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El cineasta Terence Davies se asoma al convulso mundo de Emily Dickinson

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El cineasta Terence Davies se asoma al convulso mundo de Emily Dickinson

El cineasta Terence Davies se asoma al convulso mundo de Emily Dickinson

Apenas publicó un puñado de poemas en vida pero nunca cejó en su empeño y hoy Emily Dickinson (1830-1886) es considerada una de las grandes poetas americanas. Su coraje para seguir escribiendo sedujo al cineasta británico Terence Davies, que se asoma a su convulso mundo interior en "Historia de una pasión".

"Me fascina su valor para continuar escribiendo, casi en total aislamiento", dijo Davies a Efe a su paso por el Festival de San Sebastián, al que acudió acompañado de su protagonista, la actriz Cynthia Nixon, popular por su papel de Miranda en la serie "Sexo en Nueva York".

Davies y Nixon se conocieron hace años a raíz de un proyecto que nunca salió adelante. El director de "Sunset Song" asegura que mientras escribía el guion de "Historia de una pasión", que se estrena en España este viernes, veía la cara de Nixon e incluso se ponía capítulos de "Sexo en Nueva York", con el sonido apagado, para escrutar su rostro.

"Sus expresiones eran las más auténticas", afirma. La película sigue los pasos de Dickinson desde su adolescencia, rebelde e ingeniosa, hasta su muerte, precedida de un progresivo y doloroso aislamiento del mundo exterior.

En muchos sentidos, la muestra como una adelantada a su tiempo, independiente y feminista, aunque al mismo tiempo muy ligada a su familia y a la casa de sus padres, en Amherst, Massachusetts.

"Tenía miedo del mundo, desde luego, y a los cambios. Pero el hecho de que viviese apartada del mundo no significa que no tuviera una influencia emocional muy fuerte y muy profunda sobre él", defiende el director.

Sus poemas, añade, son meditaciones tremendamente poderosas sobre la mortalidad y la fugacidad de la vida, pero también una celebración de la misma.

Nixon, que estuvo cuatro años preparando el papel, admite algún paralelismo entre este personaje y el de Miranda, ambas con una férrea dignidad y determinación.

"Las dos son inteligentes y disciplinadas", expone, "pero Miranda ha hecho carrera en mundo de hombres, y tiene esa armadura masculina, mientras Emily es lo contrario, y ésa es una de las razones por las que los editores masculinos no respetaron su trabajo, porque era demasiado feminista y femenina".

Davies es exquisito tanto en la composición de sus planos como de los diálogos, perlas de sabiduría que Nixon engarza con asombrosa naturalidad.

"En el siglo XIX en Estados Unidos se imitaba la manera de hablar de los británicos", apunta el director de "The Deep Blue Sea". "Estas mujeres eran muy cultas, y en una sociedad que sólo les ofrecía libros y aprender, se lanzaban a ello. Pasaba lo mismo con las hermanas Brontë. Eran mujeres inteligentes, divertidas y frágiles a la vez".

Davies cuenta que descubrió la poesía de Dickinson cuando tenía 18 años. "Vi una serie de documentales que ponían el domingo por la mañana, con Claire Bloom, y me encantó, y después empecé a leer sus poemas, pero en aquella época yo era oficinista, no director de cine", recuerda.

Hace cinco o seis años encadenó la relectura de sus poemas con seis biografías, y lo tuvo claro.

Nixon dice haber escuchado sus poemas desde niña. "Mi madre era una gran admiradora y teníamos un disco en casa de Julie Harris recitando que poníamos constantemente", señala. "Siempre me ha gustado y me identifico con ella", precisa.

Mientras Davies lamenta y se dice "conmovido" por la falta de reconocimiento que Dickinson tuvo en vida, Nixon plantea la posibilidad de que su obra no hubiese sido la misma de haber alcanzado la celebridad.

"¿Habría sido feliz? ¿O quizá toda esa gente invadiendo su espacio la habría herido?", se pregunta, y menciona el ejemplo de Harper Lee, que nunca superó el éxito de "Matar a un ruiseñor".

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