Austria convierte la casa natal de Hitler en una comisaría para frenar a los turistas neonazis
Austria ha inaugurado una comisaría de policía en el lugar de nacimiento de Adolf Hitler con el objetivo de “neutralizar” su legado tóxico, tras años de debate sobre cómo impedir que los neonazis lo visiten como lugar de peregrinación.
Hitler nació el 20 de abril de 1889 en un piso alquilado en el centro de Braunau am Inn y pasó allí las primeras semanas de su vida.
Ahora, el edificio será el lugar de trabajo de una unidad policial especializada en la lucha contra el tráfico de drogas. Se espera que los nuevos ocupantes disuadan a los asistentes a las manifestaciones nazis, que son ilegales, según la legislación austriaca.
Dada la proximidad de la localidad a la frontera alemana, se encuentra en una ruta clave para el tráfico de drogas, según el comandante de policía del distrito, Stefan Haslberger.
La reconversión, cuyo coste estimado ascendió a 20 millones de euros, se produjo tras un intenso debate público sobre cómo disuadir a los fascistas actuales de utilizar el lugar como santuario.
La agencia de noticias APA informó de que incluso los escombros de la remodelación se habían depositado en un lugar secreto para evitar que se convirtieran en un punto de encuentro para los admiradores de Hitler.
En la ceremonia de inauguración, el ministro del Interior austriaco, Gerhard Karner, lo calificó de “nuevo capítulo” en el que el edificio sería un “lugar de democracia, Estado de derecho y seguridad”. Al mismo tiempo, afirmó que “la memoria no desaparecerá”.
En los últimos años, los skinheads depositaban rosas y coronas de flores con motivo del cumpleaños del líder nazi ante la elegante fachada ocre del edificio, mientras que extremistas y juerguistas ebrios posaban para las fotos haciendo el saludo nazi con el brazo extendido. Los vecinos, hartos de tales payasadas, suelen llamar a la residencia la “casa del mal”.
Una comisión de expertos encargada de decidir el futuro del edificio había recomendado un “uso con fines sociales o benéficos, o bien oficiales o administrativos”.
Según la comisión, un museo en ese emplazamiento podría seguir atrayendo a extremistas de derecha, especialmente a aquellos cuya ideología de “sangre y suelo” venera de manera especial los lugares de nacimiento y las tumbas. La demolición, por otro lado, ocultaría un capítulo importante de la historia local.
Las encuestas revelaron que la mayoría de los austriacos prefería que se convirtiera en un centro para la promoción de la democracia.
El edificio, algunas partes del cual datan del siglo XVII, albergaba una posada, una cervecería y pisos en las plantas superiores, uno de los cuales fue ocupado durante un breve periodo por la familia de Hitler.
Hace una década, el Gobierno austriaco acordó adquirir la propiedad de un particular, que anteriormente la había alquilado al Ministerio del Interior, el cual la utilizaba como residencia para personas con discapacidad.
Permaneció vacío desde 2011, con una pequeña lápida conmemorativa en el exterior procedente del antiguo campo de concentración de Mauthausen, cuya inscripción solo aludía a su problemático pasado: “Por la paz, la libertad y la democracia. Nunca más el fascismo. Los millones de muertos sirven de advertencia”.
La revista alemana Der Spiegel informó recientemente de que unos piratas informáticos habían sustituido la dirección correcta del edificio en Google Maps por el número 88, código neonazi para “Heil Hitler”, basado en la octava letra del alfabeto.
El Gobierno afirmó que esperaba que la inauguración de la comisaría contribuyera a la “neutralización de todo el lugar” y ahuyentara a los admiradores de Hitler.
El apartamento privado de Hitler como líder nazi en la Prinzregentenplatz de Múnich ha servido como comisaría desde finales de la década de 1940, mientras que su residencia oficial en la Reichskanzlei de Berlín fue destruida por los bombardeos durante la Segunda Guerra Mundial.
La Alemania de Hitler anexionó Austria en 1938, un hecho que, según los historiadores, llevó a muchos en el país a negar durante mucho tiempo su responsabilidad compartida en el Holocausto y otros crímenes nazis.
El Partido de la Libertad (FPÖ), de extrema derecha y fundado por antiguos nazis, obtuvo el mayor número de votos en unas elecciones generales austriacas por primera vez desde la guerra en septiembre de 2024, pero no pudo llegar al poder porque los partidos mayoritarios se negaron a formar una coalición con él. Desde entonces, el apoyo al FPÖ no ha dejado de crecer.
Traducción de Virginia Sarabia
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