El artista mallorquín Panizza expone Fake-ces, una alegoría sobre la fragilidad de las relaciones humanas en la era digital
Una reflexión sobre el vertiginoso cambio marcado por la tecnología. La última colección del artista mallorquín Biel Mulet Panizza plantea una antítesis constante: realidad y ficción, intimidad y exposición pública, contactos personales y telemáticos, comunicación y soledad... Su obra Fake-ces, que a través de un juego de palabras evoca la mentira en los rostros, es una alegoría sobre la fragilidad de las relaciones humanas en la era digital.
Las 12 obras que componen la colección, expuesta en la exhibición internacional Summa Mallorca que puede visitarse hasta este domingo en Pueblo Español, utilizan una técnica innovadora, basada en pintura acrílica sobre tela superpuesta con metacrilato retro iluminado grabado con tecnología láser. Los cuadros muestran caras humanas cromáticas distorsionadas para expresar un mensaje metafórico que establece distancia entre la persona y su gemelo digital.
“Pinto rostros fragmentados, tensados y desfigurados para representar la inestabilidad del sujeto contemporáneo expuesto a dinámicas de hiperrepresentación y desgaste emocional”, explica el autor. Su arte busca la reivindicación de la autenticidad de una identidad que navega entre la privacidad y la constante proyección pública.
Panizza es un artista y creativo multidisciplinar. El pintor, escultor, músico, compositor y novelista busca provocar al espectador fusionando técnicas de pintura neoexpresionista con otras prácticas artísticas como la escultura en arcilla, resina o acero. El autor persigue estimular emociones y nuevas sensaciones a través de una pintura orgánica, derivada de la técnica pictórica action painting, aplicada desde una paleta “anárquicamente mediterránea”.
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