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Kast abre la etapa más ultraconservadora de la democracia en Chile: “La autoridad tiene que ser fuerte, el país lo demanda”

El nuevo presidente de Chile, José Antonio Kast, saluda junto a su esposa, María Pía Adriasola, este miércoles desde el balcón del Palacio de la Moneda, en Santiago de Chile.

Sonia Donoso

Santiago de Chile —

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Chile comenzó este miércoles la etapa política más conservadora desde el regreso a la democracia. El ultraderechista José Antonio Kast asumió la presidencia del país hasta 2030 y se convirtió en el primer mandatario de extrema derecha desde el fin de la dictadura, y también el primero desde entonces que respaldó a Augusto Pinochet y la continuidad de su régimen.

Kast, de 60 años, tomó el relevo del progresista Gabriel Boric tras recibir la banda presidencial y jurar el cargo en una solemne ceremonia en el Congreso de Valparaíso, a unos 120 kilómetros al noroeste de la capital, acompañado de jefes de Estado y de Gobierno de Europa y América Latina.

En su primer discurso como presidente, desde el balcón de La Moneda, apuntó al Gobierno que lo antecedió y dijo que recibió un país “en peores condiciones” de lo que podía “imaginar”.

“Un país con sus finanzas públicas debilitadas. Un país donde el crimen organizado y el narcotráfico han avanzado. Un país donde las familias se sienten abandonadas por el Estado”, insistió el nuevo mandatario ante cientos de seguidores que se congregaron frente al palacio de Gobierno para vitorearlo.

Acompañado de Pía Adriasola, la primera dama —un rol que ha recuperado tras ser haber sido suprimido en el Gobierno anterior— Kast señaló que ha instruido a su gabinete que audite todos los ministerios porque, según indicó, “la ciudadanía tiene el derecho a saber qué se hizo y qué se dejó sin hacer”.

“Gobierno de emergencia”

Entre gritos de “Pueblo unido, Chile protegido”, Celia Álvarez, de 70 años, una de sus simptizantes, dijo a elDiario.es que espera que, en los próximos cuatro años, Chile “mejore como país después de lo que pasó, que la delincuencia se desató”. Cadir Cruz, cubano de 37 años que lleva 11 en Chile, pidió a Kast “mejorar la economía, la seguridad y las libertades” y “recuperar el tiempo perdido con Boric”.

Padre de nueve hijos y ultracatólico, el nuevo mandatario ha prometido instalar un “gobierno de emergencia” para revertir la situación en materia económica y de orden público que, según él, ha legado al país el Ejecutivo de Boric, aunque las cifras de llegadas de personas extranjeras en situación irregular y homicidios en el país latinoamericano disminuyeron en este mandato.

“Un gobierno de emergencia no es un eslogan. Es orden donde hay caos. Es alivio donde hay dolor. Es mano firme donde hay impunidad”, dijo el dirigente desde el palacio de gobierno, que a partir de hoy se convierte en su casa, a pesar de que desde 1958 había dejado de ser residencia presidencial.

“La autoridad tiene que ser fuerte porque nuestro país, en esta hora, así lo demanda, no para someter, sino para proteger”, dijo Kast en su alocución.

Antes de su comparecencia y en un gesto inusual en la tradición chilena, firmó varios decretos en materia de seguridad, hacienda, obras públicas y defensa, como el llamado Plan Escudo Fronterizo para “desincentivar la inmigración irregular” y “construir barreras físicas”.

100 días de “luna de miel”

Kast, que ganó las elecciones al tercer intento, ha formado una coalición de gobierno con miembros del Partido Republicano, en el que militó hasta horas antes de jurar el cargo, junto con la derecha tradicional y algunos partidos pequeños de centro.

La mayoría de sus ministros –13 hombres y 11 mujeres–, que también asumieron este miércoles sus cargos, provienen del sector privado y académico y tienen un perfil poco político. Dos de los nombres más polémicos son los que encabezarán las carteras de Justicia y Derechos Humanos y Defensa, donde ha designado a dos antiguos abogados que defendieron al dictador Augusto Pinochet y a su familia en distintas causas.

“Hay una experiencia acumulada de dos gobiernos de la derecha tradicional, pero la duda recae en cómo será la conducción de esos cuadros”, dice a elDiario.es Octavio Avendaño, politólogo de la Universidad de Chile.

A partir de ahora, Kast pone en marcha su llamado “Plan desafío 90”, una hoja de ruta para los primeros tres meses de Gobierno que incluye medidas administrativas, cambios reglamentarios y proyectos de ley para despachar en el Congreso y aplicar mano dura contra la migración y la delincuencia.

“La seguridad podría ser un problema recurrente, si no hay medidas concretas o el manejo comunicacional no es adecuado en los primeros 90 días”, precisa Avendaño.

Para la politóloga Federica Sánchez Staniak, de la Universidad Alberto Hurtado, Kast “contratará con un período de luna de miel de 100 días, en los que debería encaminar sus proyectos más importantes”, pero, según ella, por la composición del Parlamento, “no es difícil que –en eso– tenga perspectivas de éxito”.

Aunque deberá lidiar con un Parlamento dividido y sin mayoría de su sector, que dependerá de los apoyos del populista Partido de la Gente (que no les asegura el voto) las presidencias de ambas Cámaras pasaron este miércoles a manos de la derecha tradicional, lo que allana el camino del nuevo presidente para la primera etapa de su mandato.

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