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Cultura

Boots Riley: "Tenemos que usar las huelgas solidarias para poner a la industria de rodillas"

El polifacético líder de The Coup predica su mensaje de izquierdas a través del activismo político, aunque no quiere que esta faceta eclipse la calidad musical de su grupo

En plena gira por España, Boots Riley contesta a algunas preguntas sobre su música y la influencia de ésta en el movimiento proletario de EE.UU

Boots Riley, líder del grupo The Coup

Boots Riley, líder del grupo The Coup

Raymond Lawrence Riley lleva el activismo en las venas desde que sus padres, militantes comprometidos del Partido Laboral Progresista, le iniciaran en la lucha obrera y antiracista cuando era un adolescente. Sin embargo, el mejor altavoz político que tuvo a mano fueron las canciones reivindicativas que componía desde su propia experiencia. Sus discos se basan en un contenido tan intenso que han llegado a inspirar largometrajes y libros, como Me, Jesus and the Pimp y Sorry to bother you.

El término hiphop activist es algo que le repele, pese a que su grupo The Coup se fundó, hace más de dos décadas, sobre una base muy crítica con el capitalismo, la política americana, el patriarcado y los abusos de poder. Ahora, llegan a España para globalizar su mensaje mediante una gira y algunas charlas constructivas. 

Madrid le aguarda desde su Sala Sol para el concierto del 13 de mayo y en la Casa Encendida el 12 para la conferencia Música y lucha de clases. Pero antes, hablamos con este líder de ideas heredadas de Karl Marx y aderezadas con Public Enemy, sobre la dominada industria musical de EE.UU y el movimiento proletario.

¿En qué momento de su vida se sintió atraído por el hip hop?

El hip hop es una extensión de la Black Culture. Yo crecí en plena comunidad negra donde siempre se escuchaba a Run-DMC, Prince, Cameo, Funkadelic, Rick James, Michael Jackson, lo que fuese. También comenzamos a escuchar algunos grupos de la invasión británica de los 80, como The Cure, New Order, Depeche Mode o Duran Duran. Pero no fue en plan "Oh, creo que voy a empezar a escuchar esto o lo otro".

Muchos rapeábamos en el colegio, era algo que simplemente se hacía mucho. Empecé a tomarlomelo más en serio a raíz del levantamiento en un complejo de casas de protección oficial en San Francisco. Pelearon con la policía, les tumbaron los coches y liberaron a un preso mientras tarareaban la canción de Public Enemy, Fight the Power. En ese momento ya formaba parte de la organización y decidí convertirme en cantautor para describir esa esperanza que tenía en el movimiento revolucionario.

¿Cuáles son sus alicientes para cantar o escribir un tema de protesta?

Canto para cualquiera que esté dispuesto a escuchar. Canto mis sentimientos y experiencias cotidianas, pero también lo entrelazo con mi ilusión por el mundo que podemos llegar a crear. Escribo por mi convicción de que el pueblo debe controlar democráticamente la riqueza que crea con su trabajo. Eso significa que la clase dominante debe parar de robar y acaparar los frutos de su gente.

Algunos medios le definen como un activista del hip hop, pero prefiere definirse como organizador, ¿cuál sería la diferencia?

Odio el término hiphop activist. Para empezar, si escuchan nuestro álbum, algunos nos reducirán en la categoría de hip hop. Pero somos tan punk, funk y soul, como hip hop. El problema es que este género está muy 'racializado'. Por ejemplo en el grupo Rage Against Machine, Zack [de la Rocha] hace las bases, se considera rapero y no es negro, por lo tanto no es hip hop. En cambio, no importa cuantas de mis canciones suenen como rock, funk o punk -¡hasta cuando canto The Magic Clap!-, siempre seré considerado hiphopero por los periodistas. Lo que ellos quieren decir en realidad es negro. Lo que es cierto, soy negro. Pero mis canciones van más allá de las categorías que la gente trate de darles.

Y tampoco me gusta el término activista en sí. Denota el paso de una acción a otra para mantenerse ocupado, pero no para construir un movimiento o diseñar una estrategia para derrocar el sistema. Soy comunista y creo que primero debemos proponer cambios más drásticos en las secciones desorganizadas de los sindicatos con una declaración abierta de revolución. Esto ayudará a que las actuales organizaciones se radicalicen y se vuelvan más combativas. Tenemos que usar las huelgas solidarias para poner a la industria de rodillas.

Y deberíamos usar esa oportunidad, no sólo para aumentar nuestras rentas, sino también para incidir positivamente en otras campañas. Algo similar a lo que ha ocurrido en Argentina pero más globalizado. Aquí es donde empezaría la violencia física. O estaríamos tan atrincherados en las fábricas y seríamos tantos que habría pocos militares que no tuvieran a la familia en el otro lado y la lucha sería menos violenta. Estés de acuerdo o no, esto es una estrategia, una visión. Por eso no soy un activista, en todo caso soy un organizador. 

El grupo The Coup

El grupo The Coup

¿Cuándo cree que se convirtió el hip-hop en un altavoz político?

Toda la música es reivindicativa. Lo que pasa es que algunos artistas son unos cobardes y toman una postura política en la que da igual los crímenes contra la humanidad que esté cometiendo la cúpula, que ellos no van a desafiar al sistema. Esto hace a su música aún MÁS política. El hip hop es una extensión de la comunidad negra, y su historia es la de la lucha de la clase obrera en contra del capitalismo.

¿Cómo ve la situación de la industria musical en la actualidad?

Cualquier ámbito de la cultura de este sistema sufre al no existir un movimiento obrero radical y militante que inspire a los artistas. Artísticamente, -en el sentido técnico- la música nunca ha estado mejor. Hay algunos raperos geniales ahora, mejor que muchos de los que hubiese en los 80 y 90. No soy uno de esos nostálgicos que piensa que cualquier música pasada fue mejor.

Dijo en una entrevista que la gente de los guettos estaba desencantada con los mensajes políticos en la música porque al llegar a casa seguían teniendo la nevera vacía, ¿es posible que sea porque cierta fracción del rap se ha convertido en un mero alarde de éxito, dinero y mujeres?

¿Qué género musical está bajo el capitalismo sin pregonar sus supuestos beneficios ni las ideas sexistas y racistas que brotan de él? Los Beatles, los Rolling Stones, todos lo hacen. 100 millones de personas están por debajo o rozando el umbral de la pobreza en los Estados Unidos. Cientos de millones más están a un cheque de distancia de eso. Cuando la gente oye a Jay-Z rapeando sobre ser rico, no son estúpidos y saben que no se van a volver ricos de la noche a la mañana. Ellos sólo escuchan a alguien que rapea sobre no preocuparse por pagar la renta o las facturas de la luz. Pero suena como lo más cercano a la libertad, la liberación, el poder y la revolución que han escuchado jamás.

Les encantaría no tener que preocuparse por su casero. Pero tampoco se han encontrado nunca con el concepto de libertad de la izquierda radical. ¿Por qué? Porque la izquierda radical de norteamérica ha huido de la lucha de la clase obrera para sucumbir ante su ideal político. Mucha de la gente que escucha la palabra revolución no sabe que nos estamos refiriendo a la redistribución de la riqueza. Se creen que es manifestarse por la calle y rogar a los políticos que cambien algunas leyes. La falta de una cultura de masas revolucionaria es culpa de que el objetivo de la nueva izquierda, desde los 60, haya sido el espectáculo y se ha abandonado un asunto que es la principal contradicción de la explotación capitalista. La única manera de controlar eso es organizar el trabajo. Eso significa un movimiento de masas obrero militante radical. Di la frase y repítela. Eso es hip-hop.

Comenzó a reivindicar desde muy joven, ¿qué le animó a hacerlo?

Tenía 14 años. Un organizador juvenil se presentó delante de mi casa con una furgoneta llena de niñas de mi edad. Me dijo, "¿Quieres venir a la playa?, yo dije que sí. Entonces añadió, "pues primero vamos a ir todos a apoyar la huelga de los trabajadores de la fábrica de conservas". Entré en una furgoneta llena de chicas preciosas, todas más astutas políticamente que yo. Y desde entonces soy un revolucionario.

Ha firmado con grandes discográficas y con otras más independientes, ¿cuál es más efectiva para conseguir que su mensaje llegue a las personas?

Cualquiera es buena. Las indies son tan capitalistas como el resto. No es más revolucionario ser indie. No estoy dedicando mi vida a luchar contra el pequeño o alternativo capitalismo, ni contra alguna comuna prefigurada dentro de él, con la esperanza de que otras personas me imiten. Estoy dedicándome a deshacer el capitalismo de raíz. Eso significa que mi música tiene que ser escuchada al máximo y, si una gran discográfica lo consigue, pues fantástico.

¿Está la industria de la música en EE.UU muy politizada?

Por ejemplo, aunque tenemos muchos fans -muchos más que otras bandas-, programas como The Tonight Show y todo eso, no invitan nunca a The Coup como sí lo hacen a otros grupos menos conocidos. Además, nuestras canciones son las más pedidas por los oyentes en las emisoras de radio y aun así nunca las sintonizan. En nuestro paso por España visitaremos alguna radio, así que quizá los medios españoles nos traten diferente.

¿Cuál es el alma de la música de The Coup? ¿Por qué cree que resulta tan atractiva para la industria literaria y cinematográfica? 

Fui a la escuela de cine y escribí algunas canciones descriptivas, en un estilo cinematográfico, porque no tenia el suficiente dinero para filmar. Las estrofas y estribillos fueron la segunda mejor opción. De hecho, Sorry to bother you será una película porque yo escribí el guión antes de editar el álbum.

En Party Music hablaban del miedo que le tenían los políticos a algo tan puro como las reuniones o la libertad, ¿qué quieren expresar con Sorry to bother you?

Los problemas de este sistema no son ninguna novedad. No estoy dando una exclusiva con este álbum. Lo que he querido transmitir es que es posible mejorar nuestro estilo de vida y estructura económica. Podemos ganar. Pero para ello, usted -lector de esto- tiene que unirse al movimiento y a una organización para hacerlo más poderoso.

Por último, ¿le recetaría hip hop reivindicativo a España y a sus políticos?

Los políticos españoles no son más o menos corruptos que cualquiera de los que están bajo este capitalismo. Yo les recetaría a los españoles organización para derrocar el sistema, y comunicación en forma de arte o música. Así que ya sea con el boca a boca, el hip hop, punk o EDM, tienen que ayudar a construir un movimiento revolucionario.

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