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La batalla para subir salarios se abre en 2026 con el poder de compra estancado y los beneficios empresariales en récords

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Laura Olías / Raúl Sánchez

15 de enero de 2026 22:31 h

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Empieza 2026 y miles de trabajadores y trabajadoras están a la expectativa de si aumentarán sus salarios y cuánto lo harán. De momento, tienen certezas los empleados públicos, con una subida acordada del 1,5% para este año y acumuladas del 11% hasta 2028 y quienes ya hayan pactado los aumentos en años anteriores. En cambio, gran parte de los empleados esperan todavía respuestas, en un contexto en el que los sueldos se han incrementado en los últimos años, pero apenas han ganado poder de compra por la inflación, y mientras, los márgenes empresariales han escalado a niveles récords.

En breve, se resolverá el alza de los sueldos más bajos. El Ministerio de Trabajo trata de cerrar la subida del salario mínimo interprofesional (SMI) de este año con los agentes sociales, que ha propuesto en un 3,1%, hasta los 1.221 euros brutos al mes sin pagar IRPF, que afectará a alrededor de 2,5 millones de personas trabajadores. El departamento de Yolanda Díaz quería resolver el aumento este viernes, pero ha pospuesto su reunión con los sindicatos y las patronales para intentar acordar con Hacienda la vinculación de los contratos públicos al aumento del SMI.

Tras los notables incrementos de los últimos años, del 61% desde 2018, cuando Pedro Sánchez llegó a la Moncloa, en esta ocasión el alza busca mantener el poder adquisitivo de sus perceptores, compensando la inflación. El SMI se situaría además algo por encima de la meta comprometida del Gobierno: que alcance el 60% del salario medio del país, según la comisión de expertos que asesora al Ministerio de Trabajo.



La subida del salario mínimo que aprueba el Gobierno cada vez es más relevante en términos económicos y sociales, al alcanzar a un porcentaje importante de trabajadores, que ha ido incrementándose hasta alcanzar a alrededor del 13% de asalariados.

Como muestra el siguiente gráfico, sobre la evolución de los salarios entre 2018 y 2024 con los datos de la Agencia Tributaria, se ha reducido el número de trabajadores con remuneraciones más bajas, mientras que han aumentado notablemente los que se sitúan en el salario mínimo interprofesional y algo por encima de este indicador.



La distribución salarial de los empleados puede cambiar por varios motivos. Por mejoras salariales de las personas trabajadoras, pero también por un “efecto composición”, es decir, por cambios en el mercado de trabajo. Por ejemplo, por el aumento del empleo en ocupaciones y sectores mejor remunerados, que se está registrando en los últimos años.

El reciente análisis de Caixabank Research destaca este elemento como impulsor al alza de los salarios desde 2019. “Este cambio supone un giro respecto al ciclo 2014-2019, cuando el empleo se creó sobre todo en sectores de salarios bajos”, indican los economistas Oriol Carreras Baquer y Sergio Díaz.

Cuando se observa la evolución año a año, se perciben también indicios de los efectos del aumento del SMI en esta distribución salarial. Desde 2018, aumenta notablemente la cantidad de trabajadores que ganan el salario mínimo, elevando la “montaña” de asalariados que se sitúa en torno a este indicador.



Esto es así también porque el SMI se ha ido 'comiendo' los suelos salariales de muchos sectores, que no han aumentando sus remuneraciones tanto como el mínimo legal en este periodo.

Además, los datos dan cuenta de otra novedad en los últimos años. Desde 2022, cuando echó a andar la reforma laboral que desplomó el empleo temporal en España, se percibe no solo un aumento del pico de trabajadores que percibe el SMI, sino también una reducción de las personas con ganancias salariales más bajas.

Y es que no solo se están produciendo mejoras salariales (aumento del salario hora) por el alza del SMI, sino que hay indicios de que la reducción del empleo temporal ha aumentado la intensidad del trabajo –horas trabajadas por los empleados–, incrementando las ganancias salariales de los empleados más precarios.

Salarios que suben, pero apenas ganan poder adquisitivo

No obstante, la gran batalla entre empresarios y trabajadores sobre cuánto subirán los salarios en el sector privado todavía está en ciernes. Uno de sus escenarios más importantes es el llamado AENC (Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva), un gran pacto entre las patronales y los sindicatos mayoritarios para orientar las negociaciones en los sectores y las empresas de todo el país.

El último AENC, el quinto, tuvo lugar en 2023, tras la crisis inflacionista de 2021 y 2022, y recomendó subidas salariales del 4% en 2023 y del 3% para 2024 y 2025. Ya caducado, los sindicatos CCOO y UGT preparan su propuesta conjunta, en la que ya han avisado de que reclamarán una subida “contundente” de los salarios.

Además del buen contexto económico y empresarial en España, uno de los principales motivos que alegan los sindicatos para dar “un salto” salarial al alza se justifica por la escasa ganancia de poder adquisitivo de los trabajadores. En términos reales, descontando la inflación, la mayoría de salarios “están estancados” en las últimas dos décadas, señalan en el Gabinete económico de CCOO. Es decir, los trabajadores no han mejorado su poder de compra.



Se salvan de esta situación los salarios más bajos, como muestra el anterior gráfico, que han crecido por encima de los precios. Pero “fueron los más penalizados por la crisis financiera”, recuerdan los economistas del sindicato. Así, sus mejoras parten de una situación muy precaria, que en algunos casos sigue siéndolo.

Sobre todo, y esto afecta también al resto de salarios, porque además hay varios gastos básicos que se han encarecido muy por encima de la inflación media, como los alimentos (un 40% más caros desde 2018) y la vivienda, especialmente en las ciudades más tensionadas.

Así, en muchas ocasiones, la buena situación macroeconómica que atraviesa España y el aumento de los salarios no se están notando tanto en los bolsillos de los trabajadores y en la renta final de los hogares.

La estadística sobre convenios colectivos del Ministerio de Trabajo recoge una subida salarial media pactada en 2025 del 3,5% en diciembre, seis décimas por encima de la inflación, que cerró en el 2,9%. No obstante, al menos dos millones de trabajadores vieron aumentar sus salarios por debajo de los precios, según estos datos con información sobre diez millones de empleados.

Las empresas están en beneficios récords

Otro de los elementos clave en el debate sobre la subida salarial apunta a las ganancias de las empresas. Tras la subida de precios de la crisis inflacionista de 2021 y 2022, los beneficios de las empresas se dispararon, agrandando la brecha con el alza salarial de las plantillas, hasta situarse en niveles récords, según el Observatorio de Márgenes Empresariales que puso en marcha el Ministerio de Economía.



CCOO y UGT sostienen que “hay que repartir el crecimiento económico” que está logrando España, que se está desequilibrando del lado del capital, “con menos peso de las rentas salariales de los trabajadores, con cuyo esfuerzo también se está logrando esa riqueza”, destaca Fernando Luján, vicesecretario general de Política sindical de UGT.

Por ello, Javier Pachecho, secretario de Acción sindical y Transiciones estratégicas de CCOO, insiste en que “hay que tirar para arriba de los salarios”. “Tienen que subir a un ritmo mayor que en los tres últimos años”, adelanta Pachecho, que considera clave también esta mejora de la situación económica de los trabajadores para impulsar la economía a través del consumo interno. “El momento es ahora”, coincide también Luján, vicesecretario general de Política sindical de UGT, que recuerda que España es el país que está liderando el crecimiento entre las grandes economías.

Ante los habituales argumentos de la patronal de la necesidad de “prudencia” ante la desaceleración de la economía, Fernando Luján critica el “trilerismo” de rechazar subidas salariales cuando los beneficios empresariales están en máximos. “Ahora que ganan más que nunca no suben por si luego pierden. Pero si luego pierdan, no van a subir. Entonces, ¿al trabajador nunca le toca?”, sostiene el sindicalista de UGT.

elDiario.es ha intentado recabar la postura de la patronal de cara a la negociación salarial, pero se han decantado por la “discreción” y han declinado responder a este medio. Hasta ahora, la CEOE se ha mostrado reacia a la negociación del AENC, con críticas a los sindicatos por sus acuerdos bilaterales con el Gobierno en materias que rechazan, como los incrementos del salario mínimo, el refuerzo del registro horario y la reducción de la jornada laboral.

En los sindicatos confían en que los reproches, que sitúan más en un plano “político”, dejen paso al “pragmatismo” y a un papel constructivo como agente social y económico de las patronales para poder acordar un nuevo pacto salarial estatal (AENC), que reiteran que es de “gran ayuda” en las mesas de negociación, tanto para la parte trabajadora como para las empresas.

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