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Entrevista

Joan Groizard, director del IDAE: “Igual necesitamos un MasterChef para las renovables, falta personal especializado”

Joan Groizard Payeras, presidente del IDAE.

Angy Galvín

Mallorca —

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Joan Groizard (Palma, 1989) está al frente Instituto para la Diversificación y el Ahorro de la Energía (IDAE) desde 2019. Esta entidad, dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica, está desempeñando un papel fundamental en la gestión y el reparto de los fondos europeos. También se encarga del Plan de Inversiones para la Transición Energética de les Illes Balears (PITEIB), dotado con 233 millones de euros, procedentes del plan de recuperación, y que prevé un fuerte impulso de las renovables y del autoconsumo en el archipiélago.

Groizard defiende que Balears es una zona idónea para el desarrollo de las renovables porque son “un territorio aislado y eso nos permite tener esa mirada hacia dentro” y confía en la posibilidad de que el archipiélago sea un referente internacional en cuanto a transición energética. “Las renovables pueden generar un empleo que no dependa de que ahora vengan o no turistas o de que ahora haya o no haya un boom de la construcción”, añade, en referencia a las posibilidades de este sector para diversificar la economía balear.

En primer lugar quería preguntarle por el plan de inversión que va a destinar el Gobierno central para Balears. En teoría, van a destinar más de 230 millones procedentes de fondos europeos para impulsar la transformación energética del archipiélago. ¿Cuáles son las principales líneas de inversión de este programa?

Efectivamente, es un plan que para Balears es muy, muy ambicioso. Hablamos de más de 230 millones de euros que se suman a todos los fondos que ya le corresponden a Balears a nivel nacional. Lo que hemos tratado de hacer con este plan es abordar los retos específicos que tiene Balears en este caso y que tienen los territorios insulares en cuestiones energéticas. Es una cuestión que hemos trabajado, además, muy de la mano del Govern, con el equipo de la Conselleria de Justicia Energética, para identificar cuáles son las particularidades específicas que tiene, por ejemplo, toda la parte del ciclo del agua. Es decir, el cambio climático va a significar menor disponibilidad de agua, lo que genera mayor necesidad de salar o de depurar agua y, por tanto, esto va a asociado al consumo energético y a la eficiencia energética. También vamos a avanzar en vehículos eléctricos marítimos. ¿Por qué no generar una pequeña industria de barcos eléctricos en Balears? Asimismo, hay cuestiones como el despliegue del autoconsumo o la mejora de la eficiencia energética en hogares vulnerables. Es decir, queremos que la transición energética aterrice y llegue a todas las viviendas, también aquellas que a lo mejor no pueden permitirse por sus propios medios apostar por este tipo de cuestiones. Es un plan que permite multiplicar la capacidad de renovables de Balears, un despliegue de puntos de recarga. Es una transformación potente en los próximos años.

¿Cómo valora usted la gestión de los fondos europeos por las distintas administraciones?

Soy consciente de que es cuestión de debate. Se debate si la administración es lenta o burocrática. Yo creo que, pase lo que pase, ese discurso siempre lo vamos a tener. Por cierto, quien haya intentado cambiarse de banco o de empresa de telefonía móvil también sabe que la empresa privada es burocrática. Si miramos el marco europeo, España sigue siendo el país más avanzado en el despliegue de su plan de recuperación. Fuimos el primer país en aprobarlo, el primer país en conseguir el primer desembolso y hemos sido el primer país en solicitar el segundo desembolso. Y, por otra parte, el dinero ya está llegando, ya tenemos decenas de miles de solicitudes de ayudas en proyectos concretos, infraestructura de recarga de vehículo eléctrico, energías renovables, comunidades energéticas, etc. Estamos ya resolviendo las primeras solicitudes. Estamos a punto, por ejemplo, de anunciar los resultados de la primera convocatoria de comunidades energéticas. Hemos cerrado ya la convocatoria de hidrógeno renovable... Es decir, estamos bastante avanzados para una multiplicación del presupuesto que es histórica. Si miramos, por ejemplo, el IDAE, estamos hablando del presupuesto acumulado de diez años de vida concentrado en uno solo. Sin, obviamente, diez veces más recursos humanos para gestionarlo. El objetivo de este plan de recuperación, que era reactivar la economía y generar empleo, se está cumpliendo. Por ejemplo, en el ámbito energético, un reto o un problema a abordar es que no hay gente. El empleo está tan disparado en la instalación de placas solares o en la rehabilitación energética que a las propias empresas les está costando encontrar personal. Y no es un tema retributivo: incluso con unas condiciones retributivas muy dignas y muy interesantes está costando encontrar personal formado. ¿Por qué? Porque está auténticamente disparado, lo cual significa que los fondos están teniendo su impacto. Por lo tanto, a nivel general, creo que está siendo positiva la gestión de los fondos. Seguro que podemos correr más y estamos trabajando muy de cerca con las comunidades autónomas.

Entonces cree que existe una falta de mano de obra especializada para el sector de las renovables y de la transición energética en general.

Yo creo que sí. Llevamos años diciendo que la transición energética es una oportunidad ambiental, por supuesto, pero social y económica, de generación de empleo. Eso se está viendo ya. Es decir, hay demanda de esa mano de obra y el problema es que estamos llegando a un punto en el que está empezando a faltar esa mano de obra. Hace unos meses hablaba con el colectivo de instaladores eléctricos. La vicepresidenta de la asociación planteaba que igual necesitamos una especie de MasterChef para el mundo de las renovables o de las tecnologías limpias. Comentaban precisamente que el ámbito de la hostelería y del mundo de la cocina tenía problemas de personal cualificado, que se dedicara al oficio con carácter profesional. Y resulta que, con algo tan simple como un programa de televisión que popularice el asunto, de repente se había disparado la gente que quería apuntarse a cursos de cocina. En el ámbito de las renovables, tenemos en Mallorca, en Balears y en toda España cursos de formación, ciclos superiores, de formación profesional, de ámbito de las energías renovables, de Electrotecnia -los profesionales de las instalaciones eléctricas, que son quienes instalan las placas solares y aseguran que está todo bien instalado-, etc. Cursos que son la formación que se necesita para este tipo de cuestiones. La oferta formativa está. Sé que los institutos en Palma, en Inca, en Llucmajor, etc. están haciendo una apuesta muy importante, pero se están encontrando dificultades para mantener estos cursos porque no tienen alumnos apuntados. Entonces se está detectando esa falta y no sé cómo, pero entre todos, entre el sector privado y la Administración, tenemos que ser capaces de hacer atractivo esto. Además, van a ser trabajos sin estacionalidad, mucho más estables, mucho más permanentes. Hay muchísimo recorrido por delante. Estamos avanzando, pero queda casi toda la transición por hacer. Son empleos de presente y de futuro. Poder prometer estabilidad laboral es una cosa importantísima y, sin embargo, no estamos consiguiendo que sea atractivo apuntarse a esos cursos formativos. Está empezando a faltar mano de obra y hay que ver cómo hacemos atractivas esas opciones.

También las renovables son una posible vía para diversificar la economía balear.

Efectivamente. La economía balear es altamente dependiente del turismo. Lo ha sido también de la construcción, sobre todo de la construcción de obra nueva. El sector de la construcción y el sector del turismo son altamente estacionales y dependientes. Cuando las cosas van bien, entre comillas, van disparados. Y, cuando las cosas van mal, son un desastre. Se ha sufrido mucho y se ha visibilizado mucho esa dependencia recientemente: en el año del COVID, sobre todo, se pararon los desplazamientos internacionales y eso impactó en muchísima gente. Y menos mal que tuvimos los ERTE para proteger a la ciudadanía y a los trabajadores. Efectivamente, este tipo de alternativas [las renovables] lo que puede permitir es generar un empleo que no dependa de que ahora vengan o no turistas o de que ahora haya o no un boom de la construcción. Es una oportunidad para una economía más estable y que funcione de forma más progresiva.

¿Qué características hacen que el archipiélago balear sea bastante proclive para ese desarrollo de las renovables?

Somos un territorio aislado y eso nos permite tener esa mirada hacia dentro. Y esa conciencia de la limitación del territorio nos permite también tener una visión de conjunto. Hasta ahora, consumimos energía que viene de fuera. Tenemos que ser mucho más autóctonos y reforzar esa autonomía energética. Y tenemos que tener esa visión de conjunto. Además, Balears es una referencia internacional porque mucha gente nos conoce y visita estas islas. Cualquier cosa que se haga aquí va a poder ser un referente más allá, porque tenemos muchísima visibilidad. Además, tenemos el recurso: no somos Andalucía ni Extremadura, pero tenemos enormes recursos solares si nos comparamos con cualquiera de nuestros vecinos europeos. Y tenemos, además, empresas, tanto el sector turístico como no, que están dispuestas a invertir. Se suman distintas cuestiones. Y, sobre todo, la vulnerabilidad: esa dependencia exterior que tenemos, nos hace vulnerables cuando se disparan los precios del gas o del gasoil, cuando hay crisis de transportistas, etc. Eso nos obliga a pensar las cosas de otra manera y podemos ser pioneros.

¿Qué medidas están tomando desde el Ministerio para fomentar el coche eléctrico? El Govern, por ejemplo, está negociando constantemente con los rent a car para que renueven la flota con coches eléctricos. ¿Por parte del Gobierno, como se está incentivando?

Es importante intentar reducir el uso del coche particular. Balears es la comunidad autónoma con más vehículos por habitante, casi un vehículo por habitante, contando a todo el mundo, incluida la gente que no conduce o que no tiene edad para conducir. Por tanto, debemos apostar por el transporte público. También están las zonas de bajas emisiones. La Ley de Cambio Climático estatal que se aprobó el año pasado obliga a que todos los municipios de más de 50.000 habitantes tengan que tener una zona de bajas emisiones el año 2023. Por lo tanto, prevé que se limiten los vehículos contaminantes y que se impulse el transporte público. Y, luego, el Gobierno apuesta por el despliegue del vehículo eléctrico. Por ejemplo, el programa que tenemos abierto ahora de ayudas a la adquisición de vehículos eléctricos y puntos de recarga está teniendo en Balears muchísimo éxito. Hablamos de más de 1500 solicitudes ya. Después está el despliegue de puntos de recarga, que va a ser tal que cualquiera va a poder desplazarse por toda España sin problema usando el vehículo eléctrico. En el caso del plan específico para Balears que hemos impulsado con este presupuesto nacional, se prevén medidas como lanzaderas eléctricas o el apoyo a sistemas de carsharing, es decir, evitar el uso particular del coche privado para tener, por ejemplo, un vehículo compartido con una aplicación móvil.

Inauguraron precisamente ustedes hace unos meses, en marzo, la planta de hidrógeno renovable en Lloseta, que supone la primera planta de hidrógeno renovable en toda España. Me gustaría preguntarle cuál es el estado actual del proyecto y qué supone para el sistema energético del país y de las islas.

Es muy interesante y va a ser el primero de muchos, muchos, muchos proyectos de hidrógeno renovable en España. Hasta hace nada el hidrógeno renovable lo veíamos como una cosa muy futurible, del año 2030 o más allá. El proyecto de Lloseta demuestra que es viable. El 70% de ese proyecto es tecnología española. Es decir, hay empresas en la zona, en Mallorca, en España, que generan actividad económica. Esto no va de comprar tecnología a otros. Lo que permite el proyecto de Lloseta es empezar a construir ese sistema energético cero emisiones: renovables para climatización, renovables para movilidad, renovables para industria... Y nos permite empezar a testar ya con soluciones que antes creíamos que eran del futuro, pero que ya son del presente, como es el hidrógeno. Y, además, insisto, siendo referentes a nivel europeo, a nivel internacional.

¿Tiene calculado el Gobierno cuánto ha gastado en asesores para defender a España en los arbitrajes por los recortes en las renovables?

Uno de los principales problemas que nos encontramos al llegar al Gobierno es el enorme estado de litigiosidad que tenemos entre cantidad de arbitrajes y de tribunales, tanto nacionales como internacionales, por cambios normativos que afectan a las renovables. Lo que hemos tratado de hacer precisamente desde el principio es lo contrario: dar visibilidad a largo plazo, dar una hoja de ruta muy clara de por dónde van las cosas para evitar esos cambios a mitad de partido que puedan trastocar. Eso nos ha permitido que volvamos al top diez de proyectos de países atractivos para invertir en renovables. Y, mientras tanto, sin embargo, tenemos que gestionar efectivamente esas decisiones, esos cambios del pasado que han generado enormes pleitos y enormes arbitrajes contra España. El dato es público. Los Presupuestos Generales del Estado han marcado en los últimos años 9 millones y medio de euros de fondos para actividades de defensa del Estado Español en estos arbitrajes internacionales por esas decisiones que se que se tomaron en el pasado. Es una de las funciones que se nos encomendó a IDAE, nos encargamos de dar apoyo a la Abogacía del Estado en esa labor.

Hablando de funciones, ¿van a encargarse ustedes de gestionar las concesiones hidroeléctricas cuándo caduquen?

IDAE, desde hace muchos años, invierte y participa en proyectos renovables. O sea, los primeros parques eólicos, por ejemplo, de España, se hicieron porque IDAE invertía en ellos. IDAE es una empresa pública que se dedica, además de gestionar ayudas, a invertir en proyectos innovadores. Y, de hecho, los sueldos del personal de IDAE no se pagan con los Presupuestos Generales del Estado, sino con esas actividades que el propio IDAE va desempeñando. Con el tema de las centrales hidroeléctricas hay un debate enorme porque van finalizando esas concesiones. Al final, depende de cada una de las confederaciones hidrográficas, que son las titulares de esas centrales. Con carácter general, entiendo que lo que se va a hacer va a ser volver a sacar a concesión o a explotación muchas de ellas. Algunas van a desaparecer porque ambientalmente lo que tiene más sentido es hacer desaparecer esas centrales, sobre todo las más pequeñas, para que el cauce del río tenga un caudal ecológico. Y, en algunos casos, las propias confederaciones pueden optar por ser ellas mismas, desde el Estado, las que operen ese tipo de infraestructuras. Y ahí nosotros estamos para apoyarlas cuando lo necesiten. Al final el modelo va a seguir siendo mixto, pues una parte va a ser en base a concesiones y otra parte puede ser gestión propia. Y, en todo caso, lo que sí que está en la Ley de Cambio Climático es que el uso de un recurso público como es el agua, en las nuevas concesiones, tiene que ir orientado a maximizar el bien general y, por tanto, la integración de renovables en el sistema. En definitiva, creo que no es tan clave quién es el propietario o el operador de esas infraestructuras, sino con qué finalidad se hacen. Y que no sea un criterio exclusivamente económico, sino que se tenga en cuenta la realidad ambiental.

El Plan de Inversiones para la Transición Energética contempla diversas actuaciones para reducir hasta un 40% la factura eléctrica de más de 500 familias vulnerables de Balears. ¿Cómo se materializa esa intención?

Aquí va a ser importantísimo trabajar con los ayuntamientos, que al final son la primera línea de protección a los vulnerables. La Conselleria de Transición Energética y la Conselleria de Servicios Sociales son fundamentales para identificar estos hogares vulnerables. Hablamos de actuaciones de eficiencia energética, es decir, tienen que estar bien aislados los edificios para que en invierno no haga tanto frío y no se pierda el calor y para que en verano no haga tanto calor y las condiciones sean más adecuadas. Es decir, para ganar en un mínimo de calidad de vida. Y, por otra parte, hablamos de actuaciones enfocadas en el uso de renovables, pues son la forma más barata de generar electricidad. Entonces, vamos a invertir estos fondos públicos, por ejemplo, en sistemas renovables que puedan ser compartidos entre varias viviendas sociales. Es la combinación de dos medidas: mejorar la eficiencia energética para que se necesite menos energía y que esa energía provenga de fuentes renovables. La transición energética debería mejorar las condiciones de todos. También las condiciones de los que menos tienen.

Muchas gracias.

A ustedes.

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