Los 'halcones' republicanos se rebelan ante los planes de Trump para el fin de la guerra en Irán
Los republicanos están en estado de nervios. A pocos meses de las elecciones legislativas de mitad de mandato no paran de surgir y crecer los problemas. Con la guerra en Irán, el contratiempo es que la base MAGA está partida entre los aliados de Israel y los islamófobos, frente a aquellos que cultivan la versión actualizada de Los protocolos de los sabios de Sion, el alegato antisemita de 1903. Así, personas como Tucker Carlson, Marjorie Taylor Greene, Nick Fuentes, Candace Owens o Joe Rogan, entre otros, saltaron como un resorte cuando Donald Trump amenazó con acabar con la “civilización” iraní. Llevan desde el 28 de febrero denunciando que la guerra en Irán es fruto de la obediencia de la Administración estadounidense a los intereses israelíes y judíos, incompatibles con el 'America First'.
Enfrente, se encuentran personas como el senador por Texas Ted Cruz, que se ha enfrentado a menudo públicamente con Tucker Carlson, a quien Laura Loomer, comentarista islamófoba por excelencia, llama Tucker Qatarson, por sus relaciones con ese país.
Y tanto Cruz como Loomer han expresado en las últimas horas las dudas sobre lo que se está publicando del supuesto principio de acuerdo entre EEUU e Irán, lo que vendría a cuestionar algo de lo que presume Trump: tanto su capacidad de negociación como su poder para imponer a los demás su voluntad. Y, en Irán, de momento, eso está por verificarse. Y por eso Trump se revuelve, y en un post en Truth Social este lunes, afirma que, si no se llega a un acuerdo con Irán, se volverá “al frente de batalla y a los disparos, pero a una escala mayor y con más fuerza que nunca”; para acto seguido exigir que todos los países de Oriente Medio, incluido Irán, “firmen de inmediato los Acuerdos de Abraham”, que son, en esencia, un tratado de paz con Israel.
Según lo que ha ido trascendiendo del acuerdo, la propuesta incluye el fin de la guerra en todos los frentes, incluido Líbano; liberar varios miles de millones de dólares de los fondos bloqueados de Irán y abrir el estrecho de Ormuz. Después de esto, las partes tendrán 30 días –prorrogables– para ponerse de acuerdo sobre la cuestión de las capacidades nucleares iraníes.
Así, Ted Cruz ha dicho: “Me preocupa profundamente lo que se está diciendo sobre un supuesto 'acuerdo' con Irán, impulsado por algunas voces dentro de la Administración. La decisión del presidente Trump de atacar a Irán ha sido la más trascendental de su segundo mandato. Acertó al hacerlo y logramos resultados militares extraordinarios, incluyendo la destrucción de todos sus misiles y drones, y el hundimiento de toda su armada. Si el resultado de todo esto es un régimen iraní aún dirigido por islamistas que gritan 'muerte a Estados Unidos', que ahora reciba miles de millones de dólares, pueda enriquecer uranio, desarrollar armas nucleares y tener el control efectivo del estrecho de Ormuz, entonces ese resultado sería un error desastroso. El presidente Trump debe [...] hacer cumplir las líneas rojas que ha trazado repetidamente”.
El post en X del senador de Texas le valió una llamada al orden por parte de un asesor del presidente de EEUU, Alex Bruesewitz, a lo que Cruz replicó: “Calla, chaval, los adultos están hablando”.
De la misma manera, Steven Cheung, director de Comunicaciones de la Casa Blanca, saltó a la yugular de Mike Pompeo, ex secretario de Estado en la primera legislatura de Trump: “Mike Pompeo no tiene ni puta idea de lo que está hablando. Debería cerrar su estúpida boca y dejarle el trabajo de verdad a los profesionales. No está al tanto de nada de lo que está sucediendo, así que ¿cómo podría saberlo?”.
Lo que Pompeo había dicho era que “el acuerdo que se está barajando con Irán parece sacado directamente del manual de Wendy Sherman, Robert Malley y Ben Rhodes [ex altos cargos demócratas]: pagar a la Guardia Revolucionaria Islámica para que desarrolle un programa de armas de destrucción masiva y aterrorice al mundo. No es, ni de lejos, 'Estados Unidos Primero'. La postura es clara: abran el maldito estrecho. Denieguen a Irán el acceso a fondos. Neutralicen la capacidad iraní en la medida necesaria para que no pueda amenazar a nuestros aliados en la región. Ya es hora. ¡Manos a la obra!”
Lo que los críticos republicanos, en este caso los halcones, aquellos que son los mayores defensores del intervencionismo estadounidense para cambiar regímenes, acusan a Trump de ceder demasiado ante Teherán. ¿Por qué? Porque, por lo que se está publicando, Irán conserva la llave de Ormuz, al tiempo que consigue que se alivien las sanciones, al tiempo que la cuestión de las capacidades nucleares queda abierta a futuras negociaciones.
En este sentido, Trump sabe que las encuestas le están dando los peores índices de aprobación y que la guerra en Irán es la más impopular en la historia reciente de EEUU, y también sabe que la gasolina está un 50% más cara de media en EEUU que hace un año. Y eso, con vistas a las elecciones de mitad de mandato, es un lastre para todos los candidatos republicanos.
“Si en la región se percibe que un acuerdo con Irán permite al régimen sobrevivir y volverse más poderoso con el tiempo, habremos echado gasolina a los conflictos en el Líbano y en Irak”, se manifestaba en X, por su parte, el senador Lindsey Graham (Carolina del Sur), una de las voces más influyentes para Donald Trump en política internacional: “Un acuerdo que se perciba como algo que permita a Irán sobrevivir y poseer la capacidad de controlar el estrecho en el futuro inyectará esteroides a Hezbolá en el Líbano y a las milicias chiíes en Irak”.
Posteriormente, Graham aplaudía que la posibilidad lanzada por el presidente de EEUU de que los “aliados árabes y musulmanes de la región acordaran sumarse a los Acuerdos de Abraham”. Según Graham, “ello convertiría a este pacto en uno de los más trascendentales en la historia de Oriente Medio”.
Este lunes, el presidente de EEUU daba una nueva vuelta de tuerca al vincular el acuerdo con Irán con la normalización de las relaciones con Israel, en una vuelta de tuerca que viene a complicar la resolución.
Otro senador republicano, Roger Wicker (Misisipí), señalaba: “Nos encontramos en un momento que definirá el legado del presidente Trump. Su instinto le dicta terminar la labor que inició en Irán; sin embargo, está recibiendo un asesoramiento desacertado al buscar un acuerdo que no valdría ni el papel en el que está escrito. Nuestro comandante en jefe debe permitir que las cualificadas fuerzas armadas de Estados Unidos completen la destrucción de las capacidades militares convencionales de Irán y reabran el estrecho. Persistir en la búsqueda de un acuerdo con el régimen islamista de Irán conlleva el riesgo de proyectar una imagen de debilidad. Debemos terminar lo que empezamos. Ya es hora de pasar a la acción”. Y añadía: “El rumoreado alto el fuego de 60 días, sustentado en la creencia de que Irán actuará alguna vez de buena fe, sería un desastre. ¡Todo lo logrado mediante la Operación Furia Épica habría sido en vano!”.
John Bolton, exdirector de Seguridad Nacional durante el primer mandato de Trump, afirmaba: “El senador Wicker tiene toda la razón. Si las informaciones sobre el inminente acuerdo con Irán son correctas, los ayatolás habrán obtenido una victoria significativa. Volverán a estar en el camino hacia las armas nucleares, apoyando el terrorismo global y reprimiendo a su propio pueblo”.
En este sentido, la comentarista MAGA Laura Loomer, señalaba: “Va a ser muy gracioso cuando la gente caiga en la trampa de este próximo 'acuerdo' con Irán y, acto seguido, Irán perpetre otro ataque. Solo que no tendrá nada de gracioso, porque morirán personas inocentes en nombre del Islam. No se puede confiar en la palabra de un país islámico. Su concepto de tregua tiene como único propósito recuperar fuerzas. Demasiadas personas que trabajan para Trump fueron en el pasado lobistas de Qatar, por lo que no le dirán la verdad”.
La reacción de Trump ha sido revolverse en sus redes sociales reivindicando que sí, que él sabe negociar muy bien, y criticó las objeciones a un acuerdo que, según dijo, “ni siquiera ha sido negociado por completo aún.
“No escuchen a los perdedores, quienes critican algo de lo que no saben absolutamente nada”, escribió en Truth Social, al tiempo que decía que él y sus representantes están elaborando “EXACTAMENTE LO OPUESTO” al pacto nuclear que Irán suscribió bajo la administración demócrata de Obama. Trump se retiró de aquel acuerdo y ha estado intentando negociar uno nuevo.
“Ambas partes deben tomarse su tiempo y hacer las cosas bien. ¡No puede haber errores!”, exclamó Trump, y añadió que el bloqueo militar estadounidense a los puertos iraníes se mantendría “en pleno vigor y efecto hasta que se alcance, certifique y firme un acuerdo”.
De momento, los 'halcones' republicanos están vigilantes ante los planes de Trump para poner fin a la guerra en Irán, y no parece que quieran hacerlo en silencio.
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