Urkullu pide "solidaridad" a los funcionarios vascos porque tienen el puesto "garantizado" y hay una "brecha" con los trabajadores privados

El lehendakari, Iñigo Urkullu, este miércoles en Euskadi Irratia

El lehendakari, Iñigo Urkullu, ha asegurado este miércoles en Euskadi Irratia que la posibilidad de introducir recortes en las condiciones laborales de los funcionarios vascos "no ha estado sobre la mesa" a pesar de las consecuencias económicas de la crisis de la COVID-19. Pero sí ha pedido, sin mayores concreciones, "solidaridad" a los empleados públicos porque tienen el puesto "garantizado" y que "conozcan los sacrificios que se hacen en el sector privado" y ha asegurado que existe una "brecha" evidente entre los trabajadores de la Administración y los que no dependen de ella.

Ésta ha sido su reflexión, traducida del euskara: "Tenemos que ser conscientes -y yo como lehendakari hablo en nombre de toda la sociedad- de qué brecha hay entre la función pública y el sector privado. Y los que estamos en la función pública tenemos que conocer los sacrificios que se hacen en el sector privado. Y en ese sentido tenemos que ser solidarios, mostrar solidaridad. Eso no quiere decir que tenga que haber recortes. La solidaridad se puede materializar de otras formas. Pero tenemos que ser conscientes de que, si miramos la sociedad vasca en su conjunto, entre la función pública y el sector privado ha habido y hay una brecha y puede haberla en el futuro".

En este sentido, el lehendakari ha incidido en la idea de de complementar las prestaciones a los trabajadores afectados por un ERTE más allá del 70% garantizado por el Estado a través de la Seguridad Social. Ha hablado de llegar al 100% aunque ha emplazado a un acuerdo entre trabajadores, empresas y Gobierno vasco. Es un modelo que ya se ha trabajado en otras comunidades autónomas.

En la entrevista con la emisora pública, Urkullu también ha enfatizado que Euskadi está "en pie" y que nunca se ha llegado a caer durante la pandemia. Ha defendido su gestión contra la COVID-19 y ha lamentado algunas restricciones al margen de maniobra de las comunidades autónomas durante un estado de alarma que, ha dado a entender, ha sido prescindible.

De cara a los cambios que se introducirán fruto del tránsito de la fase 2 a la fase 3 de la desescalada de la pandemia, el lehendakari se ha mostrado confiado en que -a pesar de los mensajes lanzados por el Ministerio de Sanidad- se permita la movilidad con comunidades autónomas limítrofes a la vasca siempre que se dé la doble condición de que se hallen también en fase 3 y haya acuerdo con sus líderes autonómicos. Urkullu confía en que, a partir del lunes, eso sea posible con Cantabria, con La Rioja y con Navarra -ha mencionado que tiene el visto bueno al menos de Miguel Ángel Revilla y de María Chivite- y solamente se quedaría fuera Burgos, ya que esa zona de Castilla y León lo que prevé es pasar de la fase 1 a la 2 a excepción del enclave de Treviño, que sigue el ritmo de Álava desde el inicio de la desescalada.

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3 de junio de 2020 - 10:19 h

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