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Estas son algunas prácticas abusivas que debes tener en cuenta antes de comprar una entrada para un festival de música

Aforo excesivo, pocos baños o falta de agua potable gratuita son otras de las prácticas que la OCU denuncia

Alberto Gómez

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El verano se aproxima y con él llegan decenas de festivales de música que volverán a llenar escenarios de toda España. Sin embargo, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), ha lanzado una advertencia tras detectar diversas cláusulas abusivas por parte de estos eventos. Esta organización ha revisado detalladamente las condiciones de contratación de algunos de los espectáculos musicales más grandes y multitudinarios del país y, según sus informes, estas prácticas ilegales se encuentran camufladas bajo un ambiente festivo y de excepción que suele confundir al asistente. 

Los abusos detectados afectan potencialmente a casi dos millones de personas, las que ya tienen sus entradas compradas para la inminente temporada de música en vivo. Y es fundamental, según la OCU, que los consumidores conozcan sus derechos antes de enfrentarse a estas irregularidades que vulneran la normativa vigente y no conformarse con medidas que resulten abusivas durante la estancia en el recinto. Por ello, han iniciado una campaña para que nada amargue la experiencia de los inumerables asistentes.

La lista de los eventos observados por la OCU incluye nombres de gran relevancia en el panorama nacional e internacional de la música actual. Entre ellos destacan el Arenal Sound de Burriana, el Bilbao BBK Live y el festival Boombastic que se celebra en Llanera, Asturias. También figuran en este listado el FIB de Benicàssim, el Medusa Festival de Cullera o el Primavera Sound en Barcelona, además del Resurrection Fest de Viveiro, el Rototom Sunsplash, el Sónar de Barcelona o el Viña Rock. Todos estos festivales han sido objeto de un análisis exhaustivo de sus condiciones legales por parte de los expertos de consumo. 

Los abusos detectados afectan potencialmente a casi dos millones de personas, las que ya tienen sus entradas compradas

De hecho, la organización ya ha enviado requerimientos formales a los promotores de estos macroeventos para que corrijan algunas de sus políticas, que ajusten su funcionamiento a la legalidad para garantizar la seguridad jurídica de los usuarios. La OCU ha detectado cláusulas que podrían ser directamente contrarias a la normativa de consumo que protege a los ciudadanos.

Una de las prácticas abusivas más destacadas por la OCU es el cambio repentino del cartel o programa sin previo aviso. Muchos festivales se reservan de forma unilateral el derecho de modificar los artistas invitados sin ofrecer ninguna posibilidad de reembolso. Esta situación se considera un incumplimiento contractual grave, ya que el asistente compra la entrada motivado por una oferta artística específica. Si se produce una modificación sustancial en el programa, el organizador tiene la obligación legal de devolver el precio pagado. La organización denuncia que estas cláusulas de exención de responsabilidad son habituales pero carecen de validez legal frente al consumidor. Es un abuso que el usuario deba soportar la pérdida de sus grupos favoritos sin recibir una compensación económica justa.

La OCU recuerda que, además del precio de la entrada, se podrían reclamar otros perjuicios derivados de estos cambios. El asistente no está indefenso ante las decisiones arbitrarias de las promotoras que solo buscan proteger sus propios beneficios. El uso obligatorio de pulseras ‘cashless’ o monedero es otro de los grandes problemas detectados en los recintos de estos festivales. La OCU critica duramente que se impida el uso de dinero en efectivo o tarjeta de crédito dentro del espacio musical. En muchos casos, se amenaza incluso con la expulsión a aquellos asistentes que intenten utilizar medios de pago legales. 

Se trata de una limitación en los medios de pago que es contraria a las normas vigentes y supone un ‘secuestro’ del dinero del usuario, según la OCU. Además, suelen aplicarse comisiones abusivas tanto por la recarga de saldo como por el reembolso del dinero no consumido. La organización exige que se respete la normativa de consumo y se admita el efectivo como un medio de pago válido y no que se imponga una tecnología específica que dificulta el control del gasto personal a los miles de asistentes. La OCU sigue trabajando para que se limiten estas condiciones abusivas en la carga y el reembolso de las aplicaciones.

La prohibición de acceder al recinto con comida y bebida del exterior es una de las quejas más recurrentes cada año. La OCU defiende firmemente que esta práctica es abusiva e ilegal en la gran mayoría de los supuestos analizados. El argumento principal es que la actividad esencial de un festival de música es el espectáculo y no la hostelería. Al impedir la entrada de alimentos propios, se obliga al asistente a consumir exclusivamente los productos vendidos dentro a precios elevados. Aunque algunas normativas autonómicas permiten ciertas restricciones, la organización considera que no se puede negar este derecho básico, tanto como la falta de puntos de agua potable gratuita en muchos de estos eventos multitudinarios de verano. La OCU ha denunciado activamente a los festivales que imponen estas restricciones para, según la entidad, maximizar sus ingresos por servicios secundarios. 

Otro abuso significativo es el cobro de un suplemento adicional por el simple hecho de salir y volver a entrar al festival. Esta práctica, conocida como cobro por reentrada, busca retener al público dentro del recinto para fomentar el consumo interno. La OCU considera que este tipo de cargos son totalmente injustificados y perjudican económicamente a los asistentes del evento: Se limita la libertad de movimiento de los usuarios que han pagado una entrada para disfrutar de un espectáculo prolongado. La organización reclama que se aprueben normas que permitan la salida y entrada temporal sin coste alguno para el consumidor. Muchos festivales utilizan esta medida para asegurar que el gasto en bebidas y alimentos se realice exclusivamente en sus barras, estrategia comercial que vulnera los derechos fundamentales de los consumidores en este tipo de espectáculos de masas. La OCU insiste en que no se debe aceptar este tipo de imposiciones que solo buscan incrementar la rentabilidad empresarial.

Otras irregularidades 'menores'

Existen otras irregularidades que, aunque parezcan menores, afectan profundamente a la calidad del servicio y al bolsillo del usuario. La OCU ha detectado casos de falso ‘greenwashing’ donde se cobra por vasos reutilizables sin permitir recuperar el dinero. Se pueden llegar a pagar hasta dos euros y medio por un vaso sin opción a devolución. Además, los precios de reventa en plataformas no oficiales suelen multiplicar por tres o cuatro el coste oficial inicial. La falta de infraestructuras adecuadas, como un número suficiente de baños, es otra deficiencia común en estos grandes eventos. También se han reportado problemas de aforo excesivo que ponen en riesgo la seguridad y la movilidad. La organización pide un mayor control para asegurar que se respeten los límites de capacidad permitidos por ley. 

Ante cualquiera de estas situaciones, la OCU recuerda a los ciudadanos que no están indefensos y deben actuar de inmediato. La principal herramienta de defensa es solicitar la hoja de reclamaciones oficial en el mismo recinto del festival. Si la organización se niega a facilitarla, se recomienda llamar a la Policía Local para que deje constancia. Es posible también presentar la reclamación desde casa a través de internet con mayor tranquilidad y documentación. Si el evento se cancela o cambia de forma sustancial, se debe exigir el reembolso total de la entrada. Además del precio del ticket, el consumidor tiene derecho a reclamar daños y perjuicios por gastos ya realizados. 

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