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España busca batir todas las previsiones de crecimiento en 2026 y liderar las economías
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Opinión - 'El año 2025 será recordado por...', por Rosa M. Artal

España busca batir todas las previsiones de crecimiento en 2026 y liderar a las grandes economías por tercer año

Montaje de las previsiones de crecimiento de España.

Álvaro Celorio / Ainhoa Díez

2 de enero de 2026 21:46 h

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La economía española hace tiempo que dejó de ser el farolillo rojo de la Unión Europea. En 2024, el producto interior bruto (PIB) español creció un 3,5%, la economía avanzada más dinámica ese año. En 2025, todas las previsiones indican que cerrará con un incremento del 2,9%, también muy por encima de sus pares. Y las proyecciones para 2026 son optimistas pese a la incertidumbre.

De nuevo, el país ha superado todos los vientos que venían de frente y ha superado las expectativas fijadas a finales del año pasado, cuando los conflictos bélicos en Ucrania y Palestina, así como la vuelta de Donald Trump a la Casa Blanca, se antojaban como frenos para el motor del crecimiento.

España cerró 2025 con pleno de previsiones en el 2,9% del PIB. Es cierto que a final del año y con casi toda la información encima de la mesa, los diferentes centros de estudio tienen más sencillo atinar en su proyección. Pero es que hace doce meses el más optimista, el Banco de España, calculaba un avance del 2,5%.



La fortaleza del mercado laboral, la moderación de los precios y las ganancias de poder adquisitivo, el repunte de la inversión o el despliegue de los fondos europeos son algunas de las claves que explican por qué la economía española parece una balsa de aceite en plena convulsión mundial, a pesar de la enorme fragmentación del arco parlamentario y las crecientes dificultades del Gobierno para sacar adelante sus medidas o aprobar unos Presupuestos.

Este 2026, la economía española avanzará más del 2%, apuntan todas las previsiones. Alemania, Francia o Italia, las otras tres 'grandes' del euro, crecerán la mitad.

El Fondo Monetario Internacional (FMI), la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), la Comisión Europea, el Banco de España, el BBVA… Todos coinciden en sus análisis del vigor de la economía española. Todos apuntan que seguirá, aunque con cierta ralentización, en 2026. Y todos señalan que, pese a todo, hay nubarrones en el horizonte.

El FMI destaca el crecimiento excepcional de España

“La economía española se ha comportado excepcionalmente en los últimos años, con tasas de crecimiento realmente generosas, en torno al 3%. (...) Y debo decir que no se debió solo al turismo, sino que también tuvo que ver la tecnología, las comunicaciones y los nuevos sectores. Y eso son noticias fantásticas para la economía española”, señaló el director del Departamento para Europa del FMI, Alfred Kammer, el pasado octubre durante la presentación del informe de Perspectivas Económicas Mundiales que elabora la organización.

El FMI, que no cuenta con un capítulo específico para el país más allá de sus informes anuales que publica en junio –el conocido como Artículo IV–, actualizó en octubre la previsión de crecimiento de España para 2025 al 2,9%, siendo entonces uno de los organismos más optimistas con respecto a la economía española. Más que el propio Gobierno, que entonces apuntaba a un avance del PIB del 2,7%. En cuanto a 2026, su previsión es que el ritmo se desacelere hasta el 2%, todavía una tasa muy sana.

Después de dos años como líder de las economías avanzadas, la organización situó a España también en el podio para este año, aunque una décima por detrás de Estados Unidos (2,1%). Con todo, el FMI suele ser de los organismos más conservadores en sus proyecciones a largo plazo. Actualizará sus cifras en las próximas semanas, coincidiendo con la celebración del Foro de Davos (Suiza). El año pasado en estas fechas calculaba un 2,3% de subida del PIB en 2025 y un 1,8% en 2026. La realidad ha demostrado ser bastante más vigorosa.

La Comisión Europea subraya la fortaleza del mercado laboral

Las proyecciones económicas por países que acompañan al Paquete de Otoño de la Comisión Europea también dieron buenas noticias a España. Más allá de situar la estimación para 2025 en el 2,9%, al igual que el resto de analistas, dispararon al 2,3% la previsión para 2026. Nuestro país, a los ojos de los economistas comunitarios, será la gran economía avanzada que más crezca, por encima de Estados Unidos (1,9%) y casi el doble que la zona euro (1,2%).



“La demanda doméstica será el principal motor de crecimiento en el periodo 2025-2027, sobre todo gracias al consumo privado y al buen comportamiento de la inversión. El gasto de los hogares se beneficiará de las ganancias de poder adquisitivo y de la creación de empleo, en un contexto de flujos migratorios sostenidos”, destacó el informe del Ejecutivo comunitario.

La fortaleza del consumo interno suplirá la atonía del sector exterior, afectado por la guerra arancelaria y por unos socios comerciales (Alemania, fundamentalmente) que aún no están saliendo del bache económico. Este es uno de los riesgos que destacan desde Bruselas: el hecho de que una actividad más lenta en países clave para los intereses españoles puedan frenar el crecimiento, bien por las exportaciones, bien por la llegada de turistas. 

La OCDE: los fondos europeos avivarán la inversión en su último año

La OCDE publicó el pasado noviembre su estudio bianual sobre la economía española. Y lo presentó su secretario general, Mathias Cormann, en un acto junto al ministro Carlos Cuerpo, en una muestra de la importancia del documento… y de que no incluía grandes críticas a la política económica del Gobierno. Todos los aspectos más espinosos eran ya propuestas conocidas de la organización: subir el IVA, revisar el sistema de pensiones o “calibrar cuidadosamente” las subidas del salario mínimo interprofesional (SMI). 

Los técnicos de la OCDE destacaron el comportamiento “notablemente bueno” de la economía española, que ha crecido después de la pandemia de manera “equilibrada, resiliente y estable”, gracias a una combinación de factores como la gran creación de empleo y los aumentos de productividad, reduciendo su dependencia del capital extranjero.

La organización apunta también en su informe de Perspectivas económicas que España será la economía avanzada líder en 2026 (2,2%), por delante de Estados Unidos (1,7%) y avanzando el doble que Alemania o Francia (ambas, el 1%). “El consumo privado crecerá gracias a la fuerte creación de empleo, al aumento de los salarios reales y a la mejora de las condiciones financieras. La inversión empresarial y de los hogares se verá impulsada por la bajada de las tasas de interés y el despliegue en curso de los fondos del PRTR, para luego desacelerarse en 2027, a medida que estos fondos vayan remitiendo”, abundan en su ficha sobre el país.

BBVA Research: el más optimista

BBVA Research, el servicio de estudios de la entidad, moderó ligeramente, a principios de diciembre, su previsión de crecimiento para 2025 del 3% que calculaba en octubre al 2,9% en diciembre. Una rebaja de una décima que, en realidad, se trasladó a 2026, cuando calculan que la economía avanzará un 2,4%, la proyección más optimista de los analistas habituales.



La mejora de la renta disponible de los hogares, la relajación de los tipos de interés (a pesar del puntual repunte del euríbor) y los fondos europeos serán las claves sobre las que descansará el crecimiento en el próximo bienio. Pero la desaceleración vendrá por una moderación de la llegada de turistas extranjeros, al situarse el país al borde de su capacidad de acogida de viajeros; de una ralentización en las exportaciones de bienes y de una política fiscal más contractiva a mediados del año, una vez acaben los fondos europeos y el Gobierno tenga que hacer frente a sus compromisos de consolidación con Europa.

El Banco de España apunta a grandes crecimientos salariales

El último en sumarse a la ola de optimismo ha sido el Banco de España. La entidad fue de las primeras en rebajar el crecimiento previsto para este año por el impacto de los aranceles, pero ha ido elevando la previsión a lo largo del año. 2025 cerró con un crecimiento del 2,9%, según su análisis, y 2026 lo hará con un alza del 2,2%. 

El supervisor eleva notablemente sus previsiones de cara a los dos próximos ejercicios, en la línea de una mejora de la economía a escala global, gracias a una incertidumbre menor que hace unos meses. Además, la actualización ya incorpora la revisión de los datos de la Contabilidad Nacional de septiembre, que arrojaron un 2024 mucho mejor de lo anticipado. Asimismo, 2026 estará muy influido por la “fortaleza del consumo privado, que ha superado las expectativas” y un “ciclo de inversión que se mantiene robusto”. Los salarios están creciendo con vigor y podrían hacerlo más, tras el acuerdo firmado entre el Gobierno y los sindicatos de funcionarios, apunta la entidad.

“El consumo privado sería el componente con mayor aportación al crecimiento, impulsado por la renta disponible de los hogares, el empleo y los flujos migratorios. No obstante, se anticipa una desaceleración gradual del consumo a lo largo del horizonte de proyección, en línea con la ralentización esperada de dichos factores y en un contexto en el que la tasa de ahorro, aunque se reduciría en los próximos años, se mantendría por encima de su promedio histórico”, detalla el informe trimestral del Banco de España.

Los riesgos: de la Casa Blanca a las cuentas públicas

El hecho de que la economía española haya capeado la tormenta mejor que otras economías desde la pandemia no evita que siga siendo vulnerable a lo que está por llegar. Por un lado, porque la incertidumbre vinculada a la Administración Trump es algo que va a seguir presente. Por otro, porque potenciales desarrollos en las guerras en curso moverán todo el escenario geopolítico. Además, y aunque las bolsas estén en máximos (sobre todo, el Ibex 35), una brutal corrección bursátil, especialmente por las empresas vinculadas a la Inteligencia Artificial, podría causar un verdadero terremoto.

A la interna, la fragmentación política, la concatenación de citas electorales a principios de año y la ausencia de unos Presupuestos Generales del Estado (PGE) actualizados son algunos de los aspectos que determinarán la evolución de la economía en los primeros trimestres, los de mayor peso a la hora de determinar el crecimiento de un ejercicio.

Con todo, la economía española vive un buen momento con la inflación en descenso y el mercado laboral marcando récords, aunque esta bonanza esté tardando en notarse en el bolsillo de las familias. La mejora de las cuentas públicas ha hecho que las principales agencias de calificación hayan subido la ‘nota’ de la deuda española en el último año. Y podrían volver a hacerlo, pasando de un notable a un sobresaliente, a lo largo de 2026.

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