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Dos discos inéditos de Morrissey guardados en un cajón: la mayor anomalía del mundo del pop

Morrissey actuando en el Wembley Arena de Londres en 2020

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Su álbum del año 2014, World Peace Is None of Your Business, fue retirado de tiendas y plataformas tres semanas después de su lanzamiento por desavenencias con el sello (Harvest/Capitol) y casi una década después sigue sin estar disponible. Esta ausencia, a la que hay que sumar dos álbumes grabados pero no publicados, convierten la situación discográfica de Morrissey en una de las grandes anomalías del pop actual.

Tras el desencuentro, el excantante de The Smiths firmó con el sello BMG y lanzó tres discos: High Low In School (2017), California Son (2019) y I Am Not a Dog on a Chain (2020), tras lo cual la discográfica decidió no ampliar su contrato, al parecer porque buscaba diversidad en su catálogo. No es la primera vez que Morrissey se encuentra en esta situación. Ya hubo un periodo de siete años entre Maladjusted (1997) y You Are The Quarry (2004) en que no hubo ningún lanzamiento. Aunque ahora la diferencia es que Morrissey tiene desde hace tiempo dos discos grabados esperando a ver la luz y mucha prensa en su contra.

El primero se titula Bonfire of Teenagers (2020), grabado en Los Ángeles y producido por Andrew Watt, en el que tocan tres de los Red Hot Chili Peppers y colabora Iggy Pop. Morrissey volvió a firmar con Capitol (dueña de Harvest) para este disco y la reedición de otros anteriores. La polémica estaba servida desde la concepción de la canción que da título al álbum. Trata del atentado que sucedió en el año 2017 en Manchester, en el que hubo 22 muertos y 116 heridos, que él presenta en los conciertos como “el 11 de septiembre de Inglaterra” y que se niega a tratar con condescendencia. La canción arremete contra los que prefieren no mirar hacia atrás con ira y Morrissey canta que él hará lo contrario hasta el día en que se muera.

Tras un baile de fechas de lanzamiento y problemas porque el supuesto single, I Am Veronica, contenía coros de Miley Cyrus sin permiso de la discográfica de ella, se lanzó sin avisar un adelanto digital que fue muy bien recibido, Rebels Without Applause, para de repente Morrissey anunciar que dejaba Capitol y que el álbum pertenecía a la discográfica. Acto seguido, Capitol decidió no sacar el disco por el que habrá pagado un buen dinero. Parece ser que no ve con buenos ojos la canción Bonfire Of Teenagers y ha decidido que los fans no puedan disfrutar del disco completo. Morrissey puso nombre y apellidos a quien tomó esa decisión y afirmó hace unos meses que “silenciar a algunos artistas no lleva a nada y hace más grande la hoguera. La perspectiva moral de Capitol, que se sienta como una gallina sobre un huevo, acerca de Bonfire es Michelle Jubellier [presidenta y directora ejecutiva de Capitol], que tuvo mucho que ver con la retirada de World Peace Is None Of Your Business de las estanterías en 2014 y que está decidida a que no se venda ni se oiga. La misma cultura rastrera de la censura ha sucedido con Bonfire”.

Casi todas las canciones de Bonfire han sido estrenadas en directo y han sido muy bien recibidas. De hecho, cada vez que canta dicha canción hay aplausos en mitad de la misma. Tres años después, el disco sigue inédito en la caja fuerte de Capitol y él ha dicho que probablemente lo saquen cuando muera.

Aunque tiene un álbum sin editar, Morrissey decidió grabar un segundo disco, Without Music The World Dies (2023), esta vez con su productor habitual desde hace años, Joe Chiccarelli y, de nuevo en Francia, con la que era su banda en aquel momento. Este disco cuenta con el aliciente de la vuelta de Alain Whyte, su principal compositor desde 1992 hasta 2004. En resumidas cuentas, increíblemente, hay dos discos nuevos esperando su momento, uno secuestrado por Capitol y otro esperando un postor. Sus últimos discos siguen siendo top cinco en Reino Unido, es decir, que las ventas no son un problema.

Morrissey es, sin duda el cantante que más se expone en las entrevistas. Siempre ha hablado sin tapujos desde sus principios y con frecuencia sus discos venían acompañados de polémica. Titular a un álbum Meat Is Murder (1985) hoy no causaría revuelo pero en su momento fue un desafío; incluso la periodista de TVE Paloma Chamorro pensaba que no iba en serio. Curiosamente, le preguntan cosas que a otros no le plantean. Nunca se ha cortado un pelo ni lo hará, sabiendo perfectamente las consecuencias mediáticas en su contra. Por ejemplo, acerca de Kevin Spacey puso en duda su culpabilidad y dijo: “Ha sido atacado de manera innecesaria”, un comentario que por supuesto se volvió viral. Y ahí tenemos la segunda reciente sentencia absolutoria al respecto. Otra polémica fue que, aunque sigue afirmando que nunca ha votado, mostró su simpatía por el partido minoritario de derechas For Britain (desaparecido) y por su presidenta (lesbiana y vegana), debido a su programa en defensa a ultranza de los animales, que es, claramente, el ámbito político que más le interesa a Morrissey. Dijo al respecto: “No entiendo cómo oponerme a los sacrificios halal me convierte en racista cuando me he opuesto a toda forma de matanza animal toda mi vida”.

Esa exposición, ese bigmouth que forma parte de su personalidad, ha sido así desde siempre. Pero los tiempos han cambiado. Si lamentó el error del IRA al atentar contra Margaret Thatcher, y hace una canción pidiendo su muerte, se le aplaude. Si dice mataría a Trump con mis manos”, lo mismo. Pero hay un importante sector de la prensa británica que no acepta opiniones contrarias a las suyas, como si el aritsta tuviese que adaptarse a lo que ellos dicten. A esos que se ofenden tanto y optan por la cultura de la cancelación, hace poco les ha dicho: “Mirad a otra parte, no miréis, desconectad, escuchad otra cosa, haced un pastel”. Probablemente, su single November Spawned A Monster (1990) con esa letra que habla de “monstruo” y de una “pobre niña retorcida, tan fea” hoy tendría problemas. ¿Ha cambiado el mundo o Morrissey?

Él se niega a lanzar su música por su cuenta: “Aún tengo esperanza en la industria musical, pero hay evidentemente rostros poderosos dentro que no tienen un interés honesto en la música”, ha dicho. Pero lo cierto es que su situación sin contrato discográfico se encuentra atascada. Contó hace poco que una compañía importante le dijo “Without Music The World Dies es una obra maestra… pero no fichamos a nadie mayor de 26 años”. “Yo pensaba que actualmente la cosa iba sobre la diversidad y barreras abiertas. ¡En realidad esas palabras son muy selectivas! Sé de dos CEO muy bien relacionados en Londres que se esfuerzan en parar mi carrera”, añadió. Es difícil que eso ocurra ya que la mayoría de sus fans le respaldan. Que esos dos discos salgan y que World Peace Is None Of Your Business vuelva a estar disponible es cuestión de tiempo.

Acaba de terminar una gira en Inglaterra e Irlanda con fechas agotadas y añadidas por demanda, y sigue desde septiembre hasta diciembre por Estados Unidos, México, Sudamérica, Asia, Australia y Nueva Zelanda. Según él mismo afirma: “No puedes cancelar a alguien que siempre ha estado cancelado. ¿Cuándo fue la última vez que me viste en televisión o me escuchaste en la radio? Inintencionadamente, yo inventé la cancelación”. Mientras tanto, no deja de actuar con éxito, haciendo frente a la llamada cultura de la cancelación, que define como “una forma moderna de linchamiento”, en cada concierto.

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