Última reunión (o casi) del pacto antisegregación: fin del teatro
Este lunes 29 de junio, en un acto con la pompa y el boato que nos tiene acostumbrada la consejera de educación, Begoña Pedrosa, ha tenido lugar la última reunión de este curso de lo que se ha venido llamando “pacto anti-segregación escolar” oficial y pomposamente “Eskola Bikaina Denontzat”. Café para todos en un marco incomparable.
Allá por octubre, el departamento, con gran eco mediático, y a imagen y semejanza del relativamente fallido “pacto por la salud”, hizo un llamamiento a organizaciones varias relacionadas directa o tangencialmente con el mundo educativo, a una mesa que quiso ser “plural” que abordara el grave problema que cuenta nuestro sistema educativo, el vasco, el de aquí. Un problema, el de la segregación escolar por motivos socioeconómicos, que no tiene reflejo en ninguna otra comunidad de Europa, por lo abultado y grave de sus índices, y que tiene como principal motivo, bajo nuestro punto de vista, y bajo la pura lógica, el reparto del alumnado de la reglada no universitaria al 50/50 entre la escuela pública (tenemos obligación de aclarar que es pública de titularidad pública) y la privada concertada, también sin reflejo en ninguna otra comunidad de Europa.
Desde el comienzo las personas de CCOO Irakaskuntza ya expresamos que no compartíamos el planteamiento de la mesa por muchas razones. Por los escenarios elegidos, como por ejemplo ¡Lauaxeta Ikastola!, paradigma de centro de élite segregado. Por la elección de los participantes, como el director de un concertado de Santurtzi, que orgulloso, nos contaba cómo era “norma” del centro que el personal educativo saliera a diario a recibir al alumnado con una sonrisa; “esto es como una familia”, decía, mientras los sindicatos sabemos que el suyo es uno de los centros que incumplen, entre otras cosas, la reducción de una hora lectiva firmada por su patronal, Kristau Eskola, en el acuerdo de fin de huelga de 2024.
Por la metodología impuesta, que ha ido atomizando las tareas y la propia mesa, en una suerte de equipos de trabajo reducidos, donde las voces discordantes (básicamente la nuestra) han quedado diluidas hasta niveles de homeopatía. Por el objetivo último de esta escenificación, que ha ido transitando de aliviar el “índice de disimilitud” de los centros más segregados, a justificar el reparto de recursos (financiación, personal, apoyos, subvenciones) y el desvío de alumnado vulnerable de la escuela pública a la privada, en nombre de la “equidad” y el “reparto de responsabilidades”, pero que encierra una clara intención de no dejar las aulas de ciertos centros privados vacías de alumnado por el bajo índice de natalidad.
No compartíamos el planteamiento de la mesa porque no compartimos, de entrada, la lectura del departamento del diagnóstico del estudio del ISEI-IVEI del año 2023, que en su “resumen cualitativo” que ha servido de partida para “Eskola Bikaina Denontzat” afirmaba, entre otras lindezas, que “en los últimos cursos se han producido avances relevantes que marcan un cambio de rumbo en la política educativa vasca frente a la segregación escolar”. Y por supuesto porque veíamos, y con razón, que el “conjunto articulado de instrumentos de planificación, admisión, respuesta educativa y apoyo educativo y gobernanza” que se buscaba desarrollar, estaban básicamente encaminados a disfrazar de equidad un sistema educativo que, por su naturaleza dual, es segregador y no puede no serlo.
El tiempo ha traído una clara desbandada de sindicatos y de organizaciones como EHIGE, que comprendemos perfectamente, visto el cariz que ha ido tomando esta mesa “plural”, pero que ha provocado que la Escuela Pública Vasca haya ido perdiendo defensores en este foro (si es que podemos entender así a alguna organización que ha dejado de participar), perdiendo también, paulatinamente, su presencia, habiendo sido CCOO Irakaskuntza la única pero firme voz discordante, entre tanto compadreo y autocomplacencia, como así debieran reflejar las actas, si es que llega a haberlas. Porque esta ha sido otra de las características de esta mesa: la única transparencia que parecía autorizarse ha sido la de las recurrentes declaraciones de la consejera, que no ha dudado en reprender a CCOO Irakaskuntza por “no decir nada positivo”.
Pero poco positivo se puede decir de la escenificación de un pacto contra la segregación que dejó de serlo para convertirse en un “grupos de trabajo”; de una mesa de organizaciones educativas “plural”, que paulatinamente se ha ido convirtiendo en un foro de patronales de la educación concertada hablando de su financiación. Patronales que han aprovechado la ocasión brindada por el departamento, para hablar de cómo mantener el imposible equilibrio de reclamar igual financiación e iguales recursos que la “más cara escuela pública”, pero sin tocar la independencia de los “proyectos” que garantizan una “calidad educativa” que no quieren perder, porque disponer de la misma financiación no debería implicar “ser igualados a la baja”, identificando “a la baja” con “la educación pública”.
Porque, en el fondo, reunión a reunión, conversación a conversación, Eskola Bikaina Denontzat se ha ido convirtiendo en una suerte de lugar de encuentro de personas ajenas a la escuela pública, que no entienden los servicios públicos como esenciales para el desarrollo social, y mucho menos la escuela pública. Personas, muy majas y agradables, todas, todo hay que decirlo, pero que solo conciben una educación de calidad en base a la libertad total de elección de proyecto educativo y de centro, y que la aportación de dinero privado, las cuotas, que declaran imprescindibles, y que sostienen, sí o sí, una educación diferenciada, son perfectamente compatibles con una financiación pública que evite tener que pagar lo más caro, el salario del personal, y seguir así pudiendo pagar el transporte fuera de los pueblos y barrios, los comedores con menús de cercanía, la infinita oferta de extraescolares, los intercambios en el extranjero, o en el “intrajero”, que en precio lo mismo da, las caras actividades complementarias “imprescindibles”, los iPad y los uniformes: es decir, seguir pagando lo que diferencia. Eskola Bikaina Denontzat, si se ha caracterizado por algo ha sido por la ideología liberal que rezumaban sus debates, liderados, por quien más debiera preocuparse del bienestar de la Escuela Pública Vasca: su titular. Pedir al PNV, a consejeros y consejeras como Uriarte, Bildarratz o Pedrosa, que defiendan la Escuela Pública Vasca, que la lleven a su máximo posible, que la financien suficientemente, que garanticen una plaza pública en una escuela pública de titularidad pública, para todo aquel y toda aquella que lo desee, es pedir peras al olmo, lo sabemos.
Por no por eso nos vamos a callar, y ya lo hemos dicho: en CCOO Irakaskuntza creemos firmemente que sólo una apuesta clara y decidida por una escuela pública vasca fuerte, bien dotada y que garantice una escolaridad universal es, no sólo el único camino posible para atacar de raíz el problema de la segregación escolar, sino que es también el único para garantizar una buena calidad educativa y la pervivencia y la transmisión de la lengua y la cultura vasca, que, de insistir por este camino, corre el riesgo de convertirse también en herramienta de segregación escolar y social. La mera coexistencia de las dos redes educativas en un escenario de paridad sostiene y garantiza una diferencia de disponibilidad de recursos que impide la lucha contra la segregación, y la educación diferenciada, base de la propia existencia de los centros privados sostenidos con fondos públicos; y eso no hay Eskola Bikaina Denontzat que lo cambie.
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