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Ikoitz Arrese, portavoz de Educación de EH Bildu: “Si la ley blinda los modelos A, B y D, no va a tener nuestro apoyo”

Ikoitz Arrese, en el Parlamento Vasco

Iker Rioja Andueza

Vitoria —

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La ley de educación es la más relevante de la legislatura vasca, que afronta ya su recta final. Las bases para la reforma del sistema de enseñanza fueron consensuadas en 2022 entre los partidos del Gobierno, PNV y PSE-EE, y las dos principales fuerzas de la oposición, EH Bildu y Elkarrekin Podemos-IU. Los últimos ya se han cambiado al bando del 'no' con PP, Ciudadanos y Vox y ahora es EH Bildu el que deja en el aire su apoyo a un texto. ¿El motivo? Cree que el PNV ha cedido ante los socialistas mantener los modelos lingüísticos A, B y D (castellano, mixto y euskera) frente a la apuesta inicial por un marco único adaptable colegio a colegio con el euskera como eje y unos mínimos en las dos lenguas oficiales (B2) y algo más bajos en inglés (B1). Si la enmienda presentada el 3 de octubre para blindar esos modelos se mete finalmente en la ley, EH Bildu se saldrá de la fotografía.

El Gobierno de Iñigo Urkullu, aritméticamente, no necesita a nadie por su mayoría absoluta, pero ha vendido esta ley como un “pacto de país” que necesita consensos más anchos. El secretario de Educación de EH Bildu y su negociador en el Parlamento Vasco, Ikoiz Arrese (Barakaldo, 1987), coincide en que “sería un fracaso” que lo que empezó con un respaldo del 90% de la representación política se quede en algo solamente sostenido por el Ejecutivo.

La coalición, no sin debates internos sobre una postura en la que además del laicismo o la euskaldunización defiende también la enseñanza concertada, particularmente las ikastolas, sin verlo contradictorio con sus discursos sobre la Sanidad pública, ha dado importancia capital al debate sobre la educación y aún confía en una enmienda de la enmienda. Arrese, en una larga entrevista en el propio Parlamento, matiza que serán las bases, en todo caso, las que marquen el sentido del voto de los parlamentarios de EH Bildu a la reforma educativa. “Vamos a dar cuenta de todo con luz y taquígrafos. Los ‘bilkides’ decidirán si se vota a favor, si nos abstenemos o si votamos en contra”, señala.

Este jueves, ustedes votaron con el Gobierno contra las enmiendas de totalidad del resto de la oposición. Pero también dejaron claro que no hay ningún acuerdo. ¿Cómo se puede explicar?

Las reglas del juego han cambiado a partir del 3 de octubre. Entre los firmantes había un consenso en torno al acuerdo educativo [de 2022] y eso era lo que estábamos desarrollando. En la rueda de prensa que dimos cuando se nos remitió el proyecto de ley, dijimos que tenía los mimbres suficientes para iniciar un trámite parlamentario. No compartíamos al 100% el proyecto de ley pero no nos pusimos en un maximalismo de creer que hay que retirarlo. Pero, de repente, el 3 de octubre y sin ningún tipo de conversación previa, se nos presenta una enmienda que no tiene nada que ver con lo firmado y con lo debatido en el acuerdo educativo.

Estamos hablando de…

...de la enmienda de los modelos lingüísticos. La número cinco. No responde a desarrollar el título cuatro de la ley, que es el de las lenguas. Se salta todos los consensos habidos y por haber. Sabemos que ha habido controversias entre los dos partidos que sustentan al Gobierno a la hora de llegar a un consenso sobre esa enmienda. Sabemos que han estado hasta el último segundo -literalmente- debatiendo sobre cómo hacer esa enmienda. El consenso al que han llegado ha sido ponerla en la explicación de motivos, en el preámbulo. Para nosotros, insisto, se han cambiado radicalmente las reglas de de juego. ¿Cómo estamos ahora? La voluntad total de EH Bildu es iniciar el trámite parlamentario de las enmiendas parciales. Pero exigimos un mínimo. Exigimos que los dos partidos que han firmado esa enmienda den una versión única y clara sobre los modelos lingüísticos. Uno dice que los actuales modelos lingüísticos hay que blindarlos ‘per se’ y en torno a ellos adecuarlos a cada centro. Y hay otra versión, que es la del consejero Bildarratz, que dice que en base a los proyectos lingüísticos habrá que modificar los modelos lingüísticos vigentes.

Por concretar: ¿EH Bildu no va a apoyar entonces ninguna ley en la que se mantengan los modelos lingüísticos A, B y D?

EH Bildu no va a apoyar ninguna ley que nos lleve a incertidumbres jurídicas y esta enmienda nos lleva a incertidumbres jurídicas.

Si se despejan esas “incertidumbres jurídicas”, ¿EH Bildu podría apoyar algún otro formato en el que se mantengan los modelos lingüísticos A, B y D? Insisto en los tres, incluido el A.

Si en el desarrollo de la ley queda lo suficientemente claro hacia dónde vamos a avanzar, estamos dispuestos a debatir e incluso a hacer propuestas para poder llegar a consensos. Pero que los modelos lingüísticos A, B y D queden blindados por ley EH Bildu no la va a apoyar. Si la ley blinda los modelos A, B y D, no va a tener desde luego el apoyo de EH Bildu.

Pero la ley puede salir igualmente con la mayoría del Gobierno de PNV y PSE-EE.

Sería un fracaso para este país. No estamos hablando de una ley cualquiera. Estamos hablando de una ley de vital trascendencia para las próximas generaciones. El lehendakari -una y otra vez- ha dicho que la educación es uno de los pactos de país que él propone. Bien, pues si es un pacto de país, no puede ser un pacto entre los dos partidos del Gobierno. Hasta el 3 de octubre pensábamos que estábamos en la sintonía de que la ley educativa tenía que tener consensos amplios y ser un pacto de país. A partir del texto del 3 de octubre creemos que se está imponiendo la versión y el relato del PSE-EE y que el PNV compra ese marco. Vemos un esquema de ‘es posible sacarla entre los dos partidos y luego, si EH Bildu quiere adherirse, que se adhiera’. Pues nosotros no nos vamos a adherir sin más a algo que van a pactar con mayoría simple el PSE-EE y el PNV. Si es pacto de país, necesita de mayorías amplias y eso requiere que esté EH Bildu.

¿Creía EH Bildu en algún momento que podría haber sido posible un acuerdo con el PNV y sin su socio de Gobierno, sin el PSE-EE? ¿Eso ha estado encima de la mesa?

Bueno, podría haber estado. Entendemos que una ley tan básica y tan estratégica como la educativa necesita del PNV. Lo sabemos y lo aceptamos. Pero también necesita de EH Bildu. Esto no va a ser una ley técnica al uso. Esto necesita de un proceso. Estamos hablando de un proceso que va a transformar -o que quiere transformar- el sistema educativo. Se quiere ser mucho más participativo con los municipios implicados, con la comunidad educativa. Esto no puede ser simplemente un pacto de Gobierno con en una mayoría simple parlamentaria.

Más que simple, es una mayoría absoluta la de este Gobierno.

Me refiero a una mayoría del 50% más uno. Con matices, la mitad de los municipios de Araba, Bizkaia y Gipuzkoa están gobernados por EH Bildu y la otra mitad por el PNV. Y esto va a requerir de una gestión local, de una gobernanza colaborativa. Va a requerir de hacer una revisión del mapa escolar municipio por municipio, comarca por comarca. Y ahí todos los agentes tienen que estar implicados, también los partidos políticos. Vuelvo a la pregunta anterior: ¿Alguna vez ha estado en el esquema una ley sólo con EH Bildu y el PNV? Bueno, en la ponencia de autogobierno, la pasada legislatura, las bases y principios para renovar el autogobierno y para un nuevo estatus las pactamos sólo con el PNV. Y, aún así, tendríamos mayoría amplísima cualificada como para poder sacar una ley.

En la ponencia de autogobierno, tras ese acuerdo, el PNV luego se echó para atrás, lo intentó reformular con el socio de Gobierno y el resultado es que todo quedó en nada. ¿Existe ese riesgo también con la reforma educativa? ¿Hay margen para sacarla adelante en esta legislatura?

Sí, claro.

No sólo hablo de tiempo, hablo de margen político también.

Sí, nosotros creemos que sí. No tiramos la toalla. Este jueves se ha abierto una nueva fase. A pesar de todo, vamos con la máxima voluntad de llegar a acuerdos. Pero también hacemos una advertencia: si esto va a ser un rodillo de los dos partidos del Gobierno cuando llegue la ponencia de las enmiendas, no se van a dar las condiciones reales para poder llegar a consensos.

¿Es suficiente el nivel B2 para las dos lenguas oficiales y el B1 para la tercera? ¿O es una renuncia del sistema educativo? El B2, en euskera, ni siquiera es el EGA.

No, creemos que es muy ambicioso. Hablamos de estos niveles al finalizar la ESO. El EGA, normalmente, se consigue una vez terminado el Bachillerato. Creemos que es un estándar europeo que deberíamos de cumplir. Hoy en día, desgraciadamente, no se cumple. Incluso el modelo que podríamos decir que es hegemónico en el sistema, el D, en su gran mayoría no consigue dotar al alumnado del B2. No nos parece que esto sea una renuncia. Es más bien una apuesta estratégica que deberíamos de compartir todos y todas.

Si se fuera a un modelo único adaptado centro a centro, que era el espíritu del acuerdo inicial, ¿aceptaría EH Bildu que se incrementase el castellano en zonas donde el euskera pudiese ser más hegemónico?

Si responde a criterios única y exclusivamente lingüísticos y pedagógicos, por supuesto. Pero estamos hablando de municipios que seguramente podamos contar con los dedos de una mano.

¿Qué diagnóstico hace EH Bildu de que casi el 50% del alumnado esté matriculado en centros de titularidad privada? Es un dato que no tiene ni la Comunidad de Madrid.

Hay diferentes razones que han llevado a que el 50% de las familias opten por la escuela pública y el otro 50% opte por la educación concertada. En este país ha habido históricamente un impulso popular. Más allá de los derechos adquiridos en el Estatuto de Gernika, que hicieron que el autogobierno fuera desarrollando Sanidad, Servicios Sociales y la Euskal Eskola Publikoa, la escuela pública vasca, ha habido un impulso popular desde la autogobernanza que ha creado otras redes. Es un sistema educativo no tan piramidal o tan ligado a la Administración, sino que está ligado a las voluntades populares que pueblo a pueblo o municipio a municipio se han ido desarrollando a causa del franquismo y todo lo que supuso en la enseñanza del euskera o de la cultura vasca. Son otros modos mucho más cooperativos de desarrollar o de entender la educación, no sólo de prestación de un servicio, sino de querer participar activamente en el desarrollo de ese derecho. No podemos comparar el 50% de la concertada que tenemos en la Comunidad Autónoma Vasca con lo que tienen en Madrid o en otros lugares del Estado. Aquí, cierta parte de la concertada -afortunadamente- no tiene ánimo de lucro, vocación de enriquecerse. Además, han cumplido históricamente una función social que nosotros también reconocemos. En concreto, reconocemos la labor que históricamente han hecho las ikastolas y que hoy en día siguen haciendo. Pero también reconocemos incluso la labor que en algunos lugares está haciendo la concertada de iniciativa social de Kristau Eskola. Yo soy de Santutxu y tenemos el colegio de Kristau Eskola, Ángeles Custodios. Decir que ese colegio se enriquece, que es neoliberal y que lo único que quiere es privatizar la educación me parece una sandez. Este centro de Kristau Eskola hace una labor social ingente. Intenta darle a todo el alumnado migrante que acude allí casi servicios sociales de base. Catalogar a toda la concertada igual me parece precipitado y no conocer la realidad de los centros. Ahora bien, somos muy conscientes de la poca ambición de los diferentes Gobiernos y de los diferentes Departamentos de Educación a favor de una escuela pública de verdad enraizada en el territorio, lo más participativa posible, que euskaldunice en todo lo que tiene que euskaldunizar y que sea transmisora de la cultura vasca. Han abandonado en algunos momentos la labor que deberían haber llevado a cabo con respecto a la escuela pública y eso también ha podido hacer que muchas familias hayan optado por otro tipo de educación.

Si responde a criterios única y exclusivamente lingüísticos y pedagógicos, estamos dispuestos a más castellano. Pero estamos hablando de municipios que seguramente podamos contar con los dedos de una mano

Uno de los partidos que más legislaturas ha dirigido Educación ha sido Eusko Alkartasuna y EA forma parte ahora de EH Bildu. ¿La crítica también va para EA?

Creemos que es desde hace doce años, en concreto desde la legislatura de Patxi López con Isabel Celaá como consejera. Es cuando empieza nuestro sistema educativo a flaquear y a empeorar tanto en resultados como en diferentes diagnósticos que se han hecho. EA, uno de los partidos que conforma EH Bildu, ha hecho una buena labor también a favor de la escuela pública. Por ejemplo, recuerdo que fue bajo el mandato de Anjeles Iztueta cuando se universalizó el servicio de comedor. Donde antes se daban escasamente unos 10.000 menús se pasó a hacerlo en todo el sistema. No diría que las diferentes consejerías de EA hayan abandonado la escuela pública. Para nada. Sí lo digo del mandato de Isabel Celaá y, sobre todo, de los dos de Cristina Uriarte.

Otro partido que está integrado en EH Bildu es Alternatiba. Alternatiba, como también otras organizaciones como LAB o como Steilas, tienen un planteamiento más contundente en defensa de la escuela pública. ¿Cómo analiza estos debates internos?

Bueno, a LAB y Steilas no los meto en los debates “internos”. Por mucho que miembros de EH Bildu participen, seguramente en amplia mayoría, en esos sindicatos no son orgánicamente de EH Bildu. Yo siempre hago una afirmación: no hay ni en este Parlamento ni en ninguna institución vasca nadie que haya hecho más por la escuela pública que EH Bildu y la izquierda independentista en su conjunto. Si alguien fomenta una escuela pública que quiere euskaldunizar, que quiere transmitir la cultura vasca, que quiere menos burocracia, que quiere comedores escolares propios e instalaciones dignas y que quiere ser inclusiva es EH Bildu. Muestra de ello son todas las AMPA en las que participamos y todas las direcciones en las que participamos. No como EH Bildu, claro, sino como militantes de la izquierda independentista. Parece que otras fuerzas hacen cosas a favor de la escuela pública y que EH Bildu no. Pues eso lo niego tajantemente. Planteamos con contundencia qué es lo que necesita la escuela pública para avanzar. Y necesita dar un salto en calidad, un pacto social de país en contra de la segregación y no sé si miles pero sí cientos de millones para inversiones en infraestructuras. Ahí situamos nuestra labor, mucho más allá de reivindicarla única y exclusivamente en 140 caracteres.

Pero han tenido debates internos con este tema.

Desde que se creó EH Bildu en el 2011 ha tenido como objetivo intentar definir, dentro del Estado vasco que quiere crear, cuáles son los retos estratégicos que tenemos por delante. Y uno de ellos es el del sistema educativo. EH Bildu ha tenido reuniones y diferentes foros internos, a diferentes niveles, debatiendo y estructurando cuál sería su propuesta educativa. A principios de esta legislatura, se nos abrió una ventana de oportunidad para poder llegar a un consenso en torno a un acuerdo educativo que nos llevara a marcar las bases de una nueva ley. Lo primero que se hizo en cuanto ese debate tuvo la oportunidad de abrirse fue poner mecanismos internos para consensuar la propuesta estratégica de EH Bildu, es decir, cuál es nuestro sistema educativo ideal para Euskal Herria. Hicimos un debate que seguramente se pueda mejorar -esto no lo niego- pero fuimos comarca por comarca. Vimos que había dos posturas dentro de EH Bildu. Una era la que estamos llevando a cabo ahora, la de la convergencia entre diferentes centros educativos, entre diferentes tradiciones históricas a nivel educativo, para poder confluir hacia algo nuevo. Y otra era intentar construir un sistema educativo con la premisa de que tenía que ser única y exclusivamente en torno a la escuela pública. Lo debatimos durante dos horas y media. Lo emitimos públicamente en YouTube, en ‘streaming’, sin ningún tipo de complejo. Llegamos a un documento final y más de un 80% votó -votamos- a favor de la primera propuesta. Y añado: el voto a la ley educativa se va a refrendar en una Asamblea general de EH Bildu.

Catalogar una ikastola al mismo nivel que Gaztelueta, colegio que segrega por sexos y del Opus Dei, me parece una aberración

Por concretar algo más esta última idea: ¿Podría ocurrir que el grupo parlamentario alcanzara un acuerdo en torno a la ley y que luego la militancia no lo refrendara?

Sí. Vamos a participar en la ponencia de enmiendas y, después, daremos cuenta del resultado, la Mesa Política valorará cuál es la posición que debería de tener EH Bildu y eso lo presentaremos en una asamblea específica. Vamos a dar cuenta de todo con luz y taquígrafos. Los ‘bilkides’ decidirán si se vota a favor, si nos abstenemos o si votamos en contra.

El dirigente Pello Otxandiano, en una entrevista, venía a decir que el debate entre lo público y lo privado es un debate del pasado y que hay que centrarse en los centros y en su autonomía. Sin embargo, esto suena radicalmente diferente a lo que defiende EH Bildu en los debates de Osakidetza o en otros ámbitos. ¿Es menos privada una ikastola?

Sin duda. Sin duda. Catalogar una ikastola al mismo nivel que Gaztelueta, colegio que segrega por sexos y del Opus Dei, me parece también una aberración. Es sólo poner el foco en la titularidad en el CIF de ese centro y me parece que es un gran-gran error. En el sistema de cuidados hay una llamada para defender un sistema “público comunitario”, por ejemplo, y nadie pone en tela de juicio si va a ser más privado o más público o si se está superando una supuesta dicotomía en los cuidados.

En Osakidetza, por ejemplo, sólo una comarca con un hospital concertado. Es Tolosaldea. Y EH Bildu hace bandera de que hay que publificar ese hospital o crear uno nuevo..

Los ciudadanos, en cuanto al sistema de salud, somos perceptores de un servicio. Tú tienes una necesidad y la Administración te cubre esa necesidad. Punto. Ahí se acabó la interacción entre el receptor del servicio y el ente que da ese servicio. En Educación no podemos hablar de eso. Entre el receptor del servicio o, mejor dicho, el receptor de ese derecho y el garante del derecho tenemos una comunidad educativa. Me atrevería a decir que a nivel europeo no hay ninguna tan activa como la hay aquí. Ha sido capaz de, en los peores momentos históricos que ha vivido este país, crear una red en la clandestinidad para mantener el euskera, la transmisión de la cultura vasca o los libros de texto. Hablar de que el sistema educativo y el sistema de salud son lo mismo no es acertado. EH Bildu apuesta por un sistema educativo público, soberano. Sin ambages, público y soberano. Ahora, si alzamos un poco la mirada y vemos en nuestro entorno qué sistemas públicos tenemos, nos daremos cuenta de que los sistemas públicos más avanzados en Europa, por ejemplo, son muchísimo más descentralizados. En muchos casos las titularidades no sólo son del Estado, sino también de los municipios. Creemos en un sistema público. Lo que pasa es que hay dos opciones de hacer este camino. Esta semana hemos vuelto a escuchar que una gran mayoría política y social avaló la ley actual, la de 1993. Mentira. Pues bueno: de aquellos polvos estos lodos. Cerramos la puerta a una tercera opción de un sistema o de una red mucho más comunitaria. Ahora, o eres público, es decir, de la Administración, o eres privado. Eso nos ha traído a donde estamos hoy. ¿Por qué no poder experimentar con diferentes titularidades donde Departamento de Educación, por ejemplo, una ikastola y un municipio puedan compartir una titularidad? Un inicio para recorrer ese camino es lo que hemos llamado como Servicio Vasco de Educación.

El Servicio Vasco de Educación lo conformarán, según ese modelo, todos los centros financiados, públicos y concertados. Sobre la laicidad, EH Bildu es el grupo que más énfasis ha hecho en la exigencia de ello para recibir fondos públicos. ¿Esto implica dejar de concertar colegios religiosos?

Los centros religiosos, como otros muchos centros, tienen que avanzar hacia las nuevas condiciones que va a marcar el Servicio Vasco de Educación. Sin evitar la pregunta, le diré que creemos que la educación tiene que ser laica. ¿Hay que educar en una doctrina concreta? Ceemos radicalmente que no. Teniendo en cuenta que el 35% del sistema son escuelas religiosas cristianas, somos claros. Si al final el proyecto de ley define que los centros educativos no pueden adoctrinar en religión y que su estética cristiana tiene que desaparecer, si no cumplen esos requisitos, tienen que estar fuera de la prestación del servicio público de educación. Por lo tanto, no recibirían ayudas públicas. Somos tajantes. Si no cumples las condiciones, no recibes ayudas públicas.

¿Tendrían que quitar un crucifijo?

Lo mismo que si segregan con sexos. Pero tendría que valorarlo inspección, seguramente habría un requerimiento, tendrían que quitarlo, … No creemos que se lleguen a dar esas situaciones en principio.

Este curso 2023/2024 ha empezado con la polémica en torno al transporte escolar. Hubo días sin servicio y el consejero contrató como asesor al miembro del consejo de administración de una de las empresas adjudicatarias, Joanes Labayen. ¿Les valen las explicaciones de Bildarratz o apoyarán la petición de comisión de investigación de PP y Elkarrekin Podemos-IU?

No estamos satisfechos con las explicaciones que ha dado el consejero, básicamente porque nos reafirmamos en que es un ‘modus operandi’ de este Gobierno, en concreto del PNV. Es un modo de hacer política que se ha alargado durante décadas y que tiene consecuencias. No podemos dilucidar si han hecho algo ilegal, pero cuanto menos no ha sido nada estético. Las explicaciones no sacian. Sobre la comisión de investigación, pensaremos muy bien qué hacer a la hora de votar. PP y Podemos, por cierto, no han contado con nosotros en ningún momento. Pero, desde luego, siempre vamos a estar a favor de apoyar cualquier tipo de mecanismo que dé claridad al oscurantismo en la gestión.

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