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Sick Of Waiting, el movimiento de los que están “hartos de esperar” que Europa acoja a los refugiados

Campamento de refugiados en Grecia.

Icíar Gutiérrez

Mohamed Ali, de 28 años, coge su cámara de fotos en un colegio de Atenas para intentar captar la espera de los refugiados que allí se alojan. Los días que pasan, las fronteras que permanecen cerradas y esa llamada que no llega, la que les cita para iniciar sus trámites de asilo. Este joven sirio los retrata de manera simbólica, en blanco y negro, mientras posan sentados. Comparte las imágenes en su perfil de Instagram. Reta a sus contactos para que hagan lo mismo con el hashtag #waitingchallenge.

Ali es uno de los refugiados que participan en 'Sick of waiting', un movimiento ciudadano que nació a finales de abril para exigir a los gobiernos europeos que “cumplan con sus compromisos de acogida” de personas refugiadas.

“Me he sumado por mi situación y la de miles de refugiados que están aquí en Grecia”, explica el joven en una conversación con eldiario.es. Según denuncia la campaña, el 74% de las 120.759 personas refugiadas a las que los países europeos se comprometieron a acoger “sigue en un limbo esperando su destino”. 

“Estoy harto de esta espera. Llevo un año y medio aquí, en Grecia, encarcelado. No hay trabajo. La vida no es como en el resto del mundo. He estado esperando una nueva vida durante un año y medio”, asegura el joven, que huyó de Damasco y sueña con convertirse en fotoperiodista para “denunciar la situación” de quienes sufren las consecuencias de la guerra. 

“No nos tratan como a seres humanos. Los animales son tratados mejor que nosotros. Los animales viajan, se mueven. Pero nosotros no”, sentencia el joven. Alrededor de 75.000 refugiados y migrantes, entre ellos casi 25.000 niños, permanecen en Grecia, Bulgaria, Hungría y los Balcanes, según Unicef.

Bassam Alrish es informático y vive desde 2015 como refugiado en Alemania, adonde llegó “cuando las fronteras aún no estaban cerradas”. Después de siete horas diarias en clase de alemán, llega a casa y revisa las redes sociales del movimiento. “Me uní a Sick of waiting porque con él puedo hacer algo para presionar a los Gobiernos para que el proceso de asilo sea más rápido. Es vergonzoso que no puedan hacerse cargo de 75.000 refugiados. Este es un movimiento de la gente, no de los Gobiernos. Es la gente la que empieza a moverse”, comenta en una entrevista con este medio. 

Alrish, que ha regresado como voluntario en varias ocasiones a los campamentos griegos, se encarga de gestionar el perfil de Twitter en árabe y de traducir los mensajes al inglés. “Mi objetivo principal es conseguir que cada vez más gente se registre en la web para mostrar que hay mucha gente cansada de esperar en Grecia, pero también muchas personas que quieren que vengan”, sostiene en referencia a  sickofwaiting.org, una plataforma para sumar apoyos a sus reivindicaciones.

Una web para sumar apoyos

En la web, los ciudadanos pueden registrarse como 'Welcomers' y expresar su bienvenida a las personas refugiadas, o como 'Refugiados' si forman parte de este grupo y desean mostrar cómo se sienten. “Porque estoy escapando de la guerra, tengo niños y quiero que tengan una vida”, dice Ahmad, de Siria. “Porque todos hemos necesitado refugio alguna vez”, afirma Marianaach, desde Suiza. 

Ya superan las 11.000 personas registradas “de más de 60 países de los cinco continentes”. De ellas, casi 2.000 son refugiadas. Por cada mensaje que dejan, un corazón. “La idea es que el mapa se llene de corazones, tantos que no se vean las fronteras”, explica Daniel Yonte, un voluntario español en Atenas que se ha unido a la iniciativa. 

“Este movimiento es de primera mano, pequeñas acciones que tratan de denunciar lo que ocurre aquí. Y no solo somos nosotros como europeos. Son los refugiados los que dicen 'escúchame, que estoy aquí y quiero que esto se solucione'. Se expresan en un espacio que tantas veces se les niega, porque se les dice que se esperen y se callen”, asegura.

“Llevan un año y medio en un limbo”

Yonte colabora en el centro comunitario autogestionado de Khora, en el barrio de Niápoli. Allí las buenas noticias vienen, asegura, cuando alguien recibe su 'white card', la tarjeta que le permite solicitar una cita por Skype con la oficina de asilo. “Es increíble. Para la UE, son números que ni ellos cumplen. Están muy cansados, llevan un año y medio en un limbo, esperando a que alguien decida por ellos qué va a ser de su vida”, recalca.

“He visto un menor no acompañado que llegó con 15 años en febrero de 2016. Hasta abril de este año no le han dado la 'white card' y hasta enero de 2018 no hará la primera entrevista para obtener el asilo e intentar reunirse con su tío en Reino Unido. Es tremenda la cantidad de casos de familias separadas que hay aquí”, ejemplifica.

“Algunas personas están siendo deportadas. Un amigo que lleva un año y tres meses en Grecia ha sido detenido este miércoles después de que le denegaran el asilo. Lo van a deportar”, relata por su parte Alrish. 

Presentación en el Parlamento Europeo el 28 de junio

La iniciativa presentará el próximo 28 de junio los apoyos recibidos en el Parlamento Europeo con el objetivo de denunciar que a falta de “4 meses para que termine el plazo, Europa solo ha cumplido con el 24% de sus compromisos de reubicación y reasentamiento” de refugiados. Pocos días después de esta fecha límite, el 30 de septiembre, lanzarán una convocatoria en Atenas para “o bien celebrar el cumplimiento de compromisos, o bien para seguir presionando políticamente a los Gobiernos para que cumplan”, señala el movimiento en un comunicado.

Entre Ali, Alrish y Yonte hay un nexo de unión, las españolas Berta de la Dehesa y María Peñalosa, dos de las impulsoras de la iniciativa que estuvieron como voluntarias un año en el campo de refugiados de Katsikas, Grecia. Ahora se encuentran en Italia, difundiendo el movimiento y animando a los refugiados a participar. “Sick of waiting deja claro que no solo está la Europa que no acoge y que está siendo muy cruel, sino que está la otra Europa, la de la ciudadanía, la que está ayudando”, afirma De la Dehesa.

“Es un movimiento de todos, todos somos embajadores. La idea es que la gente se apunte y el movimiento se esparza. Que la gente lo haga suyo con el boca a boca. Como un brote que se planta y de la raíz nacen nuevos brotes”, asevera Yonte. Y concluye: “Hay muchas personas cansadas de que solo haya barreras para empezar una nueva vida. Y también hay una red de apoyo. ¿En qué momento se produce la desconexión? No hay voluntad política, la falta de compromiso responde a intereses políticos y económicos, no a la gente”. 

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