Jueces
Hay algunas pequeñas, insignificantes percepciones que me transmiten una viva sensación de verano: el canto de las cigarras, a las once de la mañana, en un pinar, en un día seco, con un cielo desamueblado, por ejemplo, o escuchar, a las cuatro de la tarde, en una habitación en penumbra, con tiempo húmedo y bochornoso, el volar de una mosca, o el viento soplando entre los altos álamos de la ribera, a última hora de la tarde, cuando las parejas salen a pasear por el pueblo o ya casi de anochecida, las golondrinas volando en círculos alrededor de la torre de un campanario o picoteando en vuelo rasante el agua azul de las piscinas cuando ya no se escuchan los chillidos entusiastas de los niños.
También las largas carreteras atestadas de coches que se dirigen hacia el mar me transmiten una viva percepción de verano, así como pasar las últimas horas de una tarde como esta dando cuenta de unas cañas en la terraza del chiringuito de un pequeño parque municipal. La tarde, plena de niños y de madres que les vigilan, tiene un aroma antiguo a fuentes donde mana un agua victoriosa, a sandalias, a perros que persiguen palomas y a lentas conversaciones, de una pereza parroquial, que se entremezclan en la terraza de este chiringuito donde los camareros, hastiados de sol, sirven cafés con leche y ginebras con tónica y tintos de verano y cervezas rebosantes de espuma y de nada. Todo es morder una aceituna y creer de repente que la vida es hermosa, justa, apacible...
El mundo gira. Las generaciones se suceden. El sol ilumina la perezosa tarde estival, haciendo más visibles las estatuas de los hombres ilustres que se alzan en el parque, y las palomas revolotean entre ellas mostrando una total indiferencia hacia sus logros. Los niños corren, gritan, golpean balones... Los jóvenes, presurosos, atraviesan el parque en dirección a los bares situados en el centro histórico de la ciudad, para adentrarse, así, en la larga noche del sábado. Las muchachas, la mayoría, viste unos diminutos shorts vaqueros. Los hombres de esta terraza, los que no están pendientes de sus móviles o de la conversación de sus acompañantes, jubilados casi todos, las contemplan como si contemplaran el humo blanco, azulado, que desprenden lejanas chimeneas: algo que en el aire se muestra un instante, un mínimo instante, y que de pronto se desvanece...
Nada más levantarnos de la mesa, iniciando así nuestro regreso a casa, mi compañero de cañas y de otros alcoholes baratos, me comenta: “No sé a qué viene tanto revuelo. Todo esto ya ha sucedido antes. También los nazis liquidaron la democracia con la inestimable colaboración de los jueces demócratas alemanes”. La vida es el rodar silencioso de los días...
Sobre este blog
Viento del Norte es el contenedor de opinión de elDiario.es/Euskadi. En este espacio caben las opiniones y noticias de todos los ángulos y prismas de una sociedad compleja e interesante. Opinión, bien diferenciada de la información, para conocer las claves de un presente que está en continuo cambio.
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