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“Conseguimos que el escaño del BNG fuese el escaño de Galicia en el Parlamento europeo”

Ana Miranda, en el Parlamento europeo

Marcos Pérez Pena

Lleva casi año y medio ocupando su plaza en el europarlamento y en los próximos meses le dejará el puesto a otro de los representantes de la coalición Europa de los Pueblos-Verdes. La sonrisa permanente y el trabajo constante, para representar Galicia y hacer presente en las instituciones europeas los problemas y reivindicaciones del país. Un Parlamento en el que a pesar de estar lejos -recuerda siempre- a veces los ciudadanos tienen un acceso más sencillo que en la propia Cámara gallega. Hablamos con ella, recién llegada Bruselas, en Santiago de Compostela.

¿Cómo valoras este año y medio de actividad en el Parlamento europeo?

Creo que lo más importante en este tiempo fue que conseguimos que el escaño del BNG fuera el escaño de Galicia en el Parlamento. Creo que eso hoy lo tiene claro todo el mundo: nuestros votantes, pero también el resto de fuerzas políticas. Nosotros no tenemos la exclusividad de los temas gallegos, desde luego, pero nuestra presencia garantiza que se hable de Galicia. El segundo logro fue el hecho de darle voz directamente a la ciudadanía: que nosotros fuéramos un canal, conseguimos que este escaño fuera un puente, un camino de ida y vuelta, para llevar los problemas gallegos allá, pero también para traer alternativas europeas. Después, defender una Europa diferente: una Europa de izquierdas, de los pueblos, una Europa social... Hablar de los temas gallegos, pero no solo: hablar del Sáhara, de Palestina, de los mapuches..., defender esa conciencia de que Galicia no es un pueblo aislado, de que Galicia tiene una visión internacional.

En una rueda de prensa, hace unos meses, destacaste que el Parlamento europeo estaba lejos geográficamente, pero que para ciertas cuestiones estaba más cerca de la ciudadanía del que la propia cámara gallega. ¿Seguimos sintiendo demasiado lejos el Europarlamento?

Para muchos temas las ventanas del Parlamento gallego están cerradas, y en cambio el Parlamento europeo queda cerca, pero queda cerca porque hay una intermediación de una organización política que dice: “lo primero que tengo que hacer es traer aquí a la ciudadanía”. Pero en general el Parlamento europeo está lejos, y está lejos porque a los propios estados miembros no les interesa que esté cerca. ¿Por qué? Porque podemos boicotear el presupuesto comunitario, tenemos poder. Y ahí hay un pulso entre el Consejo y el Parlamento. Y sobre todo ahora, con 21 estados gobernados por la derecha. Hoy por hoy gobierna Europa la derecha y la ultraderecha, y da un poco de miedo. Y yo soy profundamente europeísta, pero critico totalmente el proyecto de la UE tal como va ahora. Si esta fuera una Europa más social, más participativa..., la visión de la gente sobre las instituciones europeas cambiaría. Pero hay que estar ahí, porque se deciden muchísimas cosas.

¿Somos conscientes de la importancia del Parlamento?

Es muy importante, claro. A comienzos del pasado año comenzó a debatirse el marco financiero, y con él el futuro de los fondos de cohesión para Galicia. Algo importantísimo: pasar de tener 5.600 a tener la mitad o menos. Dimos ruedas de prensa, tratamos de concienciar al país, y casi ningún medio se hizo eco. Y después Feijóo quiso vender esas negociaciones como un éxito, cuando estamos perdiendo 1.200 millones de euros. ¿Aceptamos que somos un país rico? Vendieron una moto falsa, y estoy decepcionada con que la gente no vea estas mentiras.

¿El funcionamiento de las instituciones europeas está falseando la democracia?

Falla el método comunitario. El Parlamento europeo tiene capacidad de decisión, pero después el Consejo rebaja lo que nosotros aprobamos. El Parlamento europeo es democrático, la derecha tiene mayoría y hay que aceptarlo, pero el problema llega después. Por eso hay que darle más poder al Parlamento.

¿Es más fácil para una minoría, como es la coalición Europa de los Pueblos, o como el grupo de ALE, hacerse oír y tener influencia real en el Parlamento europeo que en otras cámaras?

Estamos mejor tratados que el Grupo Mixto en el Congreso, por ejemplo. Y hay más libertad, sobre todo para intervenir y para hablar. Es otro concepto de democracia. Y nosotros, el BNG, tenemos una presencia, pero también es porque la trabajamos.

Y además es un trabajo que viene de muchos años atrás, primero con Camilo Nogueira, después contigo, siempre con mucho trabajo detrás...

Sí, somos muy pesados los dos (risas), siempre insistiendo, siempre metiéndonos en todos los temas...

¿Cómo ves el tema del naval? Hay alguna posibilidad de cambiar esta situación desde el Parlamento europeo?

PP y antes el PSOE hicieron las cosas mal con el naval, muy mal. Posibilitaron un método de financiación que es casi ilegal. Hay un marco legal europeo, que puede gustarnos o no, y sabes que lo que haces es ilegal y que puede ser recurrido... Y después negociaron muy mal en todo momento. En mayo del pasado año Almunia me explica que el expediente estaba incompleto, se lo cuento a Ana Pontón, que lo dice en el Parlamento gallego, y es así cómo se descubre todo, que no habían hecho bien su trabajo. Ahora todo depende de una decisión política, el colegio de comisarios puede tomar una decisión política, sobre todo en función del daño social que esta decisión puede provocar. Pero, desgraciadamente, creo que va a haber una multa, porque no confío mucho en Almunia. Y Feijoo nunca tomó la decisión de defender Galicia en este tema, como un tema de país.

También han llegado en las últimas semanas malas noticias relacionadas con la política agraria común y con la política pesquera. ¿Cómo terminarán estos dos asuntos? Parece que por mucho que estos sectores productivos se modernicen nunca es suficiente...

Nosotros defendíamos una política agraria “justa, verde y joven”, y en la que se primara la producción y no la superficie. Y al final esta reforma consolida la supresión de la cuotas en 2015. ¿Es una buena noticia? Es una buena nueva para las grandes superficies, para los cereales y la huerta, pero no para la agricultura verde e intensiva, y el fin de las cuotas va a facilitar la entrada de leche más barata. Y hoy por hoy el campo gallego está en una situación dramática, está luchando por sobrevivir. Es precisa la creación de un grupo lácteo gallego, es precisa la creación de un fondo compensatorio hasta 2018. Europa puede cambiar si cambian las actitudes, pero también depende del Gobierno que haya en Galicia y de cómo pelee por lo nuestro. Y en la pesca lo mismo: yo di una batalla muy grande para proteger la pesca artesanal gallega y el marisqueo estratégico. Pero la política pesquera primó los elementos económicos sobre los sociales. Y por eso voté en contra de la nueva PPC. Y yo me debo a mi país, y no a mi grupo, que votó a favor.

De forma inmediata se va a debatir el informe del saneamiento de las rías. ¿Cómo va a resultar, después de la polémica generada la pasada semana por el grupo popular?

Se discute el 8 de julio en la comisión de peticiones y aun no se sabe si va a haber un acuerdo, porque estaba preparado un documento de consenso entre los tres diputados, de los grupos popular, liberal y Verdes-ALE. Tres días antes de la presentación del documento el consenso se rompe porque se recibe presión del Partido Popular español y cambia el informe. En ese momento, nuestras diputadas preparan un documento alternativo y a ver qué va a pasar el día 8. ¿Qué esperamos? Pues que el informe reconozca que hay un problema no resuelto y que nuestras rías tienen que ser saneadas integralmente ya. Nuestra función no es salvar a las autoridades, que parece que es lo único que le preocupa al PP, sino que se lo debemos a las personas que viven y trabajan en las rías. Y si el día 8 no hay consenso, tendremos que votar los dos informes, y si hay votación la vamos a ganar.

¿Y cómo está el tema minero?. Cada vez está más claro que este es un tema que no sólo afecta a Galicia, sino a otros muchos puntos de Europa, sobre todo del sur. ¿Eso es bueno, no? ¿Podemos esperar que se prohíba definitivamente el uso del cianuro?

Hay una resolución del Parlamento de 2010 y se podría instar a todos los estados miembros a que promovieran esa prohibición. Es un tema que no estaba en la agenda en absoluto y la presión de la gente y de los movimientos sociales consiguió que lo estuviera.

Y, ya para finalizar, ¿qué ejes deberían definir las elecciones europeas del próximo mes de mayo?. ¿Por que tipo de candidaturas apuestas?

Hoy por hoy el eje principal debe seguir siendo defender Galicia en el Parlamento europeo, defenderla con una visión de izquierdas, con una visión nacionalista, con una visión propia. Galicia en el Parlamento europeo, escaño gallego. Y, además, hay un contexto de austericidio, de recortes sociales, y vemos cómo PP y PSOE llegan a un acuerdo europeo para defender ese bipartidismo. Estas elecciones tienen que ser una oportunidad para presentar alternativas. Se debaten cosa muy importantes en el Parlamento, y si no estamos ahí no va a haber quien defienda nuestros temas, no va a haber quien defienda a Galicia.

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