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Mbappé vs Le Pen: la extrema derecha de Francia tiene un largo historial de tensiones con su selección de fútbol

El futbolista franc´s Kylian Mbappe (derecha) en una imagen de marzo.

Amado Herrero

París —
19 de mayo de 2026 23:05 h

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A un año de la elección presidencial, a Kylian Mbappé le preocupa la posible ascensión al poder de la extrema derecha de Francia. “Es algo que me afecta, sé lo que significa y qué consecuencias puede tener para mi país que gente como ellos llegue al poder”, afirmó recientemente en una extensa entrevista a la edición estadounidense de Vanity Fair.

Anticipando las reticencias a que una figura del mundo del deporte use su visibilidad para opinar sobre la situación política, el jugador francés del Real Madrid reivindica su condición de “ciudadano” y rechaza la idea de que un futbolista deba “limitarse a jugar y a callarse”.

No es la primera vez que Mbappé se posiciona contra el partido de Marine Le Pen, pero lo cierto es que cada vez que el capitán de la selección francesa se pronuncia sobre la cuestión se crea una pequeña polémica al respecto. En 2024, en vísperas del partido de cuartos de final de la Eurocopa, Mbappé había calificado en una rueda de prensa de “catastróficos” los resultados de la primera vuelta de las elecciones legislativas, en las que Agrupación Nacional había sido la fuerza más votada.

“Nos impactó”, recuerda Mbappé en la misma entrevista. “Somos ciudadanos y no podíamos quedarnos ahí sin más, decirnos que todo iba a ir bien y salir a jugar”. Así que unos días antes de la segunda vuelta, el delantero hizo un llamamiento a votar en contra de la extrema derecha. “Esperamos que todo el mundo se movilice y vote por el lado correcto”, en contra de las “ideas que dividen”. Declaraciones que secundaron otros compañeros de la selección, como Ousmane Dembélé y Marcus Thuram.

Otras figuras del deporte francés se posicionaron entonces de manera similar, aunque evitando nombrar directamente al partido lepenista. Fue el caso del baloncestista de la NBA Victor Wembanyama, que llamó a los votantes a “alejarse de los extremos” y del capitán de la selección francesa de rugby, Antoine Dupont, quien animó a los franceses a votar recordando “los valores de la diversidad” del deporte.

Réplica discreta de Le Pen y Bardella

Si en 2024 los líderes del partido lepenista habían reaccionado calificando de “millonarios desconectados de la realidad” a los futbolistas, esta vez Marine Le Pen y Jordan Bardella han sido relativamente discretos en sus repuestas a las declaraciones de Mbappé, optando por subrayar los éxitos del PSG, su antiguo club, desde que el delantero dejó París por Madrid ha ganado una Liga de Campeones y en unos días aspira a repetir título.

“Cuando dice [a Vanity Fair] que no vamos a ganar las elecciones, eso me tranquiliza, porque se fue del PSG al Real Madrid diciendo que era para ganar la Liga de Campeones, y mientras tanto el PSG ha ganado la Liga de Campeones”, reaccionó Marine Le Pen en una entrevista en la radio RTL. “Que siga diciendo que no vamos a ganar las elecciones, por mí está bien”.

No obstante, su sobrina, la eurodiputada Marion Maréchal, sí que ha arremetido contra Mbappé desde otro ángulo, cuestionando su derecho a pronunciarse sobre la actualidad de su propio país. “Se trata sobre todo de una falta de legitimidad, de una opinión política procedente de alguien que no vive en Francia, que no paga sus impuestos en Francia y que forma parte de un sector de la población especialmente privilegiado”, afirmó en la cadena LCI.

En contra de 'les bleus'

Con escasos apoyos en el mundo de la cultura y el deporte, la brecha entre el antiguo Frente Nacional (rebautizado Agrupación Nacional en 2018) y la selección francesa de fútbol es particularmente profunda y viene de lejos. En 1996, durante la Eurocopa de Inglaterra, Jean-Marie Le Pen tildaba de “artificial traer a jugadores del extranjero y bautizarlos como selección francesa”, en alusión a jugadores cuyas familias eran originarias de otros países.

Dos años después, la victoria en el Mundial desató la euforia en Francia en torno al equipo black-blanc-beur [negro-blanco-magrebí], fórmula inspirada en el bleu-blanc-rouge [azul-blanco-rojo] de la bandera nacional, que hacía referencia a los diferentes orígenes étnicos y culturales de los jugadores. La expresión fue retomada por la prensa y los políticos, que se deshicieron en elogios para erigir a la selección de manera casi unánime en escaparate de valores de igualdad y diversidad.

Una de las pocas voces en la vida pública francesa en denostar el equipo liderado por Zinedine Zidane fue, de nuevo, el fundador del Frente Nacional. “Han puesto a un argelino para contentar a los árabes, a un kanako [Christian Karembeu, autóctono de Nueva Caledonia] que ni siquiera quiere cantar La Marsellesa y a negros para satisfacer a los antillanos. Pero eso no tiene nada que ver con una selección francesa”, afirmó entonces Jean-Marie Le Pen, que solía emplear la expresión “franceses solo en los papeles” para aquellos franceses cuyas familias venían de fuera de Europa.

Pasada la euforia de ese equipo (que cerró su ciclo en 2006), el debate sobre la selección multicultural empezó a tomar otro cariz más negativo a medida que avanzaba el nuevo siglo. Especialmente cuando el equipo dejó de ganar. Precisamente un documental estrenado hace solo unas semanas ha devuelto a la actualidad y a los debates en los programas deportivos franceses los incidentes alrededor de la huelga de jugadores durante el Mundial de Sudáfrica en 2010. También la recuperación política que lo acompañó, en particular por el Gobierno de Nicolas Sarkozy y también por la propia Marine Le Pen.

Una histórica portada de L'Equipe, con un presunto insulto pronunciado por Nicolas Anelka (que los jugadores siempre han negado), un cuerpo técnico superado por los acontecimientos y un vestuario dividido desembocaron en un psicodrama que alimentó la apertura de los telediarios franceses y, de ahí, saltó al debate político. Roselyne Bachelot, entonces ministra de Deportes, denunció en la Asamblea Nacional una “selección francesa en la que unos caïds daban órdenes a unos chavales asustados”.

La utilización de la palabra caïd, originaria del árabe y que se utiliza habitualmente en Francia como sinónimo de jefe de grupo criminal, no pasó desapercibida y pareció querer señalar solo a una parte de los jugadores. Marine Le Pen fue entonces más allá de la ministra y afirmó que era problema que algunos jugadores tenían “otra nacionalidad [que no era la francesa] en el corazón”.

Para la hija del fundador del Frente Nacional, el black-blanc-beur siempre fue “un mito grotesco” y “creado de la nada”. El documental recupera una de las declaraciones de Marine Le Pen sobre la huelga de la selección, que datan de 2010. “Es evidente que hay clanes étnicos y religiosos que están instaurando un apartheid dentro de este equipo”.

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