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El Gobierno protege tres muestras del abandonado patrimonio industrial

Fotografía de archivo de "La Farola" de Málaga

El Ministerio de Cultura y Deporte suma tres monumentos a la lista de Bien de Interés Cultural (BIC) que, según señalan, "son representativos del patrimonio industrial y científico-técnico español". Son el Real Taller de Aserrío de Valsaín (Segovia), la Torre de Señales del Aeródromo de Cuatro Vientos (Madrid) y el faro conocido como 'La Farola' de Málaga, que a partir de ahora serán competencia del Estado en materia de fomento, protección y preservación.

Las centenarias Cocheras de Cuatro Caminos desaparecen bajo los escombros y la lentitud judicial

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En el caso del Real Taller de Aserrío de Valsaín, se trata de una muestra de arqueología del siglo XIX construido específicamente para la maquinaría que iba a albergar. Es el caso del sótano, que se realizó con el fin de alojar las bancadas utilizada por la máquina de aserrar de la planta superior. Pero no solo eso. Su función también era dotar el espacio necesario para albergar un eje que transmite la fuerza motriz de la maquinaria a vapor, que dio movimiento a todos los instrumentos de aserrío.

En lo que respecto a la Torre de Señales del Aeródromo de Cuatro Vientos, es un edificio construido a principios del siglo XX (1919 y 1920) que adopta la forma de un faro marítimo y cuya importancia radica en ser la primera torre de señales de España "y probablemente del mundo".

Mientras,  ‘La Farola’ de Málaga, fue levantada en 1817 y desde entonces se encuentra ligada a la arquitectura urbana de la ciudad andaluza. El Gobierno la destaca no solo por su antigüedad,  también pertenecer históricamente al corto número de faros de reverbero existentes en España con luz giratoria en 1847.

Bienes culturales pero sin protección

El panorama es distinto para los bienes culturales que no cuentan con la máxima protección que otorga la ley, la de BIC. La lista roja del Patrimonio que denuncia Hispania Nostra ya ha superado los más de 1.000 monumentos y la última incorporación ha sido la Iglesia de San Martín de Céspedes, en Castilla y León, en la que existe una amenaza de colapso inminente de la techumbre que impide que se pueda oficiar misa en el interior. Otros edificios, en cambio, ya han desaparecido. De hecho, este mismo 2021 acabaron con las centenarias Cocheras de Cuatro Caminos de Madrid gracias al permiso otorgado por el Ayuntamiento de esta ciudad.

Los Presupuestos Generales del Estado que presentó Gobierno de Pedro Sánchez para 2022 son los más generosos de la historia para la cultura, pero no para toda: la conservación y restauración de bienes culturales dejará de recibir 23.135.000 euros y quedará en 21.166.000 euros, es decir un 8,6% menos. Como indicó a este periódico Fernando Carrera, expresidente de la Asociación Profesional de Conservadores y Restauradores (ACRE), "la inversión en patrimonio no ha dejado de recortarse desde 2008 de manera escandalosa, que también se haga con los mejores presupuestos culturales es muy simbólico de la importancia que se le da a este sector". 

Desde el Ministerio aseguran que el presupuesto en conservación y restauración se ha incrementado en 51 millones de euros gracias a los fondos del Plan de Recuperación, Transformación y Resilencia, pero pocos de los casi 1.200 bienes incluidos en la Lista Roja del Patrimonio podrán acogerse a esta partida. Estos hitos arquitectónicos, en su mayoría en la España Vaciada, seguirán dependiendo del mecenazgo que consigan sus vecinos para mantenerlos en pie, como ha sucedido en Quintanilla de Riofresno (Burgos), donde su alcalde logró rescatar el retablo mayor del pueblo gracias a las aportaciones particulares.

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