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Prohibido el alquiler de barcos sin licencia: “Vamos a tener que cerrar la empresa”

Varios barcos fondeados y tres bañistas en la playa de Talamanca.

Ángela Torres Riera

16 de septiembre de 2026 22:33 h

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En la bahía de Sant Antoni (Eivissa), en el punto limítrofe con el municipio de Sant Josep, hay un embarcadero, junto a un chiringuito histórico, desde donde suben y bajan constantemente tripulantes de embarcaciones de reducidas dimensiones, con capacidad para seis o siete personas, no más. Esta imagen desaparecerá, en principio, a partir de este 1 de octubre, no porque la temporada turística haya tocado fin, sino por la nueva prohibición –ya publicada en el Boletín Oficial del Estado (BOE)– que supone un paso más en la seguridad marítima de toda España mediante la prohibición de que cualquier persona sin titulación pueda conducir embarcaciones de recreo. 

La nueva normativa no permite, así, que turistas o residentes sin Licencia de Navegación (LN) o Titulín –que actualmente se obtiene tras un curso de dos horas teóricas y dos prácticas– puedan alquilar barcas de tamaño menor (máximo cinco metros de eslora y 15 CV de potencia), como se venía haciendo hasta ahora. Se trata de un cambio concreto contemplado en el Real Decreto 1188/2025, de 26 de diciembre, que modifica el régimen de titulaciones náuticas, que está recurrido en el Tribunal Supremo y pendiente de sentencia.

Otros requisitos para este tipo de lanchas eran no alejarse más de dos millas desde el punto de la costa donde se había zarpado y navegar solo de día. Las excursiones se organizan, por este motivo, generalmente por dos turnos: o por la mañana hasta pasado el mediodía o desde primera hora de la tarde hasta el atardecer, cuando los clientes tienen que poner rumbo de vuelta al puerto. Pero a partir de este otoño y de cara a cualquier temporada próxima, la condición de contar con el título habilitante permanecerá atemporalmente y para cualquier tipo de barco.

“Nosotros vamos a tener que cerrar la empresa”, confiesa Vicente Bonet, propietario de la compañía local Starboats, que solo cuenta con embarcaciones de recreo sin licencia, doce en total. Además de cuatro trabajadores y 25 años de historia a sus espaldas. “El permiso te permite llevar un barco más grande y con un motor bastante más potente. Entonces creemos que a la gente que lo tenga no le interesará coger barcas con tan poca potencia”, lamenta el ibicenco.

Nosotros vamos a tener que cerrar la empresa. El permiso te permite llevar un barco más grande y con un motor bastante más potente. Entonces creemos que a la gente que lo tenga no le interesará coger barcas con tan poca potencia

Vicente Bonet Propietario de la compañía local Starboats

Considera, respecto al cambio de normativa, que Capitanía Marítima ha tenido en cuenta los datos de accidentes que no “justifican” la decisión. Este diario se ha puesto en contacto con Capitanía para solicitar datos actualizados sin haber obtenido respuesta en el momento en que se publica esta información.

Barcos fondeados en la cala de Porroig es una zona de gran valor ecológico gracias a los fondos marinos, formados por praderas de posidonia.

José [nombre ficticio para este reportaje], dueño de otra empresa enfocada al alquiler de barcos sin y con licencia –en el segundo caso de mayor tamaño, más motor– lamenta también la aprobación del Real Decreto y explica que, a nivel nacional, el caso está en los tribunales con un abogado que ejerce la defensa legal de todos los perjudicados, representados por l' Associació de Lloguer d' Embarcacions Turístiques (ALET), con sede en la Costa Brava. En su caso, sobrevivirán económicamente. “Si [la medida] es por seguridad marítima, está bien”, considera. 

Las compañías como la suya –con base portuaria en Sant Antoni– ofertan sobre todo embarcaciones con patrón, pero algunas tomaron la decisión de adquirir además un número contado de barcos de recreo para contratar libres de Titulín porque dan un extra de rentabilidad. “Ahora lo que se van a perder son lugares de empleo, porque estos ‘barquitos’ necesitan bastante mantenimiento, de limpieza y mecánica, que en el resto de navíos sueñe hacer el patrón”, sigue. 

'“Ahora lo que se van a perder son lugares de empleo, porque estos ‘barquitos’ necesitan bastante mantenimiento, de limpieza y mecánica, que en el resto de navíos sueñe hacer el patrón', comenta el propietario de otra empresa

Sin nociones básicas de navegación

La patrona de otra empresa similar y que prefiere no identificarse recibe la prohibición de manera “positiva”, tanto para el sector náutico como para la “seguridad marítima” general. Hasta la fecha, tanto los patrones profesionales como las personas que navegaban de forma recreativa sentían “preocupación” cuando veían llegar estas embarcaciones (conducidas por usuarios sin LN) a las calas. Sobre todo, porque las personas que las manejan raras veces tienen, siquiera, nociones básicas de navegación.

Tampoco sobre fondeo, normas de preferencia o protección de la posidonia. A esto se suma que, en algunos casos, se consume alcohol durante la jornada, lo que aumenta considerablemente el “riesgo” al estar al mando de una embarcación. “Entiendo y empatizo con las empresas cuyo negocio depende exclusivamente de este tipo de alquiler. Sin embargo, es un modelo que ha crecido mucho durante los últimos años y, en algunos lugares, de una manera poco ordenada”, añade la patrona. 

En algunos casos, los usuarios de barcos sin titulación consumen alcohol durante la jornada, lo que aumenta considerablemente el riesgo al estar al mando de una embarcación

Este incremento desbordado de la oferta es lo que ha empujado ahora a poner coto a los alquileres de este tipo, poniendo en jaque a las empresas con una oferta tan particular, que para mantenerse a flote deberán adaptar progresivamente su actividad y buscar alternativas que combinen la viabilidad económica con una mayor “formación, seguridad y respeto” por el medio marino. Algunas voces del sector náutico opinan que, a pesar de que la nueva ley sea perjudicial para algunos negocios a corto plazo, puede ser beneficiosa para el sector y para lograr una navegación más segura y responsable a medio-largo término.

La temporada estival aumenta los barcos fondeados en la costa de Eivissa

Delimitación en zonas de paso comerciales

Otro de los cambios que contempla la normativa aprobada es la limitación a las barcas de recreo de navegar por rutas comerciales. Desde el Servicio Marítimo de la Guardia Civil manifiestan a elDiario.es que el hecho de que hasta ahora los usuarios pudiesen alquilar embarcaciones sin experiencia provocaba que algunas se acercaran peligrosamente a otros barcos más grandes y se entrometieran en zonas de navegación comercial, poniendo en riesgo su seguridad y la del resto. En ese sentido, los agentes comparan, en el plano terrestre, a circular al volante de un vehículo sin contar con el permiso de conducir. 

Además, los turistas o residentes que alquilaban estos barcos sin Licencia de Navegación salían incluso con mal tiempo, con condiciones meteorológicas adversas, a alta mar, lo que suponía un peligro añadido, apuntan desde el instituto armado. O, efectivamente, bajo el efecto del alcohol o de sustancias estupefacientes. Sobre todo, en un contexto marcado por el ocio como Balears y muy difícil de controlar en el ámbito marítimo.

La Guardia Civil asegura que los turistas o residentes que alquilaban estos barcos sin Licencia de Navegación salían incluso con mal tiempo a alta mar

En ese sentido, desde la Oficina Periférica de Comunicación (OPC) de la Guardia Civil indican que es “complicado” actuar porque no se cuenta con una legislación contundente, por lo que tan solo se ejecutan controles a los patrones en caso de accidente o conducta temeraria “muy obvia”.

Entre los usuarios con licencia para navegar en las islas existe la misma percepción de que mejorará la seguridad marítima sin estas embarcaciones de recreo, que no “molestan”, pero que generan inseguridad en el resto de navegantes. “En el puerto, por ejemplo, se te cruzan por delante porque no saben si deben salir por babor o por estribor; no tienen las pautas necesarias para navegar”, considera Maria Antonia Canals, de Mallorca, que se sacó la licencia tras adquirir una embarcación que amarra en el puerto de la colonia de Sant Jordi: “También atracan donde no pueden por desconocimiento de las normas. Es peligroso”.

Barcos cerca de la Cala Conta

Fondeos ilegales sobre posidonia

Por otra parte, las personas –a veces turistas que se han sacado algún tipo de titulación en su país pero no en España– que alquilan barcos de recreo sin licencia suelen desconocer la buena praxis para fondear sin perjudicar las praderas de posidonia, especie protegida en Balears y sobre la que ya fondean ilegalmente uno de cada cinco yates que surcan el mar de la pitiusa

De producirse algún perjuicio sobre esta planta endémica o vertidos en la costa actúa el Servicio Marítimo de la Guardia Civil junto con el Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA) y el Grupo de Actividades Subacuáticas (GEAS). Un equipo que, sin embargo, ha sido escaso hasta que el pasado abril la Delegación del Gobierno anunció la ampliación de la plantilla con doce nuevas plazas que se habilitarán cuando terminen las obras en el pabellón militar de sa Coma para hospedar a los agentes, según informaciones de Diario de Ibiza. 

Sobre los fondeos ilegales, Lea Leuzinger, coordinadora de la organización medioambiental Salvem sa Badia de Portmany, valora que es “normal” que alguien sin conocimientos náuticos tampoco sepa cómo echar el ancla y menos siguiendo la normativa específica para la preservación marina de las islas. 

Recalca aun así que el principal problema en ese sentido son los barcos más grandes, como los yates, y que a quién se pone realmente en peligro con estas embarcaciones pequeñas es a los buceadores cuando no se conoce el distintivo que llevan en sus navíos. “Es necesario que las personas que naveguen lo hagan con ciertas nociones: por la seguridad general en el mar y por la macrofauna; es decir, los mamíferos marinos, con los que también hay que tener cuidado”, acaba Leuzinger. 

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