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Uno de cada cinco yates fondea ilegalmente sobre la posidonia en Ibiza

Barcos fondeados en la playa de Talamanca, en el municipio de Eivissa.

Nicolás Ribas

29 de julio de 2026 21:52 h

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Las anclas de embarcaciones, barcos y yates, cuando se lanzan sobre las praderas de Posidonia oceanica, continúan causando uno de los impactos más dañinos contra este valioso ecosistema marino. Se trata de una planta marina que realiza funciones esenciales para el Mediterráneo: oxigena el mar, captura grandes cantidades de dióxido de carbono, protege las playas frente a la erosión y alberga cientos de especies. Su conservación resulta esencial para la biodiversidad y para la lucha contra el cambio climático.

En el caso del archipiélago balear, esta planta marina concentra más de 591 kilómetros cuadrados, más del 50% de toda la superficie de posidonia del litoral español. En Eivissa, más del 21% de los fondeos ilegales se realizan sobre la posidonia, según Destrucción a toda costa 2026, el último informe de Greenpeace. El dato podría ser mayor, dado que el servicio de vigilancia e inspección del Govern no puede controlar todos los fondeos. Las embarcaciones, además, cambian constantemente de ubicación, por lo que la cifra real de fondeos irregulares podría ser superior.

Ports de les Illes Balears –ente público dependiente de la Conselleria del Mar y del Ciclo del Agua del Govern– iba a implantar esta temporada turística tres nuevos campos de boyas de bajo impacto para reducir la presión náutica sobre las praderas dañadas. Las boyas ecológicas o boyas de bajo impacto son sistemas de amarre permanentes diseñados para que las embarcaciones puedan fondear sin lanzar el ancla al fondo, evitando así dañar hábitats marinos sensibles como las praderas de Posidonia oceanica.

Se iba a colocar un campo de boyas de bajo impacto en Porroig y Cala d’Hort (Sant Josep de sa Talaia, en Eivissa), respectivamente, y otro en Illa de l’Aire (Sant Lluis, Menorca). Sin embargo, los proyectos se han retrasado y habrá que esperar al menos un año más, como confirman fuentes de la Conselleria que dirige Juan Manuel Lafuente. “Están en tramitación y está previsto que ya estén en funcionamiento la temporada que viene”, aseguran.

Pradera de Posidonia oceanica en Formentera

Las calas en peor estado

Inma Saranova, directora de Ibiza Preservation, explica que, pese a que en febrero de este año Ports de les Illes Balears licitó la implantación de 25 boyas ecológicas en Cala d’Hort y 24 en Porroig, el problema reside en “la enorme distancia que sigue existiendo entre anunciar, proyectar y ejecutar”. “Consideramos preocupante que dos zonas de tanta presión como estas hayan llegado a esta temporada sin contar con esta infraestructura”, lamenta Saranova.

“De las zonas que estudiamos, Porroig, Cala Vedella y Talamanca, son las que están en peor estado de conservación”, afirma Xisco Sobrado, licenciado en Ciencias Marinas y técnico del área marina del grupo ecologista GEN-GOB. La primera es una pequeña cala de unos 150 metros de largo repleta de casetas varadero, ubicada en el suroeste de la isla, muy cerca de Es Cubells y Es Jondal. Esta cala está muy dañada, pues al menos un 40% de la posidonia está muerta, según constataron diversos estudios. Saranova identifica también la bahía de Sant Antoni de Portmany entre las zonas más afectadas por el fondeo ilegal, de acuerdo a los datos más actualizados del Govern. En el caso de Formentera, añade, la zona más sensible es Ses Illetes, ubicada dentro del Parque Natural.

Al menos el 40% de la posidonia de la cala de Porroig está muerta

En lo que se refiere a Cala Vedella, está ubicada en el suroeste de la isla, entre Es Caló d’en Real y Es Caló de s’Oratge, encalada entre acantilados y rodeada de colinas cubiertas de pinares. Es una playa de arena fina repleta de pequeños souvenirs, bares y restaurantes de comida ibicenca tradicional. Este entorno se caracteriza por un crecimiento urbanístico que ha sido desordenado y cuyos montes han quedado salpicados por las diferentes promociones inmobiliarias. Es, además, un lugar muy deseado por el turismo náutico.

Praderas de posidonia del Bosque Marino de Redeia en la Bahía de Pollença (Mallorca).

En cuanto a Talamanca, es una de las playas urbanas de Vila –el topónimo de la ciudad de Eivissa–, una de las más golpeadas por la presión náutica, así como por la crisis climática. El mismo informe señala que podrían quedarle “apenas diez años de existencia” si no se producen cambios drásticos en su gestión. Esta playa, como ocurre con otras del archipiélago balear, sufre gravemente los impactos de las borrascas. El oleaje arrasa constantemente la pasarela de madera y las instalaciones costeras, lo que demuestra “la inviabilidad de seguir conquistando metros al mar”, según los ecologistas. Algo similar ocurrió en otra playa urbana del municipio, en Ses Figueretes, donde la borrasca Harry provocó una gran pérdida de arena y daños tanto en el paseo marítimo como en la pasarela de madera.

A Talamanca, una de las playas urbanas de Ibiza, podrían quedarle 'apenas diez años de existencia' si no se producen cambios drásticos en su gestión

“Talamanca es probablemente el ejemplo más evidente”, argumenta Saranova. El campo de boyas de bajo impacto previsto en esta playa, añade, permitiría ordenar el fondeo con unos 90 puntos de amarre situados fundamentalmente sobre arena; retirar fondeos irregulares y evitar el impacto de anclas y cadenas sobre la pradera. “Sin embargo, la falta de coordinación entre administraciones ha hecho que todavía no esté operativo”, asegura.

La posidonia protege las playas

Cabe recordar que las praderas de Posidonia oceanica funcionan como barreras naturales contra el oleaje, pese a que están en retroceso debido a los fondeos ilegales, así como a la pesca de arrastre. Además, la biodiversidad marina y costera sufre graves retrocesos también por la crisis climática, así como por la presión humana, en general. “En estas zonas no hemos percibido mejoras, lo que hemos visto es una tendencia a empeorar”, lamenta Sobrado, técnico del GEN-GOB. En cuanto a las que están en mejor estado de conservación, el científico cita Cala Roja, una cala del suroeste de la isla caracterizada por el tono rojizo de sus acantilados.

La posidonia se ve afectada por los fondeos ilegales, la pesca de arrastre, la crisis climática y la presión humana

En la primera legislatura (2015-2019) de la socialista Francina Armengol en el Govern –que gobernó con Més y a través de un acuerdo de gobernabilidad con Podemos– se aprobó el Decreto 25/2018 para la conservación de la Posidonia oceanica en el archipiélago balear. Sin embargo, las entidades ecologistas consultadas consideran que, pese a los avances normativos, la supervivencia de este ecosistema “continúa en riesgo”.

“Las causas son un modelo turístico que ignora la capacidad de carga, una deficiente gestión de las aguas residuales –que sigue tratando el mar como un vertedero–, y unas previsiones climáticas extremadamente preocupantes”, señala Amics de la Terra. Respecto a la presión de barcos y yates, esta entidad sostiene que la situación “es crítica, especialmente en el suroeste” de la isla. “Eivissa soporta una de las mayores presiones de fondeo de todo el Mediterráneo”, lamentan.

La Posidonia oceanica funciona como barrera natural contra el oleaje

Tres barcas de inspección

El Govern dispone de tres barcos para desplegar su dispositivo de vigilancia e inspección del litoral de Eivissa y Formentera, explica la Conselleria del Mar. Está formado por dos barcos destinados al servicio de vigilancia, inspección y control del litoral, con bases en los puertos de Eivissa y de Sant Antoni de Portmany. Además, hay una tercera embarcación destinada al apoyo de las operaciones portuarias en el puerto de Portmany. Entre sus funciones, destacan la detección de actividades irregulares, el control del alquiler ilegal de embarcaciones, la supervisión de fondeos no autorizados, la comprobación de la documentación y de las autorizaciones administrativas y la coordinación con el resto de administraciones y cuerpos que desarrollan funciones de vigilancia en el litoral.

Tres barcos del Govern inspeccionan las actividades irregulares, el control del alquiler ilegal de embarcaciones y la supervisión de fondeos no autorizados

Durante 2025 se incoaron 162 expedientes sancionadores por infracciones relacionadas principalmente con el chárter náutico ilegal, con propuestas de sanción por un importe total de 471.600 euros. En cuanto a 2026, a fecha de 8 de julio, se han iniciado 39 nuevos expedientes y hay cerca de 70 pendientes de incoación, una quincena de los cuales corresponden a inspecciones efectuadas este año. Además, también se ha logrado la retirada de anuncios irregulares de alojamiento en embarcaciones y de ofertas de alquiler de embarcaciones de lista séptima publicadas en plataformas digitales, tras los requerimientos dirigidos a sus responsables.

Una de las embarcaciones del Govern encargadas de cuidar por la posidonia en Menorca.

En cuanto al aumento de la temperatura en el Mediterráneo, afecta a la posidonia porque su supervivencia empieza a peligrar a partir de los 28 grados. En 2025, en algunos puntos de la costa balear y mediterránea se superaron los 30 grados. “De nada servirá proteger las praderas si no paramos inmediatamente el sobrecalentamiento causado por el modelo de producción y consumo del Norte Global, y que afecta la temperatura del Mediterráneo, marítima y terrestre, de forma directa”, advierte Amics de la Terra.

De nada servirá proteger las praderas si no paramos inmediatamente el sobrecalentamiento causado por el modelo de producción y consumo del Norte Global, y que afecta la temperatura del Mediterráneo, marítima y terrestre, de forma directa

Amics de la Terra

Un plan integral de mejora

En un informe anterior, diferentes científicos y entidades ecologistas propusieron implementar diferentes medidas para garantizar la protección de la posidonia. Entre ellas, la instalación de fondeos de bajo impacto, de acuerdo a criterios de capacidad de carga ambiental; establecer áreas de recuperación ambiental en las zonas más degradadas con la prohibición de fondear; habilitar fondeos fijos de bajo impacto y uso social para los residentes de la zona; informar a los navegantes sobre la importancia de no fondear encima de la posidonia; reducir el número de embarcaciones durante la temporada de verano y decrecer turísticamente.

“Se han producido avances, pero la aplicación es todavía parcial y desigual”, afirma Saranova. La directora de IbizaPreservation cita, entre los avances positivos, el refuerzo de la vigilancia, la cartografía de las praderas, el asesoramiento a navegantes y el desarrollo de herramientas como Posidonia Maps o el Teléfono Posidonia, todo ello al amparo del Decreto 25/2018, de conservación de la planta. Asimismo, añade que existen campos de boyas de bajo impacto en Ses Salines, s’Espalmador y es Caló de s’Oli, que en su conjunto albergaron un total de 122 boyas de este tipo en 2025.

Balears alberga más del 50% de las praderas de posidonia de España

También valora positivamente que el Ajuntament d'Eivissa haya alejado de la costa el balizamiento de la zona de baño de Talamanca. “Al ampliar el espacio balizado se impide el fondeo dentro de ese perímetro y se protege una mayor superficie frente a fondeos ilegales o incontrolados”, reconoce. Así, recuerda que es una actuación que “ayuda a reducir el riesgo inmediato y demuestra que las administraciones pueden actuar incluso cuando las soluciones de mayor alcance se retrasan”, dentro de las competencias municipales, pues las de mayor alcance son autonómicas y/o estatales.

Matiza que el balizamiento protege la zona de baño, pero “no ordena el conjunto de la bahía ni establece cuántas embarcaciones puede soportar ambientalmente”. “Reclamamos que el campo de Talamanca deje de ser una promesa recurrente, se garantice su financiación y se establezca un calendario público y verificable para su ejecución”, insiste Saranova.

En términos generales, la directora de IbizaPreservation propone aplicar una ordenación integral del fondeo basada en la capacidad de carga ambiental de cada cala; la creación de zonas específicas de recuperación en los puntos más degradados; una red de fondeos sociales de bajo impacto para residentes; y, sobre todo, un límite efectivo al número de barcos y yates que se concentran simultáneamente en determinadas zonas.

Por otro lado, recuerda que Eivissa alcanzó en 2025 un máximo histórico de 3,39 millones de turistas. Ante estas cifras, instalar campos de boyas de bajo impacto puede contribuir a evitar que las anclas dañen directamente la posidonia en determinadas zonas, pero “no resuelve por sí solo los demás efectos de una concentración excesiva de embarcaciones como los vertidos, el ruido submarino, los residuos, las emisiones y saturación del espacio marítimo”.

Una pradera de posidonia, considerada el 'pulmón del Mediterráneo' por su capacidad para almacenar carbono.

Por tanto, señala que en los últimos años ha habido mejoras en cuanto a la legislación, vigilancia, información y tecnología. En 2025, el Servicio de Vigilancia realizó 181.468 actuaciones en Balears, un 40% más que el año anterior. El porcentaje medio de fondeos detectados sobre praderas bajó del 6,8% al 6,4%. Además, hay una mayor utilización de cartografía y aplicaciones por parte de los navegantes.

Sin embargo, las medidas de mejora implantadas no se reflejan suficientemente en Eivissa, según Saranova, ya que la isla sigue teniendo el porcentaje más elevado de fondeo irregular sobre la planta en el archipiélago balear. Por eso, considera que se necesitan “soluciones estructurales”. “La función preventiva es muy importante, pero debe ir acompañada de una capacidad sancionadora suficiente para evitar la reincidencia”, añade.

Finalmente, argumenta que hay que pasar de una gestión principalmente reactiva a una planificación preventiva: determinar la capacidad de carga ambiental de cada cala; limitar el número de barcos y yates cuando se supere; completar con urgencia los campos de bajo impacto pendientes; reservar zonas para la recuperación de las praderas; reforzar la inspección y las sanciones y ofrecer alternativas de fondeo social a los residentes. “La solución no puede consistir únicamente en ordenar un número cada vez mayor de embarcaciones; en las zonas más saturadas también hay que reducir la presión”, concluye.

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