubricación).

El calentamiento del motor se realiza con el vehículo en movimiento. El consejo es usar la primera marcha solo para que el coche arranque, y cambiar a segunda lo antes posible: después de dos segundos o unos seis metros, según el RACE. Y luego acelerar poco a poco: tardar al menos cinco segundos para alcanzar los 20 kilómetros por hora.

7. Procurar una velocidad constante

La velocidad es uno de los factores que más influyen en el consumo, explica la DGT. Cuando la velocidad es uniforme, el gasto de combustible es mucho menor que cuando el motor es exigido con aceleraciones y frenazos. Y también se gasta menos al utilizar las marchas más largas, con un número bajo de revoluciones por minuto.

8. Frenar con suavidad

Cuando hay que frenar, conviene postergar el momento de pisar el freno. Si se levanta el pie del acelerador -siempre con una marcha engranada, nunca en punto muerto- el coche seguirá moviéndose gracias a la inercia, pero frenará poco a poco (gracias al freno motor) y durante esos momentos el consumo de gasolina resultará prácticamente nulo. De esa forma, además, se logra una frenada más suave.

9. Apagar el motor en paradas prolongadas

El motor en ralentí -su régimen mínimo, la forma en que funciona cuando el coche está detenido- gasta entre 0,5 y 0,7 litros de gasolina por hora. Por lo tanto, en una parada de unos cuantos minutos, el gasto no es demasiado elevado pero sí completamente inútil. Apagar el motor permite evitarlo.

10. Abrir las ventanillas en la ciudad

El aire acondicionado representa un gasto de combustible extra, pues activa el compresor, un dispositivo que va acoplado al motor y que, por ende, lo hace trabajar más. Debido a ello, si se desea ahorrar combustible, ante la duda entre encender el aire y abrir la ventanilla, esta última es la opción correcta (siempre que se circule a baja velocidad, como en calles urbanas).

11. Encender el aire acondicionado en carreteras y autovías

¿Qué sucede cuando la velocidad es elevada? Pues llevar las ventanillas abiertas puede ser contraproducente e incluso peligroso. Por un lado, porque el viento ingresa en el vehículo y afecta su aerodinámica: la resistencia al aire es mayor. Esto, desde luego, aumenta el gasto de combustible.

Por el otro, cuando se viaja a alta velocidad, las corrientes de aire hacen que las ventanillas abiertas afecten la estabilidad del vehículo, por lo cual son un riesgo para la seguridad. Teniendo en cuenta estos factores, al circular en carreteras y autovías la recomendación se invierte y se torna conveniente el aire acondicionado.

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