Electores
El más mínimo conocimiento de la historia de España demuestra que la mayor parte del tiempo hemos estado gobernados por tontos o por delincuentes y en algunas ocasiones, bastantes, por ambos a la vez, como durante los años del Generalísimo, por ejemplo, por no mencionar a otros más recientes, así que a nadie debería sorprenderle que Mariano Rajoy sea investido de nuevo presidente del gobierno; a fin de cuentas su partido ha sido el más votado en las últimas elecciones.
Lo que habría que preguntarse es quienes somos y en que nos ocupamos las personas que formamos parte del cuerpo electoral de este país. Sin ningún ánimo de pedantería sino atendiendo a un análisis sociológico lo suficientemente superficial como para no huir de la realidad cotidiana en la que habitualmente vivimos, digamos que en este ruedo ibérico Telecinco es la emisora de televisión más vista, Marca el periódico que más vende, 50 Sombras de Grey el libro más leído, las películas de Torrente las más contempladas, Alejandro Sanz, Malú y Pablo Alboran los cantantes que más discos venden, el partido político que más desfachatez demuestra saqueando las arcas del Estado el más votado en las últimas elecciones y los errores arbitrales que padecen los equipos de fútbol mucho más comentados en la barra de los bares que las tropelías que diariamente comenten nuestros administradores públicos y así nos podemos hacer una idea bastante aproximada de quienes somos y en que nos ocupamos...
Mi patriotismo, decía Antonio Machado, me impide adular a mis compatriotas, así que siguiendo, humildemente, las enseñanzas del poeta sevillano, tengo para mí que si no nos ocupáramos tanto de cuestiones como las carnes blandas de la Terelu Campos, las mangas de Piqué, los estados de ánimo de Cristiano Ronaldo, las portadas del “Pronto”, los rizos del Bisbal, los tatuajes de Mario Vaquerizo, las desventuras de los personajes de series televisivas como “La que se avecina” o las trampas fiscales necesarias para no tributar a la Hacienda estatal, no tendríamos muchos de los políticos que tenemos.
El propósito de los poderosos siempre ha sido masificarnos, igualarnos a la baja como si todos fuéramos insípidos pollos de una granja avícola destinados a pasar por la vida picoteando constantemente la basura con la que nos alimentan. En esta época de tediosa tecnología los poderosos están consiguiendo igualarnos mediante una fomentada ignorancia que se jacta del desprecio al arte y a la cultura por considerarlos superfluos y unos abrumadores medios de comunicación, machacadores hasta la náusea, que ya sólo actúan como simples correas transmisoras del auténtico poder; o sea, de los bancos y de las multinacionales que los dirigen.
En fin, tenemos el país que tenemos y, aunque hay una España que parece despertar, la de la rabia y la de la idea, por más que a uno le gustaría ser quien es en otro país soñado por los liberales de XIX, por ejemplo, o por los exiliados del XX, los sueños sueños son, así que si a este humilde contribuyente, la mayoría de sus compatriotas, por un marcado error de su carácter o debido a un engorroso malentendido, tras una votación cualquiera, le situaran – salvando todas las distancias, claro – a la misma altura que muchos de los actuales dirigentes estatales, autonómicos y municipales que nos gobiernan creo que se sentiría no sólo avergonzado de sí mismo, sino también culpable; aunque, la verdad, no sé bien de qué...
Sobre este blog
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